31.12.05

Si no te alcanza el tiempo o el dinero para ir al psicólogo

Probabilísticamente hablando, la cantidad de eventos mágicos o maravillosos que me pierdo en cada café que tomo solo, sentado en un bar cualquiera, es infinita e inmedible sin molestarme siquiera en tomar en consideración las combinaciones. He ahí la madre de todas las angustias, de todas las tristezas, de todas las desesperaciones.