8.4.06

Tic tac

Entro en un negocio que vende relojes, una relojería. Me quedo de pie, en medio de vitrinas repletas de relojes, asimilando el agobio del tiempo.
Se me acerca una vendedora.
–Buenas tardes, señor, ¿lo puedo ayudar en algo? ¿Qué desea?
­–Sí –digo–. Que los pare.