18.3.06

Consejos médicos

La enfermedad, cualquiera, genera en el portador el deseo de resistencia, de lucha, de victoria contra el agresor de turno.
Tiempo después, el portador descubre la futilidad de su esfuerzo, y está dispuesto a conformarse. Que la enfermedad haga lo suyo, pero que, por cortesía, se limite a molestar lo mínimo indispensable.
Como si de un matrimonio se tratara.