5.2.12

Otros mundos

Choco a un auto. Voy manejando un auto, mi auto, y choco a otro auto, un auto que se desplazaba, justamente, delante del mío. Iban por la avenida Honorio Pueyrredón, mi auto, el otro auto, y un montón más de autos. La ciudad es un quilombo, primero vendieron los autos, y luego se dieron cuenta que las calles son las mismas de 1957. Y nadie sabe dónde comprar más calles, para la ciudad. Pero autos venden en todas partes.
La verdad es que la culpa del choque fue mía. Miré un culo espectacular, o un cartel de una inmobiliaria que vende un departamento en un edificio que me pareció interesante. Íbamos despacio, todos, el semáforo se puso en amarillo. El auto, el auto de adelante debió pasar, tenía tiempo, pero frenó con brusquedad, y yo, como dije, venía mirando un culo o la lluvia o algo. Lo toqué. Frené de golpe, pero lo toqué. Se escuchó el crujido de la óptica y algo más, sentí el golpe.
Se baja, un tipo. De unos cincuenta años, chomba a rayas, semicalvo. Se acomoda los anteojos sobre el puente de la nariz, deja la puerta del automóvil abierta, le dice algo a su señora que viaja en el asiento del acompañante. Hay un perro también, en el auto, un caniche que ladra y pugna por soltarse de los brazos de la mujer. El hombre mira el daño del vehículo, se enoja más todavía.
Bajé del auto, yo también, es lo que se estila.
–Señor –digo–. Mi nombre es Xorg, soy un extraterrestre, habito en el planeta Xiburg, en la galaxia de Nímedes. Es mi primer semana en la tierra, y es justamente por eso que aún no domino los precarios mecanismos de los vehículos que ustedes, los terrícolas, utilizan para desplazarse por su algo roñoso planeta. Acepte mis extraterrestres disculpas.
–¡Pelotudo! –dice el hombre, da un saltito, lanza una furibunda escupida, gesticula, señala– ¡Pedazo de pelotudo! Lo abollaste, pelotudo. ¿Por qué no frenaste, no sabés frenar?
–Tiene razón, caballero, tiene razón –niego con la cabeza, sonrío, le palmeo cariñosamente un hombro–. Le cuento la verdad, porque parece usted un buen hombre. Pero apelo a su discreción, son temas de máxima seguridad nacional. No soy un extraterrestre, es verdad, lo admito. Soy un gorila, un mono, como los que usted de seguro ha visto por televisión o en algún zoológico. Han inventado una nueva droga, una droga que permite hablar a los animales. La están probando con nosotros, gorilas y chimpancés, primero, y va perfecto. Pero en breve comenzará a distribuirse al resto de la fauna. Imagínese usted, poder conversar con una cebra, saber qué siente cuando la persigue un león. Preguntarle a un elefante cuánto tiempo le lleva bañarse o si le duelen las piernas después de tantas horas parado. Discutir sobre cuál sería el mejor sistema de gobierno con un cocodrilo, poder pedirle a una jirafa que te recomiende un natural laxante.
Cambió el semáforo. Algunos curiosos miraban. Sonaban, desde atrás, bocinas.
–¡Pelotudo! –el hombre no sólo había escupido, se le había formado una especie de burbujeante espuma alrededor de la boca, como si se fuera a afeitar con su propia saliva. Daba unos curiosos saltitos, movido por eléctricas descargas de odio puro, le temblaba un párpado– ¡Las ópticas! ¿Sabés lo que cuestan las ópticas importadas? ¡Boludo!
Retrocedí un paso. Lo medí.
–Mirá –dije–. Me importa un pomo tu triste auto. Si me volvés a hablar te pongo de una, viejo forro. Ahora te doy los datos del seguro, no rompas más las pelotas.
La gente suele carecer de la necesaria predisposición para las situaciones de carácter paranormal, vivencias de extraordinaria naturaleza. Después dicen que nunca les sucede nada diferente, después se quejan de la rutina.

16 Comments:

At 11:25 a. m., Blogger A.Torrante said...

Son relatos como éste, los que provocan una mueca de autocomplacencia cuando miro a mi chata. Hace unos días un VW Fox me chocó de atrás, levemente. Oí el ruido de ópticas crujiendo. Ni me bajé del auto. El conductor del Fox se acercó a mi todo compungido y ofreciéndome todo tipo de disculpas. Lo miré y le dije: "¿Qué le vamos a hacer" Hoy ya no quedan rastros de pintura negra en el paragolpes.
Eso sí, si me llegás a chocar a mí, te pido no me des palmaditas en el hombro, escuché decir que así cogen los de Marte.

 
At 10:00 p. m., Blogger Vil said...

A veces en el momento no caes en cuenta de que estás frente a una situación de este tipo, sino que te pasa como a este hombre que fue dominado por otras sensaciones antes que el asombro.

 
At 2:47 p. m., Blogger Nachox said...

Bueno, también... con lo que salen las ópticas...

 
At 3:13 p. m., Blogger Zeithgeist said...

pero viejooo, a ver, como no va a salivar si seguro mientras te puteaba a vos estaba admirando las nalgas q te distrajeron a vos?

 
At 3:30 p. m., Blogger SILVONCH said...

fotito del culo no tenes?

 
At 4:04 p. m., Blogger Yoni Bigud said...

¿Por qué no iba a creer que usted es un extraterrestre? ¿No estaba mirando un culo de otro planeta?

En fin, para algunos la rutina es una celda, y para otros un iglú que los defiende de la inclemencias de su vida miserable.

Un saludo.

 
At 8:00 p. m., Blogger Dany said...

Un día lo van a medir a ud. y se va a llevar una buena golpiza. Nadie anda por la calle con la imaginación necesaria para cobrar un seguro en otro planeta.
Si, todos pedimos que nos destapen la coca frente a nuestros ojos.

Entre nos, era un culo, un cartel o la lluvia?

Un abrazo!

 
At 8:22 a. m., Blogger J. Hundred said...

*a. torrante! los marcianos cogen con la mano, rezaba el célebre apotegma al que usted, con llamativa precisión, se refiere. existe también un fenómeno conocido como ‘olor a concha en los dedos’, pero nos alejamos de la ciencia ficción, y vamos hacia algo, cómo decirlo sin caer en la grosería, algo mucho más mundano.

*vil! un tema no menor, en los fenómenos paranormales, es el de generar cierto estupor en quien los experimenta. es menester tener en cuenta que, quien experimenta estupor, se vuelve todavía más estúpido que de costumbre.

*nachox! sí, el tipo se puso mal. es comprensible.

*zeithgeist! un culito es un culito, dijo una vez, en rueda de amigos, justamente, un amigo, refiriéndose a una situación que le había tocado vivir. quizás, más que nunca, corresponda utilizar el término ‘atravesar’.

*silvonch! me comentan que en lo que se ha dado en llamar ‘la web’, hay uno o dos sitios especializados, donde se exhiben imágenes de gente desnuda. de seguro no tendrá mayores inconvenientes en encontrar usted algo que le permita aplacar la pulsión que lo moviliza, dicho de otra forma, saciar su sed.

*yoni bigud! suele suceder, infinidad de veces, que quien se queja de su rutina ignora que, sin la rutina, simplemente dejaría de existir. la rutina se ha convertido en su rasgo basal, característico, por qué no su esencia. me atrevería a decir su segunda piel. un saludo.

*dany! yo le diría que era un culo como un cartel, bajo la lluvia. un abrazo, y no sea rencoroso.

 
At 10:07 a. m., Blogger A.Torrante said...

Es que hace tanto que no tengo sexo con uno..."Rica la empanada de atún" decía el chiste, no?

Interesante su reflexión sobre la rutina en la respuesta a Yoni.

 
At 12:25 p. m., Blogger yaz! said...

y a usted le parece raro que la gente se fije en lo superficial y no en lo profundo?¿?¿?
lo superficial es fácilmente adquirible y si a eso el sumamos la paja humana para conseguir cosas(dicho de manera mas sutil,la ley del minimo esfuerzo)es totalmente normal que el susodicho este mas interesado en saber la direccion de su seguro que donde usted viene.
mis mas sinceros saludos

 
At 1:59 p. m., Blogger Andrés Quincoses said...

Gran relato, dichoso de aquel que tiene la imaginación para creerle tales argumentos después de un choque y no putearlo, no sea cosa de hacer enojar a un gorila. Eso demostraría una gran facilidad para deshacerse de los dogmas.
Un niño lo hubiera creído, porque un niño no da las cosas por definidas tan fácilmente. Yo sigo siendo un niño. Y celebro estas líneas.
Por otra parte, me hizo acordar a un cuento corto, excelente también, llamado "espectáculo de marionetas" de Fredric Brown. Leálo, lo hará feliz.

 
At 11:28 p. m., Blogger Mr. Kint said...

No se aflija, esto ha sido así desde tiempos inmemoriales, la gente sólo puede percatarse de ciertos fenómenos si de alguna manera puede asimilar internamente la eventualidad del mismo. Algunos ven lo que quieren, otros ven lo que pueden; como dijo usted en este caso, depende de la óptica.
Fabio Zerpa tiene razón, entienda que tampoco es fácil sobrellevar un encuentro cercano del tercer tipo con un Hundred tirando espuma bajo la lluvia, telepaticamente abordando a uno con la imagen de un culo que no pasa de los seis puntos.
Saludos y abrazo

 
At 7:48 a. m., Blogger J. Hundred said...

*a. torrante! le comento. por lo general, al principio, le parecerá que algo que digo es interesante. luego, de la nada, se dará cuenta que, lo que digo, es absolutamente genial. no podrá soportarlo, es muy normal también, pasará a detestarme sin remedio. el proceso no resulta demasiado largo ni tortuoso, debiéramos estar despidiéndonos, sin excesivo rencor más allá de algún comprensible exabrupto de su parte, en menos de un mes.

*yaz!! debo confesarle que tengo una bajísima opinión del género humano en general. la cosa empeora para los casos particulares.

*andrés quincoses! voy a leer el autor (y el cuento) que usted recomienda. aunque yo prácticamente ya no leo, y tampoco escribo. soy una especie de ficus, eso sí, soy un ficus con toda la onda. sepa que lo respeto.

*mr. kint! en una oportunidad, hace algunos años, conocí a una chica que, entre alguna de sus peculiaridades, usaba lentes de contacto. de color. quiero decir, no necesitaba lentes ni lentes de contacto en esa época. pero usaba lentes de contacto, de color, para que sus ojos lucieran de un color diferente. iba a decirle, entonces, me pareció importante que ella supiera, que no era demasiado sustancial de qué color fueran sus ojos, sino cuál era su manera de ver las cosas. pero recordé que ella tenía cierta preferencia por ser cogida boca abajo, y entonces me pareció que tampoco era tan relevante mi apreciación (alguien explicó alguna vez la particular diferencia entre lo importante y lo urgente). un saludo para usted, y un abrazo también.

 
At 7:55 p. m., Anonymous Angel said...

La gente es generalmente idiota. No le queda mas que vivir su vida idiota pensando cosas idiotas y frivolas.
Para las locuras, las locuras lindas y suaves de la vida existen las personas de verdad.

Salut!

 
At 7:43 p. m., Blogger tecontaretodo said...

¿Sabe lo más triste de todo Juan? Se puede entender que haya gente que carezca de imaginación (como quien carece de belleza)... pero no tener sentido del humor es casi un crimen. Me divertí mucho con la ocurrencia, voy a ver cómo me va si choco de vuelta...

 
At 12:57 a. m., Blogger Dalilasearrepintio said...

Genial la historia y el comentario a Yoni. Me quedo pensandolo.
Y para abonar la discusion, no solo es un crimen no tener sentido del humor, sino que en general va de la mano de no tener imaginacion y de un excesivo apego a las cosas materiales.
Besote para usted.

 

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