10.3.08

Servime otro martes

La falta de sentido en todo lo que hago, en todo lo que veo, no me impide continuar, cosa extraña y porqué no paradojal, haciendo y viendo.
El desapego se transforma en indolencia, en qué otra cosa podría transformarse.
El virus del fastidio hace una clásica pirueta y muta con displicencia hacia el tedio.
Claro que te estoy prestando atención, te estoy escuchando. Me interesa lo que me decís.
Estás deprimida, te parece. Mirá vos.