15.10.12

Preferiría no tener que decirlo, preferiría no saberlo


         Salí con mujeres. Quizás demasiadas. No, boludo, no soy Julio Iglesias. Quiero decir, salí con más de tres mujeres, con cinco si querés, y ya está. Ya sabés todo lo que hay que saber, del sexo, de la menstruación, del secreto anhelo de ser mamá aunque te jure que lo más importante que le puede suceder en el planeta tierra es que la nombren subgerente regional de marketing interconductual de Pindorchita Corp. o encontrarse en el Malba con Jim Jarmusch que salió a dar una vuelta después de hacerse emporrar por un pibe chiquito y saludarlo, de la existencial angustia por el paso del tiempo, la fatiga de materiales, la decadencia y caída de las tetas, la celulitis devorándolo todo como un aplicado insecto.
         Lo demás es la gota en la piedra, repetir el experimento y creer que el resultado puede ser distinto. Locura, diría Einstein.
         El asunto es que te acostumbrás a muchas cosas, lo importante deja de ser tan importante, uno aprende, en nombre del amor, a tolerar absurdas interpretaciones sobre tu manera de meterte el dedo en la nariz o de rascarte el culo, peludas verrugas, cuñadas y suegras, vaginitis, mil y una maneras de tedio. Supongo, claro, por supuesto, que del otro lado, para la mujer que vive con vos, debe ser más o menos parecido. Nos vamos volviendo, todos, esforzados gimnastas en el deporte de la paciencia donde no hay medallas ni podios, sólo seguir con el entrenamiento.
         Pero hay cosas que están mal. Síntomas, señales, que deberían indicarte al instante que llegó la hora de escapar. Que es mil veces mejor ser un lobo solitario (y ponerle un pañuelo en el cuello a tu perro, mezcla de ovejero alemán con algo), un pervertido amante de las bebidas gasificadas y la pornografía, un anacoreta, un incomprendido para familiares y amigos, un eremita.
         En alguna circunstancia, en alguna situación, puede ser compartiendo una semanita en Necochea, o un domingo cualquiera, después de haber dormido juntos, bien temprano. O porque esperan para la tarde, para tomar un café o mate, visitas.
         Van a una panadería, a comprar, dos docenas de facturas. Vos te ocupás de pagar, de sacar el ticket, para eso fuiste puesto sobre el planeta tierra. Los leones cazan antílopes, a los osos pardos les gustan los salmones, los hombres pagan las cuentas, son leyes de la naturaleza.
         Y la dejás, a ella, que pida las facturas (*). Es importante, como algo casual, das un ínfimo pasito atrás, le indicás, desde lo gestual, que haga el pedido. Te hacés el distraído, como si te hubiera sonado el celular o estuvieras buscando en el piso una moneda.
         Y mirás. Vos mirás.
         Ponele que son dos docenas de facturas. Si ella dice ‘dos docenas de facturas, por favor, surtidas’, está bien, está muy bien. Si ella dice ‘una docena de medialunas, y una docena con dulce de leche’, también está bien. Si dice ‘por favor, no me pongas con crema pastelera’, está bien, no importa, la crema pastelera puede no gustarle o traerle gases. Si dice ‘seis tortitas negras’, o ‘seis vigilantes de membrillo’, bien, no problem.
         Pero si ves que ella se pone a elegir las facturas, las veinticuatro facturas, de a una. Si dice ‘esas dos’, y dice ‘no, la de al lado tiene más dulce’, y dice ‘una de arriba, un churro, no, a ver,  el otro, a la derecha, más a la derecha, el otro’.
         Entonces esa mujer es una pelotuda sin alma, su foco de atención le impedirá estar contenta en ninguna circunstancia, verá manchas de humedad en el techo mientras fornica, y sentirá olor a gas en la cocina del departamentito en Almagro a las cuatro y cuarto de la mañana. Para resumir, es una mujer que cree que tiene algo para decir en lo relativo al orden del universo en general, a la rotación y traslación del planeta tierra en particular. Cree que su opinión importa, que ella entiende, que está en los detalles.
         Es una mujer incapaz de ser feliz. Tenés que irte.

(*) se puede hacer con masas secas. la lógica argumental se mantiene. 

17 Comments:

At 8:14 a. m., Blogger A.Torrante said...

Pocas veces he visto una descripción tan acertada de alguien jodida/o. En un intento por aumentar esta descripción cuasi científica, una panadera amiga me dijo que cuando un tipo viene solo y pide 6 facturas (enfatizó que deben ser 6) con crema pastelera: "Posta que es trolo".
Esto ella lo SABE A CIENCIA CIERTA porque son los únicos que no le miran las tetas cuando se agacha para recogerlas. Y hablando de recogerlas, lo dejo, me dieron ganitas...de facturar.

 
At 9:24 a. m., Blogger Lali Nuñez said...

Perá, escuchame, no da por ejemplo que te den una medialuna quemada cuando al lado hay una rebozante de salud, llenita y calentita, entonces ahí hay que decir "la de al lado, esa no", no da que te den una con poco dulce cuando al lado hay una mejor, no da, no da... aparte a todos no les gustan las mismas facturas y si llevás dos docenas es que hay mas gente...me parece que el jodido es otro, acá eh...vos no, vos no...otro

 
At 12:35 p. m., Anonymous Manulisa said...

Totalmente de acuerdo.
Pero me parece que la diferencia radica en la cantidad de facturas que se piden, porque eso es lo que indica a quién están dirigidas y lo incapaz de simplificar las cosas y ser feliz que es la mujer en cuestión (porque sí, indefectiblemente elegir las facturas es una tarea femenina).
Procedo a explicar. Si se compran 6 o 12 facturas probablemente quien las elija las coma con su entorno íntimo (por llamarlo de alguna manera) entonces sí se puede llegar a justificar la selección específica de los gustos.
Pero si vas a comprar 24 facturas, y elegís los gustos de dos en dos, listo, no sólo sos una hinchapelas irremediable sino que sos una mina jodida. Salí corriendo, ahí está la puerta.
Porque a cuanta más cantidad de público va dirigida una comida más simples deberían ser las opciones.
Es como los que compran 2 kilos de helado y eligen 34 gustos... y uno termina comiendo un menjunge de frutos del bosque, crema irlandesa, restos de moka y menta y un kinoto al whisky, una verdadera porquería.

 
At 12:50 p. m., Blogger Viejex said...

Inapelable. Me hubiese venido muy bien este consejo hace muchísimo tiempo,aunque no creo que de haberlo recibido a tiempo lo hubiese aprovechado. Lo que quiero decir, lo que quiero que usted sepa, es que el dominio de aplicación de este gran consejo suyo no solamente se extiende a cambiar las facturas por masas finas (como usted mismo indica muy bien en su nota al pie).

Me refiero, para no dar más vueltas, a que a mi me hubiese venido muy bien antes de salir con una mujer. Pero a los seis, siete años es muy difícil irse de casa.

 
At 4:56 p. m., Blogger N. said...

Tan tristemente cierto como genial. Agradezco no sentirme identificada.

Sdos,

N.

 
At 5:33 p. m., Anonymous el Satán said...

Me hacés preocupar...

 
At 4:34 p. m., Blogger Yoni Bigud said...

La personalidad toda se revela en algunos (no muchos) pequeños actos de la vida cotidiana. Uno ve sin mirar y después lidia con su destino. Es el 'te lo dije' de la vida, que es bastante más cruel que el de un amigo, porque llega mucho más tarde, porque la jodita, antes de madurar, te quema algunos de tus mejores años.

Un saludo.

 
At 8:14 p. m., Blogger Dany said...

El panadero del barrio aprendió. Tres o cuatro canastitas e igual número de pinzas para que no le rompan las pelotas. El "se fue" hace rato, un grande. Buena producción JH. Abrazo

 
At 1:22 a. m., Blogger Anexas Varias said...

¿24 facturas? Jamás caería en la trampa de elegir sola algo para compartir. Con una docena es más que suficiente. Ponele que con toda la furia me pido seis y él que elija sus seis. Para sacarle el peso científico pago la mitad. Seré jodida pero no le entro a un vigilante quemado ni con los mejores mates sin yerba. Saludos

 
At 8:11 a. m., Blogger J. Hundred said...

*a. torrante! lo que también sabemos, a ciencia cierta, es que su amiga panadera debe estar harta de los clientes que le miran las tetas. pero si no se las miran, se pone peor.

*lali nuñez! quizás a usted todavía no le sucedió, quizás a usted aún le falta la experiencia, de conocer un muchacho que le diga ‘lali, no te das cuenta que no parás de romper las pelotas?’. después, el muchacho, puede agregar ‘igual te quiero mucho, eh’, lo que se diga en estos casos.

*manulisa! cuando alguien, no importa si es un kilo o un vasito, pide más de dos gustos para un helado, yo hago lo siguiente. me arrodillo y abro los brazos, no en cruz, un poco en diagonal hacia abajo, con los dedos mayores de las manos casi tocando el piso, como cuando el loco gatti salía a achicar a un delantero, lo que se conocía como ‘la de dios’, y mirando un poco hacia delante y hacia arriba digo ‘father forgive them, for they know not what they do’.

*viejex! el fenómeno, como usted bien percibe, no queda circunscripto a la elección de las facturas. estoy hablando como al pasar, con la genialidad que me caracteriza, sobre la vida misma. 1saludo.

*n.! le agradezco, y la saludo.

*el satán! no tengas miedo, sólo ten fe (marcos 5, 36).

*yoni bigud! su frase ‘es el te lo dije de la vida’, es una de las cosas más lúcidas que se han escrito por estas precarias playas. es bueno verlo así, pegando trompadas casi en automático, impiadoso, displicente, me hizo acordar a terry norris en su mejor momento. lo saludo, y le agradezco.

*dany! creo que alguna vez lo conté, pero lo cuento de nuevo, total esto no lo lee prácticamente nadie. una de las pocas cosas interesantes que me pasaba en la vida cuando tenía no sé, veinte años, era que iba a comer a pippo de montevideo, los viernes a la noche, con dos amigos. vermicellis, tuco y pesto (a veces sólo pesto, doble pesto), norton tinto, una porción de longaniza de entrada, podía ser flan con dulce de leche, de postre. una vez, una parejita estaba comiendo cerca nuestro. la chica, quizás envalentonada por los intentos de su novio por agradarla/seducirla, quizás convencida que su belleza le daba algunas licencias, le preguntó al mozo: ‘de qué son los ravioles?’. el hombre hizo una pausa, un silencio, y yo pude ver una ínfima sonrisa en su rostro, una sonrisa que jamás he olvidado y que significa todo lo que hay que saber de la argentina, de la sabiduría en estado puro que está ahí nomás, que puede salir de cualquier parte. 1abrazo.

*anexas varias! en la facultad, sí, yo también alguna vez fui a la facultad. a estudiar, claro, algo, una carrera, para ser una persona de bien, para aprender, para tener alguna herramienta con la cual ganarme la vida. en la facultad, entonces, decía, una vez, en una clase, teníamos parcial. el profesor pasó al frente, escribió en el pizarrón dos preguntas. dijo ‘este examen es de dos preguntas, para aprobar el examen hay que contestar las dos preguntas bien’. un alumno, inteligente, ingenioso por cierto, que solía participar en las clases, levantó una mano. preguntó ‘perdón, si uno sabe una de las preguntas, y la contesta muy pero muy bien, y la otra no la sabe o no la contesta tan bien, se aprueba igual?’. el profesor, sin decir palabra, se acercó al alumno, y le hizo una pequeña marca en la hoja. y todos, siendo jovencitos, preocupados por nuestros propios exámenes, por nuestra situación vital por decirlo de algún modo, casi pudimos sentir ternura por un muchacho que ni siquiera había sido capaz de comprender una consigna. la saludo.

 
At 2:00 p. m., Blogger Anexas Varias said...

ay pero ¡qué burro! ¿y aprobó?, ¿tendría novia?, ¿iría a la panadería?

 
At 7:20 p. m., Blogger A.Torrante said...

Podría llamarse Flora, pero no, se llama Rosa, potato/potatoe. Tal vez me entienda.

 
At 8:38 p. m., Blogger Dany said...

Che....se le está llenando el bulo de gente...
Es hora de que deje de ser un blog de culto jaja. Abrazo!

 
At 11:02 p. m., Blogger No Florece said...

Considero sus pequeños gestos como un castigo que dejan los genes.
De todas formas ellas,vos y yo moriremos solos.
Saludos Doño!

 
At 11:34 p. m., Blogger Julieta en jumper said...

Es tan cierto...

 
At 12:55 a. m., Blogger Mr. Kint said...

Bueno, Hundred, llego tarde como siempre, tarde a leer, tarde a entender su excepcional consejo. Qué sé yo, no queda más que sumarme al hatajo de pervertidos anacoretas fanáticos de las bebidas gasificadas, creo.

Su escrito me pareció soberbio; esa capacidad de resumir tanto en una acción tan mundana. Ah, y estos de los consejos a los jóvenes distraídos me hizo acordar a aquella gran película llamada "A Bronx Tale" la escena donde Sonny le da Calogero una sola pauta para entender todo lo que tiene que entender sobre una mujer, y si no pasa el test, bue, en palabras del mismísimo capo "You dump her and you dump her fast"
Referencia obligada: http://www.youtube.com/watch?v=qyj2VNVB8qk

 
At 10:36 a. m., Anonymous van lemmon said...

Hundred........si hubiera leido esta formula no se ...hace veinte anos ...no tendria la barriga hinchada de tanta gaseosa. Tienes razon al 110%. Saludes
Pd esas palabras de comprobacion de si eres una persona real solo las entiende un robot

 

Publicar un comentario

<< Home