23.9.06

Por la oreja

Sonó el despertador. Por fuerzas ajenas a mi voluntad y raciocinio, me puse de rodillas en la cama, a la altura de la almohada. Tomé la cabeza de la mujer, semidormida, e intenté fornicar con su oreja, por espacio de unos tres minutos. Empujé y empujé. La mujer por un momento intentó girar la cabeza, entendiendo que el requerimiento era diferente, que apuntaba a otra cavidad. Pero no; no era un error movido por el sueño o la ingesta de alcohol durante la noche previa. Era mi pito luchando por abrirse paso contra su oreja izquierda.
Al cabo de un rato, desistí. El acople, el ensamble, el encastre mínimo y necesario de los elementos participantes no se había producido.
Sin embargo, y aunque parezca inverosímil intentar una explicación, la experiencia había resultado gratificante y satisfactoria. Lo afirmaría ella en ronda de amigas, no mucho tiempo después.

1 Comments:

At 11:19 a. m., Blogger Bugman said...

Yo había leído que durante el sexo las mujeres se estimulan auditivamente, mientras los hombres privilegiamos el sentido de la vista. Pero creo que no era esto a lo que se refería el artículo. Está muy bien probar cosas nuevas, aunque yo prefiero algo más ortodoxo. En efecto, me gusta , de vez en cuando , mantener relaciones por el doxo.

 

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