14.12.16

Kung Fu en la casa de venta de artículos deportivos


–El chiste es más o menos así –dije, tomé un sorbo de vino. No era un gran vino desde ya, un restaurante de barrio, en restaurantes mitad de tabla pido vinos mitad de tabla–. O es así como lo recuerdo. Va Kung Fu, Wanchankein, David Carradine, a un local de deportes, una casa de venta de artículos deportivos. Se le acerca una vendedora y le pregunta qué necesita. Ojotas, responde Wanchankein. Entonces la vendedora le señala un exhibidor donde hay algunos pares de ojotas. Y le pregunta, la vendedora, si prefiere las ojotas para enganchar el dedo gordo del pie o esas que son tipo chinelas, si quiere ojotas que tienen una especie de taquito, más altas, o con casi nada de suela como las hawaianas, si prefiere ojotas multicolores o negras, si quiere ojotas cuya característica principal es ser antideslizantes, también hay otras con una superficie como pinchuda en la parte donde se apoya el pie para que la ojota le vaya haciendo, al que la usa, al que la tiene puesta, una suerte de masaje. O quizás ojotas más modernas tipo las crocs.
Da lo mismo, responde Kung Fu, son para llevar en el bolsito.
Me largo a reír. Tengo que hacer un esfuerzo para poder terminar de tragar, estoy comiendo unos agnolotis de ricotta y nuez con mucho pesto. Sirvo más vino. Bebo otro trago mientras me sigo riendo.
–No entiendo –dice ella, que apenas ha probado su plato–. No sé por qué me contás esa boludez de la nada, ni siquiera me parece tan gracioso.
–Bueno –dije–. Es que desde hace un rato me estás hablando de lo que hacés, por qué te parece tan importante dedicarte a la docencia o a la abogacía o a salvar delfines. Cuáles son tus más profundas convicciones, qué cosas creés, aunque en realidad no creés sino que estás convencida que sostienen el precario andamiaje de tu ser. Insistís con enfatizar todo aquello de lo que estás tan segura, para qué fuiste puesta sobre el planeta tierra, tu por demás relevante rol en el universo. Lo que hiciste y lo que no hiciste tan bien fundamentado, tus planes, tus proyectos. Yo lo único que quiero es coger.

7 Comments:

At 9:07 a. m., Blogger Juan Sebastián Olivieri said...

...unos agnolotis de ricotta y nuez con mucho pesto, aceite de oliva (el aceite lo agregué yo), un vino tinto mitad de tabla y un buen chiste.
Es suficiente.
Todo lo demás es remanente, incluso ella.

Maravilloso.

 
At 10:54 a. m., Blogger El Demiurgo de Hurlingham said...

¿La sinceridad no se vuelve un obstáculo contra el objetivo? Objetivo que considero legítimo, pero sospecho que fingir interés da mejor resultado. Me parece que si la sinceridad funciona, la interlocutora es una mujer digna de una estatua.
¿Ese deseo no predispone a veces a la insensatez? Como la de unos pilotos a llevar a cabina a una supuesta famosa, no tan atractiva. Y dejar que la invitada grabe un video.

 
At 12:17 p. m., Blogger Jorge Aureliano said...

Yo me cague de risa con el chiste.
La conclusión es genial.

 
At 7:23 p. m., Blogger Alma said...

jajajajajajajajaa muy buena su salida Juan!

 
At 8:05 a. m., Blogger J. Hundred said...

*juan sebastián olivieri! pero, pero el pesto ya tiene aceite de oliva. como dijera el señor cortázar: todos los pestos, el pesto. no quiero discutir con usted, lo saludo.

*el demiurgo de hurlingham! la sinceridad se vuelve un obstáculo contra el objetivo, pregunta usted, afirmo yo. pero qué se le va a hacer, cuestión de estilos. lo saludo.

*jorge aureliano! el chiste es genial. las veces que lo he contado no se rió casi nadie. ser un genio es un asunto de lo más solitario. lo saludo.

*alma! fíjese que usted me felicita por la salida, y yo quería entrar. la saludo.

 
At 10:45 p. m., Blogger Dany said...

Una escena que me figuro una y otra vez. Ambiente perfecto para manifestar el deseo. Ni siquiera importa lo que pasó después al menos para nosotros. Para ud, creo que si. Abrazo, Juan

 
At 8:08 a. m., Blogger J. Hundred said...

*dany!
después, qué importa el después?
toda mi vida es el ayer,
que me detiene en el pasado.
eterna y vieja juventud
que me ha dejado acobardado
como un pájaro sin luz.

me atrevería a decir que le he respondido, pero igual compuse otra canción que me permito interpretarle. por 4 agnolotis locos que vamos a vivir, por 4 agnolotis locos que vamos a vivir, por 4 agnolotis locos te tenés que divertir. lo abrazo.

 

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