25.3.06

Iceberg

El concepto de ‘iceberg’ suele ser más que útil a la hora de comprender la mayoría de los problemas que suelen aquejar al hombre moderno. El problema en el plano real, lo que se ve, es infinitamente más pequeño que lo que no se ve, y que sucede precisamente en el plano imaginario, bajo la superficie.
Dicho de otra forma: lo que atormenta al sujeto es, casi sin excepción, mucho más imaginario que real. Lo real no suele ser tan grave; lo grave es lo que el sujeto imagina. Lo que el sujeto cree que le sucede se impone sin dificultad por sobre lo que sucede. Complicado.
En mi libro ‘Ayúdame a vivir 2, el regreso’, explico un tratamiento al que hemos recurrido con singulares resultados.
Se lleva a los sujetos bajo tratamiento al mar. La costa argentina brinda innumerables variantes al respecto.
Se aguarda hasta las diecinueve horas, o incluso, en algunos casos, hasta que sea noche cerrada. Se procede entonces a introducir al paciente al mar, desnudo. Estar en el mar en medio de la noche, hace milagros en la mente del paciente. Estar subsumido en una fuerza superior, le permite tomar conciencia de su profunda insignificancia, y de la nimiedad de los problemas que lo atormentan.
El tratamiento, pongamos quince minutos, obra milagros en las mentes más torturadas. Tengo copiosa documentación que sustenta mis palabras.
Además, si el paciente es picado por un aguaviva, en los testículos o en los senos, según el caso, entonces la claridad que emerge en torno a las diferencias entre lo real y lo imaginario roza la desmesura.