21.4.07

Noble animal

Jamás usaré prendas de vestir cuyo logo, total o parcial, sea un caballo. Pero no quiero parecer dogmático ni mucho menos inflexible. Suelo comer sándwiches de mortadela.

6 Comments:

At 10:14 p. m., Blogger Bugman said...

Me parece que por primera vez me encuentro en este lugar con un prejuicio. Siendo que las prendas con caballitos no son de ninguna manera inferiores en calidad ni estéticamente tan diferentes de las que tienen por ejemplo un cocodrilo, un okapi o un tiburón blanco, la negativa a usarlas debe provenir de la idea de que quienes las lucen comparten alguna caracteristica indeseable. Confieso que yo las uso y soy indeseable, pero también uso chombas con cocodrilos. No me lo explico. No tendría nada que objetar a un rechazo a las medias anaranjadas. O a los zapatos azules, o a las prendas con la imagen del Principito.

 
At 3:03 a. m., Anonymous n. said...

se podría decir, entonces, que la mortadela le quita sabor a la ropa.
(...)

 
At 7:33 p. m., Blogger BromoLuz said...

non tendo, non tendo, non tendo jajajajaja x10E99

 
At 9:15 a. m., Blogger J. Hundred said...

*bugman! años de sesudo debate me llevó hacerle entender que el relato ‘todos los fuegos, el fuego’ no trata de cortázar en una excursión a garbarino yendo a comprar un microondas. su aniñada defensa de las prendas con caballitos como logo, es un insulto a mi inteligencia. cualquier psicólogo de furgoneta le explicará, por unos pocos pesos, que cuando usted se pone, por ejemplo, una camisa con caballito de logo, en realidad está intentando subirse a un caballo, por los profundos complejos que lo atormentan desde su más tierna infancia. su secreto anhelo, entonces, al ponerse la camisa, es estar más alto, poder ver a sus semejantes desde arriba, ser superior a los demás, que no se le vean los pelos que le brotan de los orificios auditivos, no sé.
sin ánimo de extenderme, pero siguiendo la línea argumental, cuando usted se pone una prenda con un cocodrilo como logo, es evidente que usted lo que pretende es subirse al cocodrilo, para, para… bugman! bájese del cocodrilo, que ese bicho muerde!
sin embargo, su comentario, por más absurdo, tilingo y repelente que parezca, no carece de valor. usted introduce en la conversación al ‘okapi’. bicho al que yo no conocía, especie de jirafa coupé, con patas de cebra, o una gacela con medias de red. el bicho, por si fuera poco, habita en el congo, y no precisa ir a comprar pilcha a patio bullrich, ni nada.
*n! parafraseando a o. wilde: no sé qué quiso decir, pero lo dijo maravillosamente. hace mucho que no sabía nada de usted. aproveche y cuénteme (total esto no lo lee nadie), si le parece bien, cómo la trata la celebérrima universidad de buenos aires. no es para sembrar el temor, pero yo ingresé en la universidad siendo rubio de ojos grises, y salí con el cabello de la textura y el color de una esponja mortimer (la partecita verde, sí). lo que quiero decir, como un maestro po barrial, es que a veces uno consigue un título académico, pero pierde la magia.
*bromoluz! a mí me parece que se está riendo. no sé.
*y gracias.

 
At 9:33 a. m., Blogger BromoLuz said...

Pues sí Juan. Río porque me diviertes mucho. La razón porque te visito también. Claro que esto ya lo había dicho la primera vez. Abrazos. bromito.

 
At 5:39 p. m., Anonymous n. said...

No soporto la rutina académica. Dejé de ir a ciudad hace una semana
...y retomaré la próxima, quizás. Igualmente, los días en que fui
aprendí -penas duras a- a adaptarme bien al equilibrio que se rige en la universidad. Quiero decir, esta cosa de, por ejemplo, que el profesor no mire siquiera
superficialmente el trabajo del alumno, y esta otra cosa de, por ejemplo, que el alumno tenga permitido salir del aula para descargar su ira gracias a la ingesta brutal de nicotina.
Respecto a las pérdidas, la magia no me preocupa en lo absoluto (a veces uno termina la primaria, pero pierde todo encanto).. y en definitiva -y si me permite la cursilería- no importa qué o quien nos degenere, lo que importa es que las palabras no se manchan (?).

 

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