14.6.06

Si sos tan amable

Entro a un negocio. El negocio vende, entre otras cosas, camisas. Entro a comprar una camisa.
Elijo una camisa.
El vendedor me pregunta si me quiero probar la camisa.
–No, no quiero –respondo.
El vendedor me observa con profundidad de entomólogo.
–¿Es para vos? –pregunta.
Miro a los costados, a ver si alguien me acompaña sin mi autorización. Conozco gente que se halla en tal situación desde hace diez o quince años.
–Sí, es para mí –respondo.
–Deberías probarla –insiste–; me parece que te puede quedar chica. Tengo talles más grandes; tengo otros colores.
–No –digo–. No quiero probarla. Ni siquiera pienso usarla. Sólo quiero comprarla; desde hace un tiempo me hace bien comprar. Así que cobráme, por favor.