24.8.13

A lo perro


         Existen dos tipos de perros. No, sí, ya sé, no estoy hablando de eso. Qué carajo importa de qué raza es tu perro.
         Existen dos tipos de perros, entonces, decía. Los perros que cuando los dejás atados, mientras entrás al supermercado un domingo a la tarde, por ejemplo. Los perros que cuando los dejás atados, cuando enganchás la correa en un poste de luz, y te vas, se ponen a ladrar, con todas sus fuerzas, a un determinado ritmo, podría utilizar la palabra ‘cadencia’ (siempre quise utilizar la palabra ‘cadencia’). Incapaces de prestar atención al paisaje o a la caricia de un ocasional transeúnte. Son pura desesperación y así lo hacen saber, lo manifiestan, al resto del universo. El otro tipo de perros son los que, en idéntica situación, se quedan muy quietos, entran en una particular y profunda introspección. Uno puede ver cómo los consume su perruna tristeza, parecen por un instante comprender algo que al mismo tiempo saben imposible de comprender, y hacen silencio mientras se hunden en el vasto y proceloso mar de su circunstancia.
         Lo mismo ocurre, si te fijás bien, con los seres humanos, con las personas, en los grandes rubros del horóscopo. Está la correa, está la situación, y está una alternativa que no mencioné porque me quedó chico el ejemplo. Pero es una alternativa que los perros ni siquiera consideran, así que tampoco debe ser gran cosa.

7 Comments:

At 12:00 p. m., Anonymous Anónimo said...

Se me vino a la mente... de niño supe de un perro que se ahorcó con la correa...

 
At 3:04 p. m., Blogger Viejex said...

Con las personas yo diría que hay un tercer comportamiento, del que hablamos alguna vez, que es la categoría del quejoso, del eterno disconforme, ese que no se sume y regodea en el melancólico fango de la derrota, pero tampoco se afana por asomar el cogote por encima de la mierda, sino que, sin importar que le pasa o que oportunidades tenga, el tipo se queja... Bueno, ahora que lo pienso, en los perros existe algo parecido: sería el perro insufrible de la vieja copetuda, esa mezcla de perro salchicha y tampón (disculpeme que lo identifique con un par de razas caninas, usted verá que esto que describo es característico de los "caniches toy", de los "bichon frise" invariablemente con rulos blancos y frecuentemente adornados con moños y perfumados), que ladra mientras se acerca, cuando llega, cuando lo atan y cuando va.

P/D: Metió "cadencia" y "proceloso" en un mismo texto. Debe estar usted muy orgulloso.

 
At 7:29 a. m., Blogger J. Hundred said...

*anónimo! por un momento me asustó. pensé que iba a decirme que conoció un perro que se pegó un tiro.

*viejex! metí ‘cadencia’, metí ‘proceloso’. podríamos decir, para la monada, que le metí cumbia.

 
At 2:03 a. m., Blogger Mr. Kint said...

Dibuje, maestro, dibuje.
Espero su alternativa, algún día, a quién le importa el largo de la correa, la estrechez de la alegoría.

Otro saludo para usted.

 
At 8:06 a. m., Blogger J. Hundred said...

*mr. kint! de eso, y quizás no mucho más que de eso se trate estar vivo. de encontrar una alternativa que haga la vida vivible, una alternativa que no se puede nombrar, que no tiene nombre, y de la cual sin embargo estamos hablando. lo saludo con afecto.

 
At 10:30 p. m., Blogger Dany said...

Es que los domingos a la tarde seas perro o no....se pone difícil y más, cerca de un supermercado.
Abrazo!

 
At 7:59 a. m., Blogger J. Hundred said...

*dany! por lo general, los domingos a la tarde uno siente la pulsión de pegarse un balazo. y los que no sienten eso, bueno, es porque encima son demasiado pelotudos como para darse cuenta. lo abrazo.

 

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