15.3.10

Lo importante es la salud

Para el experimento sólo es necesario tener un par de contactos en el mundo de la medicina. Suena pomposo, no sirve, sólo es preciso conocer algún médico. O mejor aún, tener algo de dinero, para que el experimento fluya. El dinero hace que no sea necesario ser amigo de ningún médico. Uno le paga, al médico, y la cosa funcionará más o menos igual. Como a una prostituta podría cuestionársele tal vez que coge sin alma, pero con indubitable pericia, por interés. En fin, me estoy yendo del tema.
Yo estaba saliendo con M., que trabajaba de enfermera, y hacía guardias en ambulancia los fines de semana, así que todo estaba servido en bandeja. Estaba el equipamiento y la ambulancia. Faltaba algo de dinero, mi dinero. Invité a M. y al conductor de la ambulancia, y al médico que hacía la guardia con M., a cenar, regalé un par de vinos, dije que era un trabajo para la facultad, que me faltaba mi tesis para recibirme de sociólogo o de antropólogo, mitad y mitad, de boboncho centauro, que estaba investigando los efectos de la vida en las grandes urbes, su impacto en la salud de los humanos. Hice chistes, convidé más vino, dijeron que no había problema. Eran dos horas como mucho. Me ofrecí a pagarles, como si yo fuera un paciente que les solicitaba una consulta particular, que me cobraran cada uno de ellos, el médico, M., el conductor de la ambulancia. Me dijeron que no era necesario, sólo hacía falta el material descartable. Regalé más vino, y chocolates que me habían traído del sur, esos chocolates que vienen rellenos de arándanos, de frutos del bosque, y que siempre me parecieron una mierda. Para mí el chocolate tiene que ser puro, sin rellenos ni giladas.
La idea era que el sábado, cuando ellos trabajaban con la ambulancia, a eso de las tres de la mañana, debíamos ir a algún parque, alguna plaza, cualquiera, de barrio. Había que encontrar tres o cinco mendigos, vagabundos, borrachos perdidos, durmiendo, entre diarios y cartones. Eso era de lo más fácil, esto es Argentina. Y con algún pretexto, diciéndoles que había una denuncia y que si no colaboraban irían detenidos, o dándoles dinero, o más vino, hacerles un análisis. Sacarles sangre, un pinchazo. Y orina también, de ser posible. Hacerlos pishar en el frasquito. Todo duraba cinco minutos, nada más.
La verdad es que fue mucho más sencillo de lo que yo esperaba. Uno se puso a gritar hasta que le ofrecí cincuenta pesos, otro pidió vino, pero no del que le ofrecíamos, sino uno más barato, un vino que viene en cajita. Hubo uno, en el Parque Chacabuco, que pidió que M. lo observara mientras pishaba, sólo eso.
Al día siguiente, a la mañana, en las mismas plazas, conseguimos cinco muestras de sangre y orina de gente que estaba haciendo deporte, gente que corría, que se colgaba de una rama, gente que andaba en bicicleta o practicaba gimnasia en alguna de sus variantes. Les dijimos que se podían ganar dos pasajes para correr una media maratón en las islas Maldivas, más un par de zapatillas, que iban a salir en una propaganda de un nuevo suplemento vitamínico, alguna boludez así.
Y listo. Fin. A la semana M. trajo los resultados. Los borrachos, los vagabundos, los que dormían en la calle bajo la lluvia o con frío, los que tomaban todo el vino que pudieran pagar o robar y se alimentaban de sobras que obtenían de la basura, los que eran capaces de tomar nafta y comerse una rata con papas crudas y fumar cigarrillos de caca de pekinés y papel de alfajor, exhibían mejores registros en los análisis que los deportistas, que eran tipos educados, con ingresos, que consumían yogures con calcio y cromo y quesos desquesados y no bebían gaseosas y tomaban cuatro litros de agua saborizada por día y comían ensaladas de rúcula y parmesano y hacían deporte como mínimo tres veces por semana.
El ‘grupo 1’, de los apestados, tenía mejores valores de colesterol, triglicéridos, glucosa, ácido úrico, y todo lo demás, que el ‘grupo 2’, de los sanitos.
El experimento, como casi todas las cosas que se me suelen ocurrir, es de escasa o nula utilidad, no se sabe muy bien para qué sirve, qué significa, cuáles son sus implicancias.
Pero te molesta, y eso a mí me basta.

13 Comments:

At 10:05 a. m., Blogger Nefertiti said...

Usted insiste mucho con el tema de la gente que elige el deporte y/o la vida sana.... Me parece que al que le molesta que exista ese tipo de gente es a usted... Digo...

 
At 10:13 a. m., Blogger Maica said...

Me dio ternura el de Parque Chacabuco...

 
At 11:04 a. m., Blogger Jazmin said...

Como si midiéramos la espiritualidad entre los chupacirios y los que ni siquiera se persignan. Ni me pregunte por qué su experimento disparó automáticamente este pensamiento...
Ahora, gastó más en regalos y atenciones que si hubiera pagado honorarios!

 
At 7:43 p. m., Blogger Ann said...

Ja, muy bueno. Al principio pensé que les iban a sacar los órganos a los pobres mendigos. Aunque si vamos al resultado del estudio serían mejores dadores que los deportistas. A cual de los dos grupos soportás menos?

 
At 10:01 p. m., Blogger Dolores said...

Yo no se si específicamente este post es 100% ficcional, si lo robaste de algún librito de Home and Health, pero te juro que me dio bronca´...una que es tan prolija, lo parió!

 
At 10:58 p. m., Blogger Penélope said...

Buenísimo Juan, me encantó.

 
At 11:58 p. m., Blogger Lara said...

que bueno! me cagué de la risa con el boboncho centauro!!!! Lo siento, no me dio bronca, todavía me estoy riendo... boboncho centauro! Genial! jajajajajajajajaja.

 
At 12:28 a. m., Blogger Caia said...

Aps, don Juan, Oblogo le cae mal.

 
At 3:45 p. m., Blogger Yoni Bigud said...

Gracias. Muchas gracias.

Hay tanto pelotudo que, basado en profundos estudios con prácticas no muy distintas a las suyas, dice que me voy a morir más bien pronto, que no viene mal algo de equilibrio.

Un experimento brillante, más allá de mi conveniencia.

Un saludo.

 
At 7:43 p. m., Blogger HB said...

A mi me gusta el vino tinto. Si es del bueno mejor. Y sostenido en el tiempo, en todo el tiempo que sea posible.
Y me gusta el Whisky, iguales condiciones, menos tolerante quizas a las variaciones de la calidad.
Me gusta fumar. Me gusta.
Me gusta irme, andar por ahi, aunque eso implique dormir poco, o nada, y en cualquier lado.
Me gusta la pizza y el sanguche de mortadela más que nada en el mundo.
Y tengo 30, pero parezco de 25. Tu teoría funciona.

 
At 7:57 a. m., Blogger J. Hundred said...

*nefertiti! cada uno insiste con lo que puede. su comentario quizás resulte un magnífico ejemplo.

*maica! me gusta que sea así, ejem, tan observadora.

*jazmin! entre los chupacirios y los que ni siquiera se persignan me quedo con dos porciones de pizza del palacio, tempranito, a eso de las siete de la tarde, bien al fondo, cuando la ciudad todavía es un quilombo y a uno le empieza a picar el espíritu.

*ann! veámoslo de la siguiente manera: los dos grupos me dan tristeza, pero son tristezas bien diferentes.

*dolores! es mi obligación, quizás mi placer, aún sabiendo que es imposible, que es muy probable que jamás lo consiga. ah, sí, le decía, es mi obligación, quizás mi placer, tratar de darle una patada en sus más íntimas convicciones. pervertirla.

*penélope! es bueno saber de usted, gracias.

*lara! sí, boboncho centauro. qué linda risa.

*

*yoni bigud! estimado, debo comunicarle que usted no va a morir, no digo nunca, pero por lo menos mientras yo continúe picando la triste piedra de este patético blog. es que usted todavía tiene que seguir educando a la monada, enseñando, una y otra vez, cómo romper las pelotas con particular estilo, con inusual elegancia. un saludo.

*hb! quedamos así.

 
At 12:09 p. m., Anonymous kanban said...

"este patetico, blog"

sepa usted, mi querido juan, que la falsa humildad es soberbia!!

su blog es soberbio, enteresé

 
At 7:28 a. m., Blogger J. Hundred said...

*kanban! enterado.

 

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