28.2.17

Las miguitas


Tengo que ver a una persona, no importa demasiado para qué. Pero no es un asunto afectivo, eso estoy seguro, y tampoco podríamos decir que es laboral. Entra dentro de la categoría ‘trámites’, si es preciso ponerle un nombre. Estar con vida en el planeta tierra suele tener esas cuestiones.
Arreglamos entonces para tomar un café, a la mañana, en un bar.
Es verano, hace calor. Yo estoy sentado adentro, adentro del bar, que también tiene una hilera doble de mesas sobre la calle. El bar tiene alguna ventana abierta pero no corre una pizca de aire. Transpiro, me dedico a transpirar. Había una época en la cual me molestaba un poco, transpirar, pero ya no. Transpirar es una actividad tan buena como cualquier otra. Tiene mala prensa quizás, eso sí.
En una de las mesas de afuera hay sentado un matrimonio, con una nena. Es evidente, por las edades, que los adultos son los abuelos de la niña. La niña puede tener cinco años o seis, no más. Le han dado una galletita y se dedica, siguiendo las instrucciones de su abuelo, a alimentar a las palomas. Arroja pedacitos de la galletita, con torpeza y alegría, al piso. Las palomas la rodean y comen. Las palomas se comunican de algún modo con más palomas, y vienen más.
Continúa, la niña, maravillada con la escena. Una nueva galletita que le alcanza su abuelo, y luego otra.
Pero. De pronto, no hay más. No hay más galletitas. La nena mira a su abuelo que abre las manos, luego mira la mesa, y comprende que no han quedado más galletitas para repartir.
Las palomas demoran un instante en descubrir el cambio de la situación. Picotean un poco más las últimas miguitas, aquí y allá.
Y entonces van contra la niña. Que sonríe, que no entiende. Pero yo alcanzo a ver que le picotean los tobillos, que la miran en puro amarillo y que le arrancarían los ojos si tuvieran la fuerza, la oportunidad.
La niña lanza un chillido y patea. Las palomas se van.
Lo que ha sucedido es todo lo que hay que entender de la naturaleza, aunque yo quizás no lo haya podido explicar con la debida claridad.

13 Comments:

At 12:04 a. m., Blogger El Demiurgo de Hurlingham said...

No sé si me vas a creer pero leí un cuento, no recuerdo el título ni el autor, con una situación parecida, pero cuyo final era peor. Insinuaba que las palomas eran letales. Lo que me pareció exagerado. Así que es mejor lo que escribiste.
Saludos.

 
At 8:10 a. m., Blogger J. Hundred said...

*el demiurgo de hurlingham! usted tampoco me lo va a creer pero la escena que conté, que escribí, es real. quiero decir, la vi. una vez escuché eso de ‘la paloma es la rata del aire’. se ve que no lo había pensado, y de algún modo me marcó. 1saludo.

 
At 9:07 a. m., Blogger Jorge Aureliano said...

A raíz del cuento yo tengo una pregunta: ¿Mi ex mujer era una paloma? ¿En que momento me quedé sin miguitas?.
Bueno, eran dos. Disculpen.

 
At 7:00 p. m., Blogger J. Hundred said...

*jorge aureliano! siguiendo la metafórica y no por eso menos contundente línea argumental, me veo en la obligación de reforzar algún concepto. las miguitas, en este caso, serían, simplemente, la guita. ah, y lo más probable es que más que paloma, su ex mujer fuera una rata. ahora sí, lo saludo.

 
At 7:19 p. m., Blogger Frodo said...

Todas las palomas, la paloma.

 
At 10:01 a. m., Blogger J. Hundred said...

*frodo! cuando aprendas a caminar sobre papel de arroz sin dejar huellas, habrás aprendido. le decía el enigmático maestro po a un jovencísimo david carradine con carita de venir de hacerse una japa y ni siquiera enjuagarse las manos. no, quizás no tiene nada que ver, pero me pareció oportuno mencionarlo. 1saludo.

 
At 12:52 a. m., Blogger Mr. Kint said...

A la pasada quería dejar asentado en el libro de reclamos que he notado que ha cambiado su ya histórico ritual de publicar cada seis días para hacerlo ahora cada siete, quien sabe si por razones religiosas provenientes del mismísimo libro sagrado o tal vez porque se la canta el culo.
En todo caso, necesitaba demostrarle una vez más que la gente como yo jamás se va del todo. Y que aunque lo lea en silencio y con admiración, no puedo perder la oportunidad de quejarme, a esta altura ya es lo que me define.
Lo abrazo
Kint

 
At 9:28 a. m., Blogger J. Hundred said...

*mr. kint! me estoy secando como un ficus, conste en actas. lo abrazo.

 
At 10:44 p. m., Blogger Dany said...

En ocasiones si hay varias especies de aves......pelan bayonetas unas contra otras, aunque las migas sobren para todas. Abrazo.

 
At 9:41 a. m., Blogger J. Hundred said...

*dany! su comentario me parece de una imbecilidad astronómica, pero usted me cae bien. lo abrazo.

 
At 12:13 p. m., Blogger Viejex said...

Como dijo Mr. Kint, algunos nunca nos vamos del todo. Mi opinión es que el asunto este de las miguitas y las palomas lo ha explicado usted muy bien, como acostumbra. Me intriga un poco que quiso decir con eso de que las palomas la miraban "en puro amarillo", sospecho que se refiere a la asociación que popularmente se hace entre el color amarillo y la envidia, ¿es eso?

 
At 2:20 p. m., Blogger Dany said...

No espante a las palomas.jaja! Abrazo.

 
At 9:37 a. m., Blogger J. Hundred said...

*viejex! estimado, la mirada de las palomas es amarilla, porque yo se lo estoy diciendo. después alguien dijo alguna vez 'la envidia anda flaca y amarilla, porque muerde y no come'. estamos? lo abrazo.

*dany! sé que usted es fuerte y puede soportarlo. lo abrazo.

 

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