20.3.12

Teorema del champú

No, no tenés que hacer gimnasia, ni tener los abdominales marcados, ni correr siete o diez kilómetros tres veces por semana. No vale la pena, el esfuerzo, no conduce a nada. Te lo digo porque yo fui nadador, en la adolescencia, nadaba como un loco, hacía los cien metros debajo del minuto, bajaba en el verano a la playa con esas mallitas chiquititas, pegadas al cuerpo, y me metía a nadar una hora al mar.
Tampoco es necesario tener un auto caro, para qué carajo te vas a comprar un auto caro. En la ciudad apenas te podés mover. Si querés tener auto para ir a Pinamar o para salir a pasear un domingo está muy bien, claro que está muy bien. Pero el auto, en este tema, no te va a ayudar en nada.
No hace falta que seas culto, no te esfuerces. Yo fui como tres años a estudiar teatro, y leía a Chéjov, leí a Dostoievski también. En una época andaba siempre con un libro de Foucault en la mano, un libro que debo haber tratado de leer como treinta y tres veces, y jamás entendí un pomo. Tampoco hace falta que escuches música clásica, podés seguir leyendo el suplemento deportivo de cualquier periódico, lo mismo da.
Para resumir, si querés tener minas, no tiene nada que ver con eso. No hace falta que hagas taekwondo para defenderlas, ni que seas cantante de una banda de rock, ni que uses trajes Hugo Boss o que tengas casa en Punta del Este. No tiene la más mínima importancia.
Lo que tenés que hacer es lavarte el pelo con algún champú para bebés, eso sí. Porque vos te lavás el pelo con champú para bebés, ponele, una vez por semana. Y algo de ese olorcito tan particular, una fragancia en extremo sutil se te impregna, te va quedando. Y cuando una mina, por cualquier motivo, se te acerca, en un laburo o en la calle o en un bar, en cualquier lado, siente, percibe, algo que no puede definir, ese olor a bebé limpio que viene de cualquier parte y las impacta.
Ante ese olor la mujer, por imperativo categórico, porque está en el código genético, porque ahí están los dos mil años de civilización más allá de la rueda y el fuego, bueno, la mujer, ante ese olor, se prepara para parir, se le relajan un poco los músculos de la vagina. Ingresa en un estado de existencial predisposición y ahí sí, no importa lo imbécil que seas, ahí le entrás aunque digas dos pavadas.

14 Comments:

At 11:01 a. m., Blogger Viejex said...

No vaya a creer que lo acuso de plagio, solamente me dio por pensar que un tal Süskind con esta misma idea de la influencia de los perfumes escribió todo un libro que vendió por miles. Y los de Axe venden desodorantes como locos. Creo que usted, como tantos otros entre los que me incluyo, no tiene buen olfato para los negocios.

 
At 12:37 p. m., Blogger A.Torrante said...

Desoyendo todos sus consejos, seguiré usando el Old Spice...

 
At 2:37 p. m., Blogger Dany said...

De cualquier forma a igual perfume y como dice la publicidad el cantante de una banda de rock se va a coger más minas que el baterista. Y este último muchas más que un contador.

 
At 2:38 p. m., Blogger Damaduende said...

Mire, yo tenía un compañero en la secundaria que usaba colonia para bebés y todas lo sabíamos - una no es estúpida, no se crea que no nos damos cuenta, que es tan indefinible el tema, todas conocíamos a alguien que tenía un bebé en la casa y usaba colonia Johnson´s - y aún así nos tenía a todas muertas. Así que, que quiere que le diga, no es perfecta, pero su teoría garpa por todos lados.

Un saludo.

 
At 5:52 p. m., Blogger Juan Sebastián Olivieri said...

Ya lo dijo Alexis Dolinades: “Todo lo que hago, lo hago para levantar minas”.
Aunque, probablemente en el mismo orden de cosas, también dijo : “No avivemos giles”

 
At 9:29 p. m., Blogger Caia said...

Hace mucho tiempo adoraba oler Hugo Boss, tipo que pasaba con ese perfume era ratonearme, quizás recordando ese amor de juventud que no fue. Con el tiempo, uno cambia. Ahora me gusta el olor a búfalo, el olor a macho transpirado. No hay nada que caliente más a una mina que eso, pero bueno, nunca se me ocurrió pedirle al búfalo que se lave la cabeza con champú para bebés, mañana le compro, hay que experimentar. Saludo.

 
At 11:33 a. m., Blogger Yoni Bigud said...

Ojo que el olor a imbécil también se impregna bastante, y se carga desde la cuna. El tratamiento podría prolongarse indefinidamente, sin la seguridad de un resultado positivo.

Un saludo.

 
At 12:07 a. m., Blogger Ines Table said...

Es como una propaganda de axe pero con perfume de bebé?

Probá con oleo calcáreo!

 
At 7:53 a. m., Blogger J. Hundred said...

*viejex! que nos vaya bien a todos.

*a. torrante! el old spice es muy digno. también es de viejo, de pobre, y desde ya, olvídese de ponerla.

*dany! usted no sólo no entiende, usted se ha encariñado con el error.

*damaduende! lo que usted comenta luce plagado de idoneidad. la colonia johnson’s para bebés es bien cogedora, por cierto, aunque quizás algo excesiva. el champú tiene el encanto de lo sutil. 1saludo.

*juan sebastián olivieri! no veo, realmente, manera de contestarle. quiero decir, sin ofenderlo.

*caia! si se le llega a producir una vacante de búfalos transpirados, por favor, usted me indica cuál es el formulario de inscripción.

*yoni bigud! usted nos regala, en esta curiosa ocasión, baldazos de lucidez. el olor a imbécil, la fragancia a pelotuda, no puede ser ocultada con autos alemanes ni con tetas de 350 megahertz. la mayoría de las veces, la gente desconoce, la gente ni siquiera sabe, bueno, ejem, lo que la define. un saludo.

*ines table! lo vemos.

 
At 8:52 a. m., Blogger Dany said...

No es error, es trabajo de campo. Soy contador. Un abrazo!

 
At 11:07 a. m., Blogger No Florece said...

NO,NO,NOO!! me crucé con esa teoría y a los gritos dije:"¡¡qué es ese olor a perfumito de bebé. Nooo,qué grasssa!!". Seguiré esperando que instinto despierte. Por ahora no problema. Aguante zobaco y mono.
Divertido y egocéntrico post.

 
At 12:22 p. m., Blogger A.Torrante said...

No se crea, en el geriátrico tengo un ligue de aquellos...Y el Old Spice hace un buen maridaje con el Lavanda de Elizabeth Arden.

 
At 12:17 a. m., Blogger Mr. Kint said...

La semana pasada me paré a frente a un jardín de infantes mirando como se alejaba un petiso divino de unos 3 o 4 años, apenas se le veían los ojos redondos negros detrás de unos pelos ensortijado como unos fussili que le cubrían toda la frente y la boca enchastrada de chocolate por el alfajor que todavía llevaba a medio comer.
Pienso recorrer un shopping, por la mañana, día de semana, en busca de alguna mujer el último cuarto del partido de la vida, alguna que esté compusilvamente intentando tapar un el vacío con zapatos, carteras y cintos; pienso ponerme bien cerca, fomentar el contacto y preguntar un pavada, sólo para que sienta el aroma a shampoo de bebé como si el mismísimo Chuavechito le estuviese saltando en el hombro. Pienso replicar el modus operandi con treintañeras, vendedoras de ropa, muchachas de maestranza y colegialas almorzando en el mc donalds.
Lo que digo es que sigo sus recomendaciones al pie de la letra. Algún día se me va a dar.
Abrazo

 
At 9:42 a. m., Blogger J. Hundred said...

*dany! es contador? justamente, quería conversar con usted sobre las honduras del alma humana. y sobre el monotributo, también. 1abrazo.

*no florece! que nos vaya bien a todos.

*a. torrante!

*mr. kint! mucha gente se acerca a lo espiritual, quizás a la religión, desconociendo que llevan un slogan tatuado en la frente, aquello de ‘ver para creer’. cualquier idiota sabe que la forma correcta de hacer las cosas, tanto en ese terreno como en cualquier otro, es ‘creer para ver’. lo que le quiero decir es que usted está con la actitud correcta, le lloverán burritas del cielo. y cuando no sepa qué hacer con tantas minas, cuando, por decirlo de algún modo, perciba usted que se le está secando el manantial, la fuente, bueno, ahí me avisa, me llama y me dice ‘che, juan, tengo un par de pibas para presentarte, una renguita que te quiere conocer’. un abrazo.

 

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