18.8.16

Clases de dolor


Mi amigo M. tocó el timbre, era domingo. Debían ser las diez de la mañana. Dijo que pasaba a saludar. Dijo que venía de correr. Me sorprendió un poco la verdad, mi amigo M. era un tipo de dos atados de cigarrillos diarios desde la adolescencia. Le gustaba la pizza, le gustaba el vino. Le gustaban las dos o tres cosas que le gustaban desde siempre y que lo hacían sentir bien.
–Mirá –me dijo, mientras le servía un café–. Correr es una experiencia repugnante. Cuando corro me duelen las plantas de los pies, no te olvides que yo tengo pies planos y que jamás usé plantillas. Por lo tanto, me duelen las plantas de los pies a cada paso que doy. Pero es mucho peor después. Al día siguiente, cuando tengo que bajar de la cama, es como si me hubieran estado martillando los talones, la sensación tan horrible de saber que para caminar, para llegar hasta el baño a hacer pis voy a tener que avanzar, y que cada paso que dé va a ser peor.
–Y me duelen los tobillos –dijo–. Yo tengo esguince crónico de tobillos, así que se me doblan los pies y se me hinchan los tobillos, es un dolor agudo, y la inflamación no se te va más. Me duelen las rodillas, desde ya. No te olvides que yo tengo sobrepeso por decirlo de una manera amable, las rodillas crujen y es casi una imposibilidad material, como si las rodillas estuvieran a punto de romperse ante la carga que deben soportar. Las rodillas parecen mirarme y decir ‘¿por qué nos hacés esto?’.
–Y se me jode todo el sistema –M. me pidió más agua–. Porque me agito mal, no sé, debo pasar las trescientas pulsaciones por minuto. En determinado momento ya no me late el corazón, me laten todos los órganos. Intento respirar pero es como si no me entrara el aire, o como si el aire no fuera suficiente. Quedo al borde de la extenuación, del desfallecimiento.
–Y decime entones –me senté en el sillón– ¿Para qué corrés?
–Es que cuando me pasa todo lo que te conté –dijo M.–, mientras me pasa todo eso, no puedo pensar.

8 Comments:

At 3:43 p. m., Anonymous Anónimo said...

Está muy bien, estimado, que "Clases de dolor" venga después del de ver a dios. Casi una continuación de aquél. La mano de dios, tal vez?

 
At 7:40 p. m., Blogger El Demiurgo de Hurlingham said...

¿Será que lo que piensa es peor que ese sufrimiento?

 
At 8:38 p. m., Blogger Alma said...

jajajajajajaja creo que me inclino por lo que dice el Demiurgo...quizás sea eso

 
At 3:23 p. m., Blogger J. Hundred said...

*anónimo! a veces lo pequeño también es bello, dije una vez y pelé la gaver.

*el demiurgo de hurlingham! el título es, justamente, ‘clases de dolor’. y dijo la filósofa chaqueña, la señora olga karina jelinek: lo dejo a tu criterio.

*alma! usted tiene la potestad, el derecho, de inclinarse para donde le parezca más apropiado.

 
At 11:30 a. m., Blogger Yoni Bigud said...

La mente que tiene esa fastidiosa costumbre de acosar hacia el lado de adentro solo admite tratamientos paliativos. El dolor físico me parece uno bastante ingenioso. Otro es el whisky en peligrosas cantidades. Y existen muchos más, por supuesto. Qué sé yo... cada uno con su librito. De eso se trata, en el fondo.

Lo saludo con el respeto y la admiración de siempre.

 
At 10:50 a. m., Blogger J. Hundred said...

*yoni bigud! pero dónde estaba, viejo. desde que usted se fue todo esto, estar acá, tiene muchísima menos gracia. lo saludo.

 
At 9:13 p. m., Blogger Dany said...



Y si........yoni bigud aportaba. Y mucho. También lo he visto tomar whisky en cantidades peligrosas por lo que debe saber de que habla. Otros juegan al candy crush para no pensar.
Yo lavo los platos......aunque no lo crea....
Abrazo!

 
At 9:47 a. m., Blogger J. Hundred said...

*dany! ustedes siempre me marginaron, me excluyeron de cualquier componenda. de seguro por mi proverbial falta de talento. quizás haya llegado la hora de encontrarnos, mi estimado. no, por ningún literario motivo. no para tomar whisky ni mucho menos espadear con las porongas. por el blanqueo, manga de hiperputos! lo saludo.

 

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