20.10.04

Bueno, está bien

Recuerdo con cariño aquella época en la cual me enfrascaba en interminables discusiones sobre los más variados temas, con la única finalidad de tener razón. En estos días, estoy dispuesto a cederle la razón al interlocutor más imbécil, a cambio de un vaso de vino de calidad media.