12.7.08

Felicidad. Una aproximación matemática

Tome la cantidad de cosas que tiene que hacer, y que no le gustan.
Tome las cosas que hace, y que le gustan.
Divida ambas cantidades. La cantidad de cosas que tiene que hacer, y que no le gustan, es el dividendo. La cantidad de cosas que hace, y que le gustan, es el divisor.
Recuerde que no puede dividir por cero. De ser ese el caso, usted es un triste indeterminado.
Si el número resultante del cociente es menor o igual a 1 (uno), usted es demasiado feliz para este mundo. Hágase un chequeo cada tres meses, sea cuidadoso, puede tomar un vaso de vino durante las comidas, utilice preservativo para cualquier tipo de práctica sexual, incluso la masturbación, use sobretodo en invierno, paraguas si está anunciado lluvia, y practique algún deporte sin contacto físico (tenis, voley, golf) tres veces por semana.
Si el número resultante del cociente, en adelante el ‘happiness ratio’ (HR), da un número entre 1 (uno) y 5 (cinco), usted está muy bien. Su señora le emboca a toda su familia, incluida su cuñada (la suya, la hermana de su señora) epiléptica con vocación de prostituta, durante toda la tarde del domingo, el médico le informa que usted tiene la tercera vértebra cervical con la forma de un fusile y que es conveniente que use un corsé de policarbonato para cualquier actividad que implique un esfuerzo superior al de, digamos, meterse el dedo en la nariz, su socio se fugó con la secretaria de diecisiete años, y todos sus (los suyos, no los de la secretaria, pobrecita) ahorros. Pero sus hijos le compran un par de medias para el día del padre, son medias ‘Tomasito’, 180% nylon, color beige, y usted ha aprendido, no sin esfuerzo, a navegar por Internet, y ha descubierto que si se queda despierto el tiempo suficiente, hay sitios para consultar donde señoritas muestran sus tetas en la pantalla, ¡y es gratis!
Si el HR (coeficiente de la felicidad), da un número entre 5 (cinco) y 10 (diez), bueno, usted la está remando. Su capacidad espermática se ha reducido tanto, que usted descubre que podría usar el mismo preservativo más de una vez sin que nadie lo advierta, su amante le informa que lo tiene filmado aquella vez que usted intentó copular con un Fox Terrier pelo duro, y da la casualidad que ella también frecuenta a un muchacho que trabaja en un noticiero de televisión y que estaría encantado de poder exhibir dicho material, cada vez que usted va a la cochera, cada mañana, alguien, un humano, a juzgar por el material, ha defecado sobre el capó de su Ford Escort 1993, y nadie tiene una explicación. Sin embargo, usted ha luchado para armar una familia, y se le permite como reconocimiento ver un programa de fútbol los domingos por la noche. También puede usted comer un alfajor Guaymallén, algo abollado, que ha encontrado vaya uno a saber por qué motivos, bajo la almohada del tercer hijo de su segunda esposa.
Para finalizar, si el cociente (HR) es superior a 10 (diez), alguien intenta sodomizarlo con una trompeta mientras usted viaja en tren hacia sus doce horitas diarias de trabajo, usted ve por televisión que el restaurante al que concurría con los muchachos de la oficina ha sido clausurado por el brote más grande de brucelosis que haya tenido jamás el planeta tierra, su hija de catorce años le informa que parte rumbo a Detroit, deja todo, porque se ha hecho devota de Marilyn Manson.
Y a las tres de la mañana, suena el teléfono.

3 Comments:

At 12:47 a. m., Blogger La condesa sangrienta said...

Tomé la cantidad de cosas que tengo que hacer, y que no me gustan.
Tomé las cosas que hago, y que me gustan.
Dividí ambas cantidades y multipliqué el resultado por las cosas que no me gusta hacer y pago para que me hagan, al producto le resté las cosas que no me gustan pero me pagan por hacer. A la diferencia le sumé las cosas que me gustan que me hagan por amor y aquí fue, justamente aquí fue, donde comprendí que de números no sé nada y que la felicidad es un número equivocado.

(lo suyo genial, como siempre)

 
At 12:26 p. m., Blogger Geoffrey Firmin said...

El póster que adorna algo raído, medio ajado, el dormitorio de Adrián Paenza reza: "La felicidad está hecha de pequeños momentos" Arriba del texto vemos como dos niños desnudos, tomados de la mano otean el horizonte desde la orilla de un mar a todas luces artificial.
Saludos!

 
At 8:22 a. m., Blogger J. Hundred said...

*condesa! yo creo que fue el señor Lanuza quien escribió un poema que en alguna parte decía, mas o menos, así:

aquí, vértigo inmóvil de lo cierto,
aquí, breve inmortalidad de la agonía,
aquí, donde persisto todavía,
aquí, tan solo aquí sueño despierto.

a veces, en medio de tanto desencuentro, en medio del maremoto de boludos, pasa que alguien nos mejora, y es un ratito, nada más, y es genial. después cada uno por lo general no puede resistir la inercia de los acontecimientos, y termina volviendo a la programación habitual.

*geoffrey firmin! la felicidad es una creación de rubén orlando.

 

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