18.1.06

Gastronomía moderna

El restaurante era exquisito. Una hermosa casa en el barrio de Palermo. Sillas confortables. Una cava infinita. Velas. Mozas con uniforme y el cabello recogido. Especialistas en postres lo suficientemente amanerados para exponer durante nueve minutos acerca de las sutilezas del chocolate. Un jardín de invierno poblado de árboles enanos que hubieran hecho las delicias de cualquier japonés. Poca luz. Jazz de fondo. Armonía.
El restaurante tenía de todo, menos comida.