12.2.05

Vidas de grandes científicos

Me encuentro a desayunar con mi amigo J.C., que vuelve al país tras haber finalizado un doctorado en economía en Maryland. Le pregunto, ahora que ha terminado sus estudios, a qué piensa dedicarse. Me cuenta que piensa hacer un doctorado en matemáticas, becado, como la vez anterior. En esta oportunidad, sus estudios tendrán lugar en Holanda. Lo felicito por cortesía, y le consulto cuándo se le ha despertado la pasión por las matemáticas. Me responde que no tiene pasión alguna por las ciencias que ha estudiado, ni por las que estudiará en el futuro. ‘Sucede que no existe en el mundo nada que me parezca peor que trabajar’, dice.