19.1.10

Probabilidad y estadística

–Café con leche, tostadas, queso y mermelada, por favor.
Espero, espero un rato. Es un bar de mi barrio. Casi no hay clientes. La moza que me atiende tiene dos rectángulos negros de tres centímetros de largo por un centímetro de ancho, debajo de los ojos. Como si alguien le hubiera pintado las ojeras con betún, como he visto que hacen algunos jugadores de fútbol americano, aunque nunca comprendí por qué. No creo que la moza juegue al fútbol americano, el fútbol americano es un deporte que jamás he entendido, también debo decir.
Pasados cinco minutos, o siete, pero no diez, llega mi pedido. El café con leche está frío, la taza tiene dos profundas rajaduras, que van del borde a la base y que resultarán difíciles de esquivar cuando apoye, de manera tan ínfima como sea posible, los labios, justamente en la taza, maniobra por lo general necesaria para tomar el café con leche, las tostadas han sido quemadas con énfasis y muestran el color y la textura del carbón, el queso untable tiene una amarillenta capa de una gelatinosa textura en la superficie, la mermelada es prácticamente un líquido que va del rojo al naranja sin saber dónde detenerse, una mermelada que parece dudar, entre otras cosas, sobre su sabor, su fruto de pertenencia.
Llamo a la moza, sin emitir sonido, con un dedo. Un dedo índice en alto, apuntando a algún cielo.
–¿Qué le debo?
–Son catorce pesos –me dice.
–Tome –saco un billete de cien–. Traiga todo de nuevo –reviso de una ojeada el interior de mi billetera–. Me quedan setecientos treinta y dos pesos y toda la mañana. Alguna va a salir bien.

9 Comments:

At 9:12 a. m., Blogger Nefertiti said...

Alcanza la plata, alcanza la mañana.... a mí no me alcanzaría la paciencia jaja

 
At 10:17 a. m., Blogger Penélope said...

jaajajjajaaj que bueno!!!

 
At 10:43 a. m., Blogger LeO said...

A man has to do what a man has to do.

Si se levantaba y se iba sin el estilo que lo caracteriza, me hubiera asustado.

Aquí ya no es una cuestión de dinero, sino de principios.

 
At 11:09 a. m., Blogger Viejex said...

A mi tampoco me alcanzaría la paciencia.

 
At 12:24 p. m., Blogger stel said...

Con tiempo y dinero se pueden cambiar tantas cosas!!

Un saludo Sr. Hundred, que hace tiempo que no le decía nada!

 
At 11:08 a. m., Blogger Matías said...

Nunca se me hubiera ocurrido! jajaj
Le pegó a alguno?
Primera vez por aca... volveré!
Saludos

 
At 11:35 a. m., Anonymous kanban said...

estimado, leerlo es un viaje, de los buenos.

saludos y sigo de este lado del blog.

 
At 7:26 a. m., Blogger J. Hundred said...

*nefertiti! la comprendo, perfectamente, en esta delicada, única, y quizás irrepetible oportunidad.

*penélope! lo bueno es saber de usted, tanto tiempo. su risa es música.

*leO! necesito un desayuno digno, aunque tenga que cortarle, a alguien, el culo en fetas.

*viejex! últimamente está entrando al país una paciencia de muy mala calidad, la gente consume una paciencia de lo más flojita.

*stel! usted tuvo la delicadeza de leerme cuando la gente me negaba hasta el buenos días, cuando la gente me consideraba una rata de quincho, una infecta alimaña, una ponzoñosa basura. usted me deber haber leído ayer, creo. le mando un recatado beso en su fantástica frente.

*matías! a veces uno sabe que no hay forma que las cosas salgan bien. ‘juguemos a mejorar’, quizás debí haberle dicho a la señorita. un saludo para usted.

*kanban! como usted no ignora, la mayoría de las veces, en la mayoría de los viajes, importa la compañía. un saludo.

 
At 12:47 p. m., Blogger Franco (fvidiella.com) said...

Si es por probabilidad y estadística, lo correcto sería usar el dinero y tiempo para sacar muestras de otros bares. Porque las posibilidades de que la leche esté caliente, la taza entera, y las tostadas en su punto, son aceptables en un mismo bar. Pero de que la mermelada y el queso mejoren sin cambiar de día, le diría que son casi nulas.

Salvo que justo esté llegando el proveedor de queso y mermelada, claro!

 

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