25.11.12

Quién hubiera dicho


         No creo mucho en los seres humanos, como especie, en general. No espero nada demasiado bueno de las personas. Sé que cuando hay demasiada gente es un error, sin excepciones. No importa si se trata de un recital o del subterráneo, no importa si Argentina salió campeón de algo, de cualquier cosa, si hicimos el sánguche de milanesa más grande del mundo o si le declaramos la guerra a Bolivia porque la Pachamama es Argentina y atiende en Almagro. Si hay mucha gente, no quiero estar ahí, si hay mucha gente, está mal.
         Para resumir, la gente es una mierda, eso quería decir.
         Ahora, cuando voy a hacer las compras, a un supermercado de barrio, un domingo cualquiera. Si te fijás un poco, si mirás bien. Vas a ver, en la puerta del supermercado, del lado de afuera, enganchado a un árbol o a un poste de luz, de la correa, un perro. Algún perro, cualquier perro. Un perro de alguien, no importa de quién, de alguien que entró a hacer compras y tuvo que dejar el perro afuera.
         Y mirás, es un minuto nomás, al perro. El perro es todo ojos, no hay nada más en su mente que la puerta, el lugar por el que su dueño se fue. El perro espera y espera y es la desesperación más pura que yo jamás haya visto. El perro, ese perro, necesita que vuelvas, vos. Sí, vos, ese pelotudo que acaba de comprar una botella de Gancia y  medio kilo de queso Port Salut, esa quejosa mujer que huele a naftalina y a flujo vaginal intenso y que acaba de humillar a la cajera del supermercado por una moneda de veinticinco centavos.
         Quiero decir, el perro está ahí, señalándole al universo entero que algo  bueno habita en ese ser humano. El perro está ahí, esa muda alegría de volver a verte, diciéndonos, a todos, que quizás tenga algún sentido nuestra absurda existencia.

10 Comments:

At 5:35 p. m., Anonymous Anónimo said...

Un perro se puede estar muriendo, pero lo llamas y te hace una fiesta inmensa, como para opacar tu tristeza.

 
At 7:05 p. m., Blogger A.Torrante said...

De no haber sido por mi perra, ya me hubiese vuelto a casar. Espero no se malinterprete.

 
At 8:07 a. m., Blogger J. Hundred said...

*anónimo! sí, hay cosas que son demasiado bellas como para poder ser expresadas en palabras.

*a. torrante! no hay dudas que usted debe ser una persona graciosa. en reuniones familiares, quizás con amigos.

 
At 6:19 p. m., Blogger A.Torrante said...

¿Le parece? Igual es un público muy pequeño, casi de culto.

 
At 11:30 p. m., Blogger Gray said...

Leía y me acordaba de mi misma y de mi Amstaff Iron atado al poste de luz frente a la puerta del autoservicio de 3 y 36 en Santa Teresita, donde hace unos días nomás entré a comprar un bidón de agua y otros menesteres.
Odié dejarlo ahí, solito. Me concentraba más en mirar qué hacía a través del ventanal, que en el precio de la lata de tomate que estaba comprando.
Pero creo que es la misma sensación cuando nos separamos por uno u otro motivo. Va conmigo a todas partes y, que me perdone los 5 minutos que lo dejé afuera, pero es para que juntos caminemos las 3 cuadras que separaban el autoservicio del departamento.

 
At 9:16 a. m., Blogger J. Hundred said...

*a. torrante! que nos vaya bien a todos.

*gray! la escena que usted cuenta me hace bien.

 
At 11:47 p. m., Blogger Mr. Kint said...

"Nadie salió a despedirme cuando me fui de la estancia, solamente el ovejero, un perro no más. Cosas que pasan" decía Larralde en una letra demoledora que es pura nobleza y desánimo.
Entre las cosas que no tuve cuando era pequeño, la ausencia de un perro es quizás la que más pueda explicar algunas cuestiones afectivas del Kint de hoy. O tal vez me gustan más los gatos... qué sé yo.
Un saludo para usted.

 
At 7:18 a. m., Blogger Guillermo Altayrac said...

«Si hay mucha gente, está mal.»
Totalmente de acuerdo.
Me gustó la imagen del perro.
Escribís bien, flaco.
¡Saludos!

 
At 6:42 p. m., Blogger J. Hundred said...

*mr. kint! le comento una nimiedad, una infidencia. si me toca ver en la calle, un perro que renguea, o un perro que deambula, extraviado quizás, bajo la lluvia, podría ponerme a llorar como un chico. ahora si veo una persona en similar situación, alguien haciendo malabares o pidiendo dinero, bueno, casi estoy en condiciones de afirmarle que no me interesa en lo más mínimo. soy demasiado sensible para este mundo, de más está decirlo. lo saludo.

*guillermo altayrac! usted dice que escribo bien. sin ánimo de contradecirlo, usted y yo sabemos que es bastante más que eso. lo saludo.

 
At 12:02 a. m., Blogger Dany said...

Bien Hundred!
Muchas veces sus escritos vienen con "la mirada del perro"......debe ser su lado espiritual. Abrazo!

 

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