15.7.09

Linda

Existen sutiles diferencias entre pericia y entusiasmo, si me permiten la digresión. Sabido es que hay una dotación inicial de recursos estéticos o materiales, atribuibles al azar en cualquiera de sus formas, con la arbitrariedad que dicha potestad les confiere. Pero es entonces, es justamente en esa ranura donde la voluntad se manifiesta y ejerce algo que tal vez esté salpicado de justicia poética.
La pericia es una gran cosa, eso cualquiera lo sabe. La destreza, la precisión, la justeza en la ejecución, la elegancia de quien domina la esencia de lo que nos ocupe. Pero cuando parece simplemente que algunos podrán y otros no, surge allí una nueva gama de posibilidades movidas por los mágicos piolines del entusiasmo.
La pericia sin entusiasmo se vuelve entonces metódica y fría, pierde su brillo, tiene destino de apatía. El entusiasmo, por el contrario, permite sobreponerse a la falta de talento en general. Se logran cosas de las que uno mismo se sabía incapaz.
Que cogés bastante bien, conocés los rudimentos de la técnica, pero te falta fuego, no tenés alma. Pasame la botella que está sobre la mesita, me dio sed.

4 comentarios:

Alelí dijo...

Nunca mejor ejemplificado. Las cosas sin alma, las vivencias apáticas no sirven de nada!

Yo también tengo sed.

La condesa sangrienta dijo...

¿Sabe que la palabra entusiasmo proviene de los vocablos 'entheos' o 'enthous'?
Significa algo así como que lleva un dios adentro 'en' + 'theos' o dios en medio de las cosas.
(Todo esto para decirle que le ponga entusiasmo a la cosa, para que su chica le vea la cara a dios).

Yoni Bigud dijo...

Impericia y entusiasmo es una combinación que me ha acompañado toda la vida.

Lo malo es que poco a poco voy perdiendo buena parte de lo segundo, sin perder nada de lo primero.

En fin...

Un saludo.

J. Hundred dijo...

*alelí! tome.

*la condesa sangrienta! su preocupación es casi tan enternecedora como abismal.

*yoni bigud! impericia y entusiasmo, combinación digna si las hay. un saludo.