21.12.17

La búsqueda del tesoro


A veces voy al subterráneo, temprano, entre las ocho y las nueve de la mañana. Bajo al andén, en cualquier estación, del lado de enfrente al que está todo el mundo. La gente va para el centro. Me siento en el andén, en un banco o en el piso, apoyo la espalda contra la pared. Me quedo quince o veinte minutos viendo pasar los subtes. Llega más gente, enfrente, y más gente, es la hora pico. Yo enciendo un cigarrillo, una vez se me acerco alguien, otro pasajero supongo, y me dijo ‘señor, no se puede fumar acá’. No le dije nada, ni lo miré, seguí fumando.
A veces voy a la cancha de River o al club Obras Sanitarias, un sábado a la tarde. Antes leí en el diario que hay un recital, que vino a la Argentina AC DC o Luis Miguel o un hiphopero portorriqueño que usa el pelo muy cortito y como pegoteado a la cabeza y dice muchas veces ‘pana’ o ‘broder’ o ‘vaina’ y canta canciones donde dice todo lo que le va a hacer a una determinada mujer, pero lo que exuda, lo que transmite, es que quiere ser sodomizado por un chino, por un negro, por un enano, por un chino negro enano de ser posible. Dicen que es el recital del año. Me pongo en la fila, tres o hasta cinco horas antes, me apretujo con la gente bajo la lluvia, las chicas gritan por cualquier cosa, alguien se agarra a trompadas con otro alguien, hay olor a faso. Me quedo un par de horas y cuando finalmente estoy por llegar a la puerta, cruzar el control, me aparto como si estuviera esperando a una persona o me hubiera olvidado de comprar papel higiénico.
A veces voy algún domingo a la mañana a Palermo, donde está anunciada una maratón, miles de persona echando humito por la boca. El chuic chuic de las zapatillas preparándose para masticar el asfalto. Hay saludos, una clase de furia contenida, algunos africanos que deben tener las porongas del tamaño de antebrazos humanos, chicas en calzas, casi puedo imaginar el olor de esos culos transpirados, esas chicas dispuestas a correr 21 kilómetros pero que serían incapaces de traerte un vaso de agua a la cama. Voy con ropa deportiva, me vuelvo a atar los cordones de las zapatillas, estiro un poco. Y me quedo sentado a un costado, al rato me voy a desayunar.
Y no, la verdad que no lo he logrado, lo admito, no pude encontrar nada que me interese, ni un poquito, en la vida. Pero no hacer nada de lo que hacés vos, no tener casi punto de contacto con vos, eso sí me sirve. Algo es algo.

5 Comments:

At 4:10 p. m., Blogger nilda said...

alguien me da unas disculpas que no siente cuando ya no las esperaba. Contesto airada, pero de una manera impostada porque ya pasé todas las etapas de la ira y el desencanto.
Despues leo este cuento. Menos mal que no tengo nada que ver con él y me pongo a practicar el arte de desear otras cosas.

 
At 12:46 p. m., Blogger Frodo said...

¡Y después trata de hacernos creer que sus relatos son especie de bocetos de borradores descartados y recuperados de algún container del Dock Sud!
No le creo nada, Vd. es simplemente un genio que juega con la idea que nosotros tenemos de Vd.
No puedo más que felicitarlo. El relato es genial, con su cumbre en la descripción del hiphopero portorriqueño.

Lo abrazo y, de no verlo, le deseo Felices Fiestas

 
At 11:07 p. m., Blogger Dany said...

Me trajo recuerdos y volví para atrás a buscarlo entre sus papeles:

No, no soy lo que vos pensás.
Soy todo lo que no me salió, eso sí.
Soy las dos porciones de fugazzeta que comí a las tres de la mañana en Imperio, de parado, sin poder parar de llorar.
Soy la vez que caminaba descalzo por la playa, muy temprano, metiendo las patitas en el mar. Y se largó a llover.
Soy la mirada de ese perro que no me conoce pero sabe que mi caricia no le va a hacer mal.
Soy el whisky que me tomo, desnudo, después de fornicar.
Soy la mano que escribe movida por misteriosos cables y el olor de tu pelo cuando salías de la ducha y la música de tu risa que todavía suena como un lejano vals.
Soy el café con leche y las tostadas y la alegría de estar un ratito de este lado del bar.
Quizás te hice daño, estas son mis disculpas.
Pero no, de ninguna manera, no soy lo que vos pensás.

Abrazo Juan........me lo imagino hoy 23 en la noche de los shoppings....apretujándose durante horas y yéndose sin comprar nada.

 
At 4:12 a. m., Blogger nilda said...

Hermosura
(Casi es justicia poética que haya leído este comentario a las cuatro de la.msñana en el baño

 
At 4:44 p. m., Blogger J. Hundred said...

*nilda! ‘el arte de desear otras cosas’ sería un excelente título para un libro de poemas. antes de componer el mejor y definitivo desde ya, ‘el arte de no desear nada’. la saludo.

*frodo! lo cierto es que he dado lo mejor de mí, y he recibido a cambio, bueno, quizás nada. y me parece un trato de lo más justo. quiero decir, está muy bien así. lo abrazo.

*dany! yo leo esas palabras y si no fueran mías le diría que son geniales. como todo en esta vida, como dijo el filósofo fernando burlando: son situaciones. es muy bueno saber de usted, lo abrazo.

*nilda! dijo el venerable ciego, y yo no me canso de repetirlo: Dios es más generoso que los hombres y los medirá con otra medida. la saludo again.

 

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