31.3.07

La aceptación de los milagros

En la eyaculación, todo el cuerpo se compromete para expulsar algo de sí. Pero no se trata de un residuo, de algo eliminable como sucede luego de cada proceso físico de combustión. Mediante un inaudito estímulo, el cuerpo arroja algo útil, un filamento de vida, un salto al vacío de ribetes demasiado milagrosos para ser descripto. Es la posibilidad más pura viajando, sin red, superando a la magia más alta por lo que dura un instante y nada más.
Lo que quiero remarcar es que ya me lo dijiste, ya veo, ya sé que te salpiqué, con una gota a lo sumo, el cabello.
Estás haciendo un escándalo.