24.5.16

Gestalt


–Mirá –dijo Tamara–. Cuando me cogías, cuando me agarrabas los domingos a la mañana y te me tirabas encima, me parecías repugnante. Abría las piernas un poco y pensaba en otra cosa. Te escuchaba jadear y pensaba ‘son siete minutos como mucho, ya termina’. Después salías y quedabas ahí echado sin decir nada, agitado, como un hipopótamo al borde de la muerte.
–Y cuando me llevabas a esos bodegones de mierda –se acomodó un poco el pelo, Tamara, un mechón detrás de una oreja, ese gesto tan suyo–. Esos bodegones donde te atiborrabas de fideos con brócoli y ajo y casi me podías provocar una quemadura de segundo grado con el aliento, y decías ‘qué bueno que está’, y te terminabas el vino de un trago. Yo casi podía verte en 3D los dientes manchados con pesto y pensaba ‘por Dios, qué burro’. Los lugares donde me llevabas a comer eran denigrantes, de pobre, de alguien que ni siquiera asomó el hocico al mundo. Una verdadera mierda.
–Después te sentabas a tomar whisky en el sillón, ponías el televisor en la National Geographic. Y te podías quedar ahí, mirando esos cocodrilos o unas cebras de mierda y murmurabas ‘genial’, y ni me contestabas si te preguntaba algo, no me prestabas atención. Y yo pensaba ‘qué carajo mira este pelotudo por Dios. Las discusiones existenciales que yo tengo con mis compañeros de terapia y termino acá, con este boludo que mira correr una manada de avestruces’. Era imposible, no veía la hora de quedarme dormida. Me daba náuseas.
–Entiendo todo lo que me decís –dije, terminé el café que ya estaba tibio–. Pero por qué esperaste hasta que te diga que me estoy viendo con otra mina. ¿Por qué no hiciste nada antes?
–No sé –Tamara miró por la ventana del bar, hizo una pausa–. Creo que en general estábamos bien.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Por si no quedaba claro qué significa "Gestalt"
Magnifico.

Juan Sebastián Olivieri dijo...

El todo es más que las partes. Pocas veces tan claro.

Tu apostolado, tan innovador y tradicionalista al mismo tiempo, está redactando la biblia del siglo XXI. Felicitaciones!

J. Hundred dijo...

*anónimo! nunca me gustaron las remeras con inscripciones. quiero decir, no me llama la atención lo que dice una remera, imbecilidades de amplio espectro, idioteces del más variado tenor. pero recuerdo haber visto una remera, una vez, que decía algo como ‘I may not be perfect, but some parts of me are excellent’. el texto de mi autoría vendría a ser, me parece, exactamente al revés, ahí lo paradojal por decirlo de algún modo, quizás lo divertido. también vi una remera una vez, la mejor de todas las que yo recuerde, que decía ‘only visiting this planet’. no, ya sé, no tiene nada que ver con lo que estamos hablando. pero recordé la inscripción de esa remera, y se lo quería comentar. lo saludo.

*juan sebastián olivieri! no tengo nada para decirle sobre su comentario. lo que sí puedo decirle es que anoche tomé un single malt llamado ‘ardbeg’, y cuando abrí la botella salía una niebla como si estuviera caminando en pelotas por la mismísima escocia. lo saludo.

Marina dijo...

Etc

J. Hundred dijo...

*marina filoc! quedamos así.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Demoledora Tamara. Interesante giro argumental que termine afirmando que en general estaban bien.
Saludos.

J. Hundred dijo...

*el demiurgo de hurlingham! la teoría del iceberg que utilizaba el señor hemingway para explicar que en un buen cuento lo que no se dice, lo que permanece bajo la superficie, podríamos decir lo que subyace, debe estar ahí. y es muchísimo más importante lo que no se ve, que lo que se ve. usted ha podido verlo, a pesar de todas mis dificultades expresivas. yo le agradezco, 1saludo.

Dany dijo...

Encima le pone un titulo indubitable. Las descripciones me hacen reir, las conclusiones pensar.¿ Que más se puede pedir?.......<( bue......pedir....se puede pedir siempre un poco más)

J. Hundred dijo...

*dany! usted dice: siempre se puede pedir un poco más. abelardo castillo, en ‘el que tiene sed’, hace decir al hombre de los cabellos de plata: siempre se puede estar peor, vale la pena vivir sólo por eso. podríamos afirmar, entonces, que usted no es abelardo castillo (ni yo, mucho me temo). 1saludo.