22.10.04

No me cuentes tu vida

Los bares a los que me gusta ir son aquellos en los cuales el mozo me atiende con un desinterés lindante con el desprecio. Viene y toma el pedido; luego lo trae; luego se va y se olvida de uno, hasta volver a ser requerida su presencia.
En un sinnúmero de profesiones, la confianza y la simpatía son faltas graves. Imaginemos a un dentista tratando de congraciarse con una de nuestras muelas.