1.10.05

Te llevo bajo mi piel

Quien se hace un tatuaje desea, más allá de todo preconcepto o juicio de valor de quien observa, decirnos algo. Ese particular medio de expresión se remonta a culturas primitivas desde tiempos remotos. Despojado del juicio de valor en lo relativo al hecho estético, hay allí un mensaje de una potencia tal, que se escribe sobre el propio cuerpo, me aventuro a opinar a falta de otra posibilidad expresiva.
Y me sorprende, aún sin ser un entendido en la materia, no haber visto nunca un tatuaje que diga ‘soy un pelotudo’.