29.9.05

Pilar

La propiedad privada, y solamente la propiedad privada, es el verdadero pilar del capitalismo, y con ello de la civilización occidental. El resto son construcciones teóricas; devaneos intelectuales; abstracciones.
Acerco un ejemplo con el único ánimo de clarificar la cuestión. Si me tocás el auto, te mato.

24.9.05

Contra las fotos

Aquel que saca una foto lo hace, entiendo, intentando congelar un instante del tiempo. En tal sentido, comete un severo error.

Góndolas sin Venecia

He comprendido, no sin dificultad, la estrategia de los supermercados. El bombardeo de una multitud inaudita de productos genera un efecto similar al de un electroshock en la mente del consumidor. Queda entonces el sujeto convertido en un rematado imbécil, incapaz de recordar qué verdaderas necesidades lo llevaron hasta allí.

Para ser más exactos

El fenómeno bautizado, de manera tan tremenda como trágica, ‘globalización’, me remite de inmediato a pensar en aquello de ‘mal de muchos, consuelo de tontos’.
Lo que quiero decir es que la globalización me importa un carajo.

21.9.05

Si hay vida en Marte

Anuncian los noticieros que hay vida en Marte. Es un hecho. Hacia ese planeta se dirigirán las próximas naves diseñadas por los más prominentes científicos terráqueos.
La única inquietud que puedo manifestar al respecto es que me gustaría saber si es verdad que los marcianos cogen con la mano. Como decían mis compañeros de la escuela primaria.

17.9.05

Al natural

Los animales generan en mí, sin excepción y sin dudas, mucha más ternura que los seres humanos. Tal vez esto se deba a que enfrentan sus angustias existenciales sin la posibilidad del psicoanálisis.

Plan C

En la seducción, y esto ha sido dicho infinidad de veces, es mucho más importante sugerir que mostrar.
También el ingenio humano inventó la luz eléctrica, que puede ser apagada sin ninguna dificultad.

15.9.05

Fauna -sin flora-

Llevo al zoológico a mis sobrinos. El tigre luce, cómo decirlo, desteñido; tal vez sea ése su atributo distintivo. El elefante nos mira. Lo piensa. Nos vuelve a mirar. De verdad quiere hacerlo, pero parece carecer de la energía necesaria para levantar la trompa. La jirafa tiene un inocultable problema en las cervicales. El oso está gordo y tuerce la cabeza tratando de averiguar quién de todos los que miran será el que lo ayude a pelar sus manzanas. El hipopótamo tiene los dientes podridos.
Mis sobrinos me miran (soy el que compra las galletitas y merezco algo de respeto). Aguardan alguna reflexión.
Como en cualquier oficina, digo con amargura. Como en cualquier oficina.

11.9.05

La soledad: aproximaciones

Cuando vivís solo, si no hay queso rallado para los ravioles, la culpa es tuya.

10.9.05

El fenómeno

Se me informa, sin caer en precisiones ni otras banalidades, que más del 70% del cuerpo humano es agua. En mi caso personal, estoy dotado de una extraña cualidad del organismo, ajena a mi voluntad, que se empeña en transformar el agua en grasa.
Solicito / reclamo ser entonces estudiado como un fenómeno científico a la altura del mapa genético y los agujeros negros. O que se me asigne una dieta, no demasiado truculenta, que funcione. De inmediato.

Baco

Mucho se ha dicho y escrito respecto a cómo debe degustarse un buen vino. He alcanzado a ver programas de televisión enteros destinados a tal fin. Así uno aprende no sólo la diferencia entre un rubí y un rojo intenso, sino también porqué el sol de Napa Valley es distinto al de Melbourne. Se conoce el roble y su influencia, que tiene desde fanáticos furiosos hasta escépticos confesos. Se percibe la vainilla, el chocolate, la mora, los taninos.
En lo personal, y con ánimo de compendiar experiencias y permitir al neófito avanzar en tan largo camino, me permito sugerir un método que puede resultar tan bueno como cualquier otro.
Quite el corcho de la botella, en lo posible, antes de beber.

7.9.05

Experimentos de carácter confidencial

El experimento que nos ocupa se detalla a continuación.
1) Consiga una caja de fósforos. Los fósforos deben ser largos. La marca aconsejada –tal vez la única –es ‘tres patitos’.
2) Encienda un fósforo.
3) Sostenga el fósforo por un extremo usando sólo los dedos pulgar e índice.
Aquí comienza ‘el corazón’ del experimento. El mismo consiste en lograr que el fósforo no se apague por el mayor lapso de tiempo posible.
Se puede inclinar y/o mover el fósforo en cualquier dirección. Se puede soportar que a uno se le quemen la punta de los dedos.
4) El fenómeno debe cronometrarse. Si se está solo, se debe manipular el cronómetro con la otra mano (la mano libre). Si se está con otra persona, el encargado de cronometrar el experimento será la otra persona.
5) Se puede repetir el experimento cuantas veces quiera, intentando mejorar la marca.
6) Descanse.
7) Ahora, reflexione sobre la naturaleza del experimento.
8) Piense sobre la importancia del experimento.
9) Analice la utilidad y las implicancias del experimento.
10) Si no encuentra usted nada para decir sobre los puntos 7), 8), y 9), está bien. No se aflija.

3.9.05

Yellow Submarine

‘El sueño terminó’, dijo John Lennon, allá lejos, alguna vez, anunciando el final de los Beatles, y anunciando al mismo tiempo muchas otras cosas, ya que se trataba de un verdadero ícono musical que dejaría grabada su impronta, me atrevería a decir, para siempre. Uno podría arriesgar, sin temor al escándalo, que el mundo occidental, antes y después de los Beatles, es diferente.
También resultó John Lennon quien dijera ‘alcanzáme la sal’. Se lo dijo a Yoko Ono, durante una cena.

Pérdidas musicales

Admiro y envidio lo indecible a todos aquellos que saben tocar un instrumento. A mí la música me fue negada. No estoy dotado, ni fui instruido, y de esa triste combinación nada puede surgir en la materia.
La música, ah, la música.
Sin embargo, cuando veo a esos ángeles cargando sus contrabajos y sus saxofones en cualquier medio de transporte público, diviso ante mí un minúsculo alivio. En mi caso particular, existen oportunidades donde a duras penas consigo cargar con mi birome.

Secretas intenciones

En los bares, sin excepción, las mujeres que se encuentran acompañadas por un representante del sexo masculino, se dedican a observar, de manera descarada e indolente, a cualquier otro varón adulto. Esas mismas mujeres, en caso de hallarse sin compañía, se negarán de manera ferviente a mantener contacto visual con cualquier sujeto presente.
Podría deducirse que la mujer, sintiéndose protegida, se anima a contemplar el mundo que la rodea.
También podría deducirse que su secreto anhelo es romperle las pelotas a su compañía.