24.10.15

Revés a dos manos


Ella entra al restaurante.
Está alterada, nerviosa. Fuera de sí. Le pasó el dato una amiga, que tampoco es tan amiga. Los últimos años se veían en alguna clase de gimnasia por el barrio, se prometían tomar un café.
La paró, una amiga, en la calle. Le dijo ‘mirá, Laura, te quiero contar algo’.
–Mirá, Laura, te quiero contar algo –le dijo Cecilia.
–Sí, decime –respondió Laura. Seguramente era para poner plata para el cumpleaños del profe de gym, o alguna idiotez por el estilo. Pero le hizo ruido la palabra ‘comentar’. Tenía turno con su clínico, estaba apurada.
–Tomemos un café mejor, así no hablamos en la calle –dijo Cecilia–. Son cinco minutos nada más.
–Eh, bueno –dijo Laura.
Imposible. Cecilia le preguntó si ella seguía saliendo con Federico.
–Sí –dijo Laura–. Yo diría más que saliendo. Vivimos juntos hace dos años.
–Bueno –dijo Cecilia–. No sabía si contarte. Una nunca sabe qué hacer, qué es lo correcto. Pero yo te conozco hace muchos años, Laura. Fuimos muy amigas, así que yo te lo cuento igual.
Y le contó, Cecilia. Cecilia tenía una amiga, otra amiga, que se había puesto de novia. Y habían ido a comer, de a cuatro, a un importante restaurante de Puerto Madero. La amiga de Cecilia se había puesto de novia con un polista, con un pibe bien. En el restaurante, Cecilia había visto en una mesa, medio escondido, a Federico. Cecilia conocía a Federico de antes, de vista.
–¿Y? –Dijo Laura, por decir algo mientras llevaba más de un minuto revolviendo su café.
–No me entendiste –Cecilia miraba por la ventana–. Estaba con otra mina.
Agregó, Cecilia, que Federico y la otra mina se besaban, él le tenía de a ratos la mano sobre la mesa. Cuando le contó, Cecilia, eso, lo que veía, a su amiga, a su amiga con la que estaba cenando. La amiga le había dicho ‘¿Ese? Lo vi varios jueves, con la misma mina. Se nota que se adoran’.
Eso fue lo que le contó, Cecilia, a Laura. Laura dijo que no, que nada que ver, no podía ser. Terminó su café y se fue.
–¿Cuál es? –Preguntó Laura, antes de irse.
–¿Cuál es qué?
–El restaurante, el nombre.
Cecilia le dijo el nombre del lugar. Laura se fue caminando. Todos los jueves Federico tenía fútbol con los muchachos, y asado. Volvía tarde, se iba directo a duchar. Después se metía en la cama. Laura pensó, un instante. Jamás había llegado, Federico, en el último tiempo, algún jueves, y la había cogido. Cualquier otro día podía suceder, que llegara o se despertara en medio de la noche, con ganas. Pero no un jueves.
Laura esperó al próximo jueves. A eso de las nueve de la noche se tomó un taxi a Puerto Madero. Entró al restaurante. Le preguntaron si tenía reserva, dijo que buscaba a alguien.
El restaurante era grande y estaba lleno de gente, pero lo vio. Al fondo, de espaldas a la puerta. Lo hubiera reconocido en cualquier parte, la manera de sentarse, los rulos.
–Hola –Dijo Laura. Se paró junto a la mesa. Federico le soltó la mano a la chica. La chica la observó, como si ella fuera una empleada del local, como si ella estuviera ahí para preguntarle si iban a querer algún postre, o quizás más vino.
–No es lo que vos pensás –dijo Federico, balbuceando.
–Estaba esperando si me confirmaban los estudios –dijo Laura. Sacó los análisis de la cartera. Los estudios que confirmaban que estaba embarazada, la sorpresa que venía guardando–. Me llamaron del laboratorio para avisarme que tengo sida. Así que yo te diría que vayas y te hagas ver vos también –miraba a la chica, la apuntó con el sobre. La chica tenía unos fantásticos ojos verdes–. Todas tenemos que tener cuidado de a qué boludo nos cogemos, viste cómo es.

4 Comments:

At 2:48 p. m., Blogger Zeithgeist said...

Es de conchuda...

 
At 8:10 a. m., Blogger J. Hundred said...

*zeithgeist! ella le diría que tuvo sus razones.

 
At 3:19 p. m., Blogger Viejex said...

"Revés a dos manos" es un gran título. Y permítanme acotar que la conchudez está subvalorada.




P/D: Me parece que hay un par de incongruencias:

Por un lado a Laura "...le hizo ruido la palabra ‘comentar’" que Cecilia nunca pronuncia - las dos veces que se reproduce su parlamento pronuncia "te quiero contar algo"

Por otro lado el "Imposible" que figura en "Imposible. Cecilia le preguntó si ella seguía saliendo con Federico." no iba ahí sino antes de "Tenía turno con su clínico, estaba apurada." y a continuación de esa frase iría la de que la palabra comentar le hizo ruido.

O yo no entendí un soto, suele suceder...

 
At 9:49 a. m., Blogger J. Hundred said...

*viejex! mire, releo el texto y sí. está bastante mal escrito. aprovecho para agregar que sufrí mucho de chico. lo saludo con afecto.

 

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