13.12.06

Tributo a la impericia

Si se permite a un gorila aporrear un piano el tiempo suficiente, existirá un momento en el que sonará una hermosa nota.
Será casual y será mágico. Será una cosa bella, y entonces, como dijo el poeta, será una alegría para siempre.
Lo que quiero decir es que sigamos cogiendo. Tenéme paciencia.

2 Comments:

At 8:37 p. m., Blogger Nada said...

Mire, a veces, la culpa no es del gorila (hay gorilas de lo más virtuosos)... hay que cambiar el piano.

O afinarlo, pero ¿para qué tomarse el tiempo? Usted lo afina y lo afina... y después lo termina tocando otro.

Ah... es tan corta la vida y tan larga la cola de la Pantera Rosa.

 
At 7:03 a. m., Blogger J. Hundred said...

*en el instante previo a la entonación de un himno, cualquier himno, puede uno ponerse de pie, hacer silencio, cruzar las manos a la espalda.
lo mismo puede hacerse ante ningún himno. sonreír o asentir una sola vez, y limitarse a respetar la chispa de talento ajeno.
eso hago yo, en este momento.

 

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