3.5.09

Derecho de propiedad, lección # 47

Estás en una oficina. Trabajás en una oficina, es algo que no pudiste evitar. Y entre las cosas que hacés para poder soportarlo, tomás café, mandás un mail a alguien que no conocés, cogés con alguien porque está cerca, comprás el diario aunque todos los diarios estén disponibles por Internet.
Y hay alguien, porque en las oficinas siempre hay alguien, que te lee el diario. Pero no te lo pide, no, no dice ‘por favor’, o ‘me fijo una cosa y te lo devuelvo enseguida’, o ‘muchas gracias’. De ninguna manera, porque eso implicaría reconocer que se trata de una rata miserable que tal vez tiene un automóvil de cincuenta y tres mil dólares pero no está dispuesto a gastar dos pesos. La gente es así, tiene una insensata fascinación por todo aquello que pueda ser gratis, no vale la pena razonarlo ni intentar.
Y ese alguien ha descubierto que vos salís a almorzar, y dejás el diario sobre el escritorio. Y ese alguien sabe a qué hora salís a almorzar. Y cuando vos no estás, ese alguien se acerca a tu escritorio, y agarra tu diario, sin pedir permiso, y lo lee mientras come una milanesa fría que trajo de su casa, o lo lee mientras se va a cagar.
Cuando vos volvés, de almorzar, el diario está sobre el escritorio, con una mancha de tomate o de mierda pura, y está doblado distinto a como vos lo dejaste, o alguien lo ha usado para entrenar para el panamericano de sudoku, o alguien le ha hecho un pequeño recorte de algo que necesitaba, y vos te das cuenta de inmediato pero ese alguien está sentado, lejos de tu escritorio, haciéndose el distraído o hablando por teléfono, sintiendo que es capaz de leer tu diario sin pagarlo ni avisarte, sintiendo esa minúscula victoria crecer y desarrollarse como una oruga, sintiendo que tal vez eso le salve el día y le permita saberse un tipo astuto y especial.
Aquí viene el procedimiento. Antes de irte a comer, antes de dejar el diario sobre el escritorio, uno debe tomar unas tijeras. Se coloca el diario, que para ser leído debe estar en una posición que podríamos definir como vertical, se lo coloca, entonces, sobre el escritorio, de manera horizontal, con el manojo de hojas dispuestas a ser leídas, ese lateral por el cual uno debería usar los dedos para pasar las hojas, de frente a uno. Y se hace un corte, de todas las hojas, de una sola vez, justo por la mitad. Debe ser un corte limpio, recto, pero no total. Hay que detener la tijera entre uno y tres centímetros antes de llegar a la otra punta, al otro extremo. Se trata, la maniobra, su originalidad, consiste en que el corte no sea total. Allí descansa todo el procedimiento.
Se guarda la tijera. Se deja el diario en posición de ser leído. Y uno se va a comer.
Cuando uno no está presente, ese alguien se acercará a tu escritorio, puede que incluso se siente en tu silla, y se prepare a leer el diario. Tras sondear los títulos de la tapa, procederá a intentar dar vuelta una hoja, la primera hoja.
Pero entonces descubrirá que consigue dar vuelta la mitad de la hoja, la mitad superior de la hoja, si ha puesto sus dedos en el extremo superior derecho del diario, porque la mitad inferior de la hoja no se mueve, se queda quieta.
Ese alguien descubre, que para dar vuelta la hoja debería usar las dos manos, para lograr que las dos mitades se muevan al unísono, y no una mano. Porque cuando intente dar vuelta la hoja, la siguiente hoja, vuelve a descubrir que sólo consigue mover, como en su intento anterior, media hoja.
Lo que le sucede lo desmotivará un poco, le generará un curioso fastidio, porque leer el diario teniendo que pasar las hojas con las dos manos, en lugar de con una, no es lo mismo, no tiene la misma gracia.
Pero el diario lo compré yo, es mi diario. Y yo considero que para vos leerlo debiera ser más difícil, te tiene que costar un poquito más.

9 Comments:

At 11:45 a. m., Blogger Alelí said...

Cuanta molestia por un miserable...

 
At 12:34 p. m., Blogger Caia said...

:) usté es de los míos.. Otro día le cuento la historia de la manzana. Beso.

 
At 2:23 p. m., Blogger Pablo Ezequiel Fernandez said...

Me gusto el posteo...
hay mucha verdad ahi

 
At 10:05 p. m., Blogger La condesa sangrienta said...

¿Tanto laburo por un miserable? yo le hubiese dejado un diario de la semana anterior o uno escrito en chino.

 
At 11:48 a. m., Blogger Yoni Bigud said...

Su precisión en el concepto abruma. Asombra como su accionar se condice a la perfección con el planteo del problema.

No es cuestión de poner un obstáculo incapacitante. Le tiene que costar un poquito más. Eso es todo.

Sin duda, una lección que no olvidará.

Un saludo.

 
At 5:04 p. m., Blogger Roedor said...

Mi viejo decía, cuando notaba por esos detalles exteriores que alguien le había rapaceado el diario, "este diario está usado", y lo tiraba a la mierda.

 
At 7:34 a. m., Blogger J. Hundred said...

*alelí! para mí se trata de pedagogía en estado máxima pureza.

*caia!

*pablo ezequiel fernández! yo creo que además hay mucha miseria humana, como prácticamente en cualquier otra parte.

*condesa! alguna vez, también, dejé un diario viejo, con el detalle de haber puesto la primer hoja, la tapa, del diario del día.

*yoni bigud! como usted bien señala, el obstáculo no es incapacitante. querés leer el diario, leélo. pero regalame el momento donde alguien que está convencido que te ganó, intuye, sospecha, que quizás lo dejaste ganar. esa carita. un saludo.

*roedor! punto para su padre, la frase es genial. capocha, vení, mirá quién vino! el roedor! te lo juro!

 
At 3:32 p. m., Anonymous Mar said...

¡qué gentileza y qué bondadn la suya!
También se podrían untar los bordes de las páginas con mayonesa en sobrecito de esa que le entregan en los kiosquitos cuando se compra un sandwich de mortadela.
Ahoras si realmente está agotado del sujeto le sugiero que se arme una mini strike bomb con nafta (de poco octanaje, no vale la pena gastar en una superfangio por un sujeto así que le usa el diario sin avisarle) y permanganato de potasio. Es muy efectiva. eso sí, por si acaso, no deje papeles que le sirvan o la notebook cerca, ni tampoco deje cerca al compañero que le cae bien o a la secretaria que le hace mimos.
Si necesita proveedores para el permanganato, me avisa ¿ok?
Besos

Mar

 
At 7:45 a. m., Blogger J. Hundred said...

*mar! es usted la primer persona que usa la palabra permanganato por estos lados, de eso puede estar bien segura.

 

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