3.10.07

Tributo a Michael Jackson

La otra noche tuve un sueño extraño. Soñé, por curioso que parezca, con el video del tema ‘thriller’, de Michael Jackson. Independientemente del hecho que el mundo de la música cambia a una vertiginosa velocidad, es posible que mucha gente aún recuerde quién es Michael Jackson. Un negrito simpático, cuando cantaba junto a sus hermanos en ‘Jackson’s five’, y que luego fue creciendo y mutando para convertirse en una absoluta estrella del pop, al tiempo que dejaba de ser negrito y dejaba de ser simpático, para terminar inmerso en tragedias y escándalos que hacen a la vida privada de las personas, y en las cuales preferiría no detenerme. Quiero decir que si a alguien le gusta pasarse una pitón por las tetas no es tema mío, ni hace nada a favor o en desmedro de las cualidades artísticas del chiflado en cuestión.
El video del tema thriller, tema con el cual el Señor Jackson alcanzó un éxito rutilante, tenía una parte, así lo recuerdo, en que el bueno de Michael era perseguido, junto con su chica, por una banda de muertos vivos. Los muertos brotaban de la tierra, vestidos con harapos, con las manos extendidas en forma de garras, todavía prisioneras de cierto rigor mortis, y con miradas exoftálmicas de zombies famélicos se dedicaban a realizar un novedoso y original bailecito.
Eso es lo que sucedía, en grandes rasgos, en el video, en mis sueños.
Lo que me sorprendió entonces fue lo que no recordaba haber visto oportunamente; y es que los sujetos descriptos, los muertos vivos, los zombies famélicos con sus pupilas de un amarillo chillón y sus manos extendidas en forma de garras, te pedían un peso, te pedían plata, te pedían algo.
Y tal vez, entonces, la otra noche no tuve un sueño extraño. Tal vez caminaba por mi barrio, volvía a mi casa.