18.6.05

A veces siento que he cambiado un poco

En la adolescencia uno se muestra más que dispuesto para la épica. Grandes objetivos. Nobles causas. El adolescente sufre, y mientras sufre pretende cambiar el mundo, sino el universo. El adolescente entiende y siente que incluso la rotación y traslación de los planetas es errónea. Y debe ser modificada.
Unos pocos años después, una pizza grande de roquefort alcanza para llenar el vacío existencial más insondable de un sábado a la noche.
Me atrevería a decir que lo descripto es mucho menos paradójico que notable.