24.11.15

En la piel


Me tenía que encontrar con Cecilia, me dijo que la esperara en el shopping. Solemos vernos los viernes, pero Cecilia me dijo que el viernes tenía un cumpleaños de una amiga, así que al final quedamos para el jueves. Ella los jueves tiene psicóloga, y sale a las ocho. Su psicóloga atiende en Arenales y Billinghurst.
–Esperame en el shopping –me dijo Cecilia.
Así que estoy en el shopping. No tengo absolutamente nada para hacer, y todavía deben faltar unos buenos veinte minutos para que llegue Cecilia. Decido caminar un poco, miro los locales, los precios de las zapatillas, de los abrigos, cosas que no me interesan en lo más mínimo, y entonces se me da por pensar a quién le podrían interesar esos objetos. Cada ser humano es una isla, eso pienso, pero sólo para hacerme el profundo, para no admitir que tampoco podría comprar esas cosas, que no tengo la plata. Dejo que mi mente se dedique a inventar excusas más o menos apropiadas para mí.
–¿Pero vos querés regenerativa, o regenerativa antiage?
Me doy vuelta. Quedé parado junto a un puesto que vende cremas, lociones, artículos de cosmética. La vendedora es bonita, usa calzas negras y es portadora de un apetecible culito, va muy maquillada, para que resalten unos ojazos verdes que desde ya no son suyos. Lleva el cabello recogido.
–Yo precisaría que sea exfoliante y enzimática –dice la clienta. Es una mujer de unos cincuenta largos, bien puesta. Trajecito color marfil, baja, rellenita, con mucho busto.
–Por tu tipo de piel yo usaría primero una máscara de placenta de tortuga bebé del mar adriático –dice la vendedora, y baja un frasquito de uno de los estantes más altos–. Y luego me pondría el spray de aloe vera que es refrescante, energizante, y reconstituyente.
–Tengo una amiga que usa una loción protoplasmática –dice la mujer–, eso le genera un efecto vasoconstrictor, sobre todo debajo de los párpados.
–Puede ser –dice la vendedora–. Yo igual creo que primero deberías aplicar el gel de avena con polímeros eólicos, para que respire la parte mitocondrial de la dermis. No te olvides que la piel es el órgano más grande del cuerpo humano.
–Me gustaría algo que me humecte pero a la vez me sanforice –dice la mujer que se mira muy de cerca en un pequeño espejo redondo que debe aumentar la imagen, cada poro, unas mil trescientas veinticuatro veces–. Hoy por hoy la contaminación, tanto visual como auditiva, afecta mucho la capacidad membranosa de la estructura exodérmica.
–Disculpen –digo, me he acercado un par de pasos nada más–. Si me acompañan hasta el baño que está en este mismo piso, si me dan siete o nueve minutos de su tiempo y una mínima colaboración, les puedo acabar en la carucha a las dos. A mí me vendría fenómeno y a ustedes las debería ayudar, de algún modo, también.

8 Comments:

At 9:53 a. m., Blogger El Demiurgo de Hurlingham said...

¿No había una librería o una cadena de música en ese shoping?
No podía faltar una mujer atractiva en este relato. Una mujer que describiste elocuentemente como atractiva.
Interesante el final abierto. Hay dos posibles reacciones de la sumamente atractiva vendedora y la potencial compradora. O llaman a seguridad o te exigen que cumplas tu oferta. Podría pasar, considerando que la vendedora mencionó placenta de tortuga, algo irreal.

Saludos.

 
At 10:48 p. m., Blogger Dany said...


Las descripciones son impecables, debería ir al shopping con folletos y pasaría mucho tiempo en el baño y sino mire:

El semen como bótox tópico - Trendencias Belleza
belleza.trendencias.com/cremas/el-semen-como-botox-topico
Se supone que esta crema tiene raíces históricas pues Cleopatra utilizaba el semen como crema nutriente y antiarrugas.

Abrazo Juan!

 
At 7:51 a. m., Blogger Alelí said...

Generosidad al palo (¿?)

 
At 8:05 a. m., Blogger J. Hundred said...

*el demiurgo de hurlingham! los dos finales que usted propone tienen su grado no diría yo de dificultad, sí de exigencia. lo saludo sin excesivo entusiasmo.

*dany! tantas mujeres a las que quise ayudar a cuidarles el cutis, y que quizás no me supieron interpretar del todo bien. tengo siempre presente las palabras de la madre teresa de calcuta, aquello de ‘hay que dar hasta que duela’. lo abrazo, científico camarada.

*alelí! quizás el objetivo del precario fragmento de mi autoría, sea que la próxima vez que una amiga le diga ‘che, pero qué bien que tenés la piel, qué te hiciste en la cara?’, usted haga una pequeña pausa, y sonría. la abrazo como puedo, como me sale.

 
At 12:22 p. m., Blogger Marina Filoc said...

El otro día caminaba con un loco por las calles de Sevilla, se detuvo, hizo pis contra una parecita mientras yo le sostenía el paraguas para que no se moje. Lo tomé como una insinuación, uno toma las cosas a como le viene en gana, así que en mayo me voy a vivir con él, si no me arruga.

 
At 9:54 a. m., Blogger J. Hundred said...

*marina filoc! pareciera que usted viene a decirme que puede vivir, perfectamente bien, sin mí. en tal caso le voy a tener que pedir por favor que saque número. le mando un beso en la frente.

 
At 5:28 p. m., Blogger Marina Filoc said...

¿Habré querido decir eso? Amo las interpretaciones. Saco número, por si las moscas. Le quiero.

 
At 8:09 a. m., Blogger J. Hundred said...

*marina filoc! usted de seguro va a comprender, más que perfectamente, que existe una diferencia entre ‘epístola’, y ‘ehhh… pistola’. la abrazo como si fuera la última vez, como si, sin conocerla aún, tuviera miedo de perderla para siempre.

 

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