25.4.12

Fueguito

         Agarrá un fósforo. Un fósforo cualquiera, de una caja de fósforos.
         Prendé el fósforo a la manera tradicional, raspando un poco, con un algo enérgico movimiento, la cabeza del fósforo, contra el lateral de la caja, de la caja de fósforos, diseñada para tal fin.
         Sostené el fósforo con los dedos, dos dedos, pulgar e índice de una mano. Podés estar parado, de pie. Podés estar sentado, también. No importa la mano.
         Listo, no hagas más nada. Aguantá.
         El fósforo se consume. Quiero decir, el fuego, la pequeña llama se alimenta del palito de  madera. Baja, el fueguito.
         Nada, no tenés que hacer nada. Seguí sosteniendo el fósforo. Sí, te vas a quemar. Puede ser que sientas que te pincha la yema del pulgar, por la quemazón, puede que veas un ínfimo humito azul y cómo se te enrojecen un poco la punta de los dos dedos. Duele, pero es perfectamente soportable. El fósforo, terminada la madera que le da de comer, casi de inmediato, se apaga. Dura cuarenta y siete segundos, la experiencia, lo cronometré. Menos de un minuto, en cualquier caso.
         Ya sé, no entendés para qué, tampoco por qué, te veo la cara. Te parece una cosa sin sentido, una pavada.
         Pero aguantaste como cinco años en ese trabajo, o seis años ese matrimonio. Te quemaste vivo, todo ese tiempo. Quemaba, dolía, vos aguantabas.

13 Comments:

At 8:22 a. m., Blogger A.Torrante said...

En 5 años, y partiendo de 2.628.000 unidades, si prendiese uno cada minuto, y luego descontando factores que me impedirían estar encendiendo fósforos en forma continua: las horas de sueño, comida, trabajo, ocio, el viento, temor al ridículo, la cara de espanto del empleado de la estación de servicio (nafta/gas) etc., digamos el 99,9% del tiempo, me da unas 2628 quemaditas. Muy poco, para uno que se cree macho.

Como uno de los lectores de este blog es contador, tal vez quiera agregarle otros factores más acertados.

También se podría calcular la cantidad de fósforos que necesitaría un baqueano de La Pampa a la intemperie vs. un empleado de peajes.

 
At 9:24 a. m., Blogger Dany said...

Si, soy yo el contador. Quema, duele, yo aguanto. Tal vez venda un libro y labure una hora menos. Abrazo!

 
At 10:54 a. m., Blogger Juan Sebastián Olivieri said...

Parece mentira: Una relación tan elemental como la indicada, el fuego dura lo que la madera que lo alimenta, necesita de su amable metáfora para que nosostros, los zombies de este mundo veamos un chispazo efímero.
Gracias, Juan

 
At 4:49 p. m., Blogger Viejex said...

Cuanta razón tiene, Hundred! Me ha dejado "groggy" con esta formidable metáfora. Saludos.

 
At 7:55 a. m., Blogger J. Hundred said...

*a. torrante! que nos vaya bien a todos.

*dany! con el respeto y el afecto que le tengo, si usted es contador, o si le gusta ir los domingos de lluvia al zoológico a masturbarse delante de la jaula de las jirafas, bueno, sacando las dos o tres personas que lo conocen, a quién carajo le importa. 1abrazo.

*juan sebastián olivieri! sí, el fuego dura lo que la madera que lo alimenta. en el sentido más amplio de la expresión. y un saludo a todos los zombies de este mundo que nos están mirando.

*viejex! no digo que se suicide ni que se de cuenta que la vida, su vida por decirlo de algún modo, no tiene en verdad mayor sentido. pero si he logrado hacerlo sentir mal, aunque sea por un instante, eso ya es algo.

 
At 2:43 p. m., Blogger Viejex said...

jajajaja!! que hijo de puta...!

 
At 10:34 p. m., Anonymous Anónimo said...

soy rubia y soy tonta, no entendí nada ¿me puedo quedar?

 
At 3:57 p. m., Blogger Bichicome said...

En ese caso es mejor poner el brazo en alcohol antes.

 
At 1:41 a. m., Blogger Mr. Kint said...

Buenísimo lo suyo.
Puede que en esta rutina de ignición que nos atrapa todas las llamas son una -todos los fuegos, el fueguito- y que usted nos lo presenta así para que los de la plebe podamos asimilarlo. Lo que digo, si me permite la pésima comparación, es que en sus textos usted nos muestra la cabeza de un fósforo apenas como la punta un iceberg.
Muy bueno.
Saludos, abrazo.

 
At 8:58 a. m., Blogger J. Hundred said...

*viejex!

*anónimo! ser rubia y tonta no es ningún impedimento para estar aquí. sin dudas debe tener usted algunos otros valores muy humanos, quiero decir: sabe hacer torta de manzana? tiene un regio culito?

*bichicome! creo que ni rociándose en alcohol por completo, y luego prendiéndose fuego, lograría uno replicar la experiencia. pero como se suele decir en estos casos, yo te lo puedo contar, pero lo tenés que vivir.

*mr. kint! estaba yo en una oportunidad, con una señorita, en situación de coito. y no sé cómo, surgió este tema, así que comenté algo acerca de la cabeza del fósforo, la punta del iceberg. la chica se hizo algunas ilusiones, pensó que quizás yo hubiera venido munido de 5 o 7 cm más de poronga, algo más contundente, algo que ella necesitaba y que no se veía por ninguna parte. un abrazo.

 
At 5:43 p. m., Blogger Indefinibles said...

Me encantó! que bueno, y que cierto... cuantas veces aguantamos tanto tiempo algo que nos hace mal y que no podemos, o no queremos ver, por el miedo del cambio... muy bueno, me gustó.

 
At 10:14 a. m., Blogger J. Hundred said...

*indefinibles! muchas veces el cambio llega no por ninguna virtuosa capacidad asociada con alguna suerte de esforzada introspección, sino, simplemente, porque no damos más.

 
At 1:39 a. m., Anonymous Anónimo said...

Lo del trabajo es una exageración arbitraria suya; ahora lo del matrimonio si...
alberto

 

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