2.1.08

En esa esquina

Existe una esquina de Buenos Aires en la cual me vuelvo lindo. Es extraño, no consigo explicarlo, pero es así. Lo descubrí de casualidad, hace algunos años, porque tenía que hacerme un análisis de sangre para ingresar a un nuevo empleo. Me paro en esa esquina, o me siento en ese bar, y me vuelvo irresistible. Las mujeres se quedan embobadas del otro lado del cristal, como si hubieran visto al galán de cine que sólo habita en sus más insondables fantasías. Se detienen en la calle al verme, no pueden resistirlo. Una mujer dejó caer su cartera y se agarró la cabeza con las dos manos, la observé murmurar ‘no lo puedo creer’, de rodillas sobre la vereda. Una mujer extendió una palma y la apoyó contra el vidrio y se quedó en esa posición hasta que el dueño del bar le dijo a uno de los mozos que saliera y le preguntara a la mujer qué corno le pasaba, cosas así.
Una chica con dos colitas en el peinado y una pollera demasiado sugestiva entró y me pidió que le firmara el palo de hockey. Una mujer sentada en otra mesa con su novio fue al baño, y a la pasada dejó caer su corpiño junto a mi café. Cuatro chicas entraron y me ofrecieron ir a la casa de una que vivía cerca, y participar, yo, con ellas, de una orgía, con la única condición que las dejara tomar fotografías con sus teléfonos celulares.
El efecto, como una radiación, se extiende unos metros, aunque va decayendo en intensidad. A una cuadra de distancia todavía arranco alguna mirada, alguna sonrisa. Pero a las tres cuadras en cualquier dirección, vuelvo a ser el mismo de siempre. No despierto mayores simpatías.
Decidí no pasar por esa esquina, no sentarme en ese bar, nunca más. Porque es tan fuerte la fascinación que genero, y sobreviene una tremenda decepción a los pocos metros, que son martillazos del más puro desconcierto y les hace mal, quedan muy mal, les cuesta mucho recuperarse, pobrecitas.

7 Comments:

At 3:53 p. m., Blogger Geoffrey Firmin said...

Debe haber una esquina asi para todos. Lastima que mi Filcar es del 77.
Abrazo!

 
At 1:33 a. m., Blogger La condesa sangrienta said...

Mágica Buenos Aires...en Europa no se consigue!

 
At 9:13 a. m., Blogger stel said...

de los lugares así no se debe abusar, que seguro que esa sensación engancha y luego uno no saldría nunca de allí!

por cierto, feliz año nuevo!

 
At 11:21 a. m., Blogger Bugman said...

¿Y si ponemos un albergue transitorio al lado del bar?

 
At 11:32 p. m., Blogger Emeefe said...

Aproveche el poder hipnótico que tiene allí para convencerlas que se venden los ojos!

 
At 8:06 a. m., Blogger J. Hundred said...

*geoffrey firmin! yo no creo que ni siquiera haya filcars para todos.
*condesa! yo no quiero ir a la luna, a mí me gusta acá, dijo el gordo federico peralta ramos. cómo me hacía reír ese tipo.
*stel! qué dice, querube. pensé que la había perdido para siempre. es que últimamente pierdo tantas cosas para siempre, que a uno le duele igual de fuerte, pero es como que el cuerpo se acostumbra. a propósito, mis asesores ibéricos me comentan que usted cumplió 23 años. lo mejor para usted, y yo no soy de desearle lo mejor a nadie.
*bugman! estoy dejando la piel de mi prepucio en cada post, no se burle.
*emeefe! como cantara el joven torres: vendarse los ojos, color esperanza.

 
At 2:24 p. m., Blogger María Jesús Lamora said...

Je, je, je.
Ay, las esquinitas; cuidado con ellas.

 

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