29.2.12

Modo lluvia

Cada vez que llovía, Alicia recordaba que había sido feliz con su novio de la adolescencia. Brian. Entre las cosas que hacían, entre la urgencia por desvestirse prácticamente en cualquier parte y el ir al cine sin importar la película y desayunar juntos en un bar de barrio y mirar por la ventana, Alicia recordaba que les encantaba caminar bajo la lluvia. De la mano, o abrazados, mientras la lluvia enjuagaba la ciudad y parecía lograr que brillara de nuevo, ellos pisaban un charco que soltaba música y se olían el mojado cabello y compartían un cigarrillo, sin apuro.
Ahora, cuando llueve, Alicia baja a la calle con su paraguas quizás excesivamente grande, un pastiche de multicolores triángulos como un impostado arco iris personal e intransferible. Camina, apremiada y fastidiosa, hace lo que tiene que hacer, como todo el mundo.
Cuando vuelve a su casa, se da cuenta que está empapada de una tristeza húmeda y fría, una tristeza que parece que no se va a secar nunca. Alicia prepara la cena y piensa que un paraguas no es un novio, y que se acabó el queso rallado, también.

8 Comments:

At 7:53 p. m., Blogger Dany said...

Triste. Pero peor es estar haciendo las cosas de la adolescencia cuando se paso la madurez....o noviando con un paraguas en plena época hormonal.
Un abrazo.

 
At 11:25 p. m., Blogger tecontaretodo said...

La lluvia tiene esos efectos que el sol no tiene. No necesariamente el sol te alegra el día. Pero la lluvia hace lo que quiere con uno...
Igual, un bajón darte cuenta de que te falta el queso rallado cuando diluvia.

 
At 10:30 a. m., Blogger Yoni Bigud said...

Un paraguas no es un novio, pero un novio tampoco es un paraguas. Hay lluvias de las que es imposible defenderse. Lluvias que no se acaban, como el queso rallado.

Un saludo.

 
At 8:24 a. m., Blogger J. Hundred said...

*dany! hace algún tiempo, siendo yo bien jovencito, andaba, bueno, como de costumbre, con unas ganas de coger tremendas. un amigo de esa época, me comentó que había hallado el santo grial de la masturbación. consistía, la técnica, en líneas generales, tampoco deseo aburrirlo. consistía la técnica, le decía, en utilizar un calzado. un zapato, una zapatilla. ponía uno el zapato, la zapatilla, sobre el piso. y luego, se arrojaba uno sobre el zapato, sobre la zapatilla, calzando justamente la poronga, la poronguita, en el interior del calzado. una vez logrado el acople, bueno, uno daba rienda suelta a su primaria pulsión, matraqueando sobre el piso, cogiéndose, por decirlo de algún modo, al zapato, a la zapatilla. la sensación, según recuerdo, era dulce y placentera, constituía para mí, en esa época, un logrado símil de una vagina humana. de más está decir que un día, mientras me hallaba aplicado a la faena, se abrió la puerta del cuarto. mi madre había vuelto de hacer las compras y no la oí llegar. al girar, para ver quién había abierto la puerta, bueno, mi madre encontró a su hijo desnudo, algo agitado, sobre el piso, con un zapato, o una zapatilla, colocada en el lugar donde se suele encontrar el pito. a partir de ese entonces, decidí cambiar, hacerme grande, entendí muchas cosas acerca de las relaciones humanas en general, del sexo en particular. empecé a cerrar con llave la puerta del cuarto para pajearme, también. 1abrazo.

*tecontaretodo! me refería, creo, y de seguro usted entendió perfectamente, al queso rallado en el sentido más amplio del término. el queso rallado para la vida, podríamos decir.

*yoni bigud! hay lluvias de las cuales es imposible defenderse, usted lo ha dicho, de eso estamos hablando. un saludo.

 
At 11:01 a. m., Blogger Caia said...

Odio los paraguas. Debería llover queso rallado. La anécdota del zapato mató. Tuve un perro que le daba al almohadón, tuve que tirarlo... al almohadón, digo.

 
At 10:11 p. m., Blogger Mr. Kint said...

Cae o cayó. La lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado.
Eso escribió el maestro Borges y después agarró un reggianito y lo empezó a rallar en julianas (o hebras) para meterle al tuco, un tuco que podría asemejarse o no al de su poema anterior.
Saludos y abrazo

 
At 2:35 p. m., Blogger Dany said...

Una anécdota que calza justo. Abrazo!

 
At 5:19 p. m., Blogger J. Hundred said...

*caia! la gente por lo general me repugna, pero los animales siempre me han tratado con cortesía y respeto. qué raza es (no, usted no. el perro).

*mr. kint! borges dijo aquello de ‘no juzgues al árbol por sus frutos ni al hombre por sus obras. pueden ser peores o mejores’. también dijo ‘qué loco todo’. quiero decir, borges dijo muchas cosas. un saludo.

*dany! un abrazo.

 

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