28.5.17

Fruta, verdura


Tengo un arreglo con el tipo que atiende en la verdulería que está a la vuelta de mi casa. Es un boliviano flaquito que siempre está en ojotas y shorcito. Escucha cumbia y pop latino, se llama Ismael.
Voy los sábados a la mañana, a la verdulería, que es también frutería desde ya, por supuesto. Abre bien temprano.
Le pago a Ismael, doscientos pesos. Mientras él termina de acomodar la mercadería que le trae su socio en una destartalada furgoneta, del mercado central.
No, no compro nada. Empiezo a jugar.
Escupo, ponele. Unos buenos gargajos, sobre las manzanas rojas. Sobre las verdes, también. Agarro los morrones, y me los pongo de a uno debajo de las axilas hasta que siento que se impregnan de mi transpiración, se calientan. Pido pasar al pequeño bañito que tienen al fondo del local, hago mis necesidades, cago más precisamente, y me limpio el culo con varios paquetes de espinaca, o de acelga. A veces lechuga. Vuelvo a acomodar todo en su lugar. Me siento con un cajón de tomates perita entre las piernas, y me los voy pasando, de a uno, por las pelotas. Pisho, pisho un poco sobre las papas, sobre las remolachas, sobre las zanahorias. Apoyo las plantas de los pies sobre las naranjas, sobre los pomelos. Si no cogí ni el jueves ni el viernes (y es bien probable que no haya cogido ni el jueves, ni el viernes), aprovecho para pajearme. Le pido a Ismael que salga a fumar un cigarrillo y me pajeo, eyaculo sobre los zapallitos, sobre las calabazas recién cortadas en rodajas.
Después, Ismael prepara unos mates. Termina de barrer.
Yo me quedo ahí sentado un par de horas, viendo a las señoras que vienen a hacer las compras. Malhumoradas por lo general, discuten, se quejan del tráfico, del clima, de los precios. Chicas jovencitas a veces, que eligen dos bananas o medio kilo de ciruelas mientras hablan por sus teléfonos celulares con pantallas táctiles de última generación.
Tomo un par de mates, escucho la absurda música. A veces hojeo una revista.
–Chau, Ismael –digo cerca del mediodía. No sabría explicarlo con exactitud, cuando me voy me siento bien.

5 Comments:

At 7:50 a. m., Blogger Frodo said...

(Demiurgo: esta vez yo lo aplaudo y felicito, porque me parece realmente excelente, y eso es cierto. Y vos lo defenestrás porque escribe unas barbaridades que amerita que alguien se lo remarque. Salgo yo primero)

clap clap clap Juan. Ud. es un genio. Me parece simplemente espectacular. Lo felicito con las manos ardiento de tanto aplaudir!
Hasta me dieron ganas de ir a tomar esos mates voyeuristas con el gran Ismael.

Lo abrazo!

 
At 12:17 p. m., Blogger Jorge Aureliano said...

Creo que acertó en todo, como me tiene acostumbrado. Menos en el título. Debería llamarse "Monsanto". Si esta entrada llevase ese nombre Ud. habría hecho una denuncia social digna de repercusión internacional.

 
At 8:08 a. m., Blogger J. Hundred said...

*frodo! yo diría que tengo momentos muy logrados. cuando me limpio el culo con algunos paquetes de espinaca, con acelga, quizás con lechuga, y los vuelvo a dejar en su lugar para que alguien los coma, for example. es una bellísima imagen por cierto. lo abrazo.

*jorge aureliano! pareciera entonces que limpiarme el culo con espinaca, con acelga, con lechuga quizás, bueno, vendría a ser lo de menos. usted nos permite apreciar otras realidades. 1saludo.

 
At 2:07 p. m., Blogger Camila said...

Me fui imaginado cada una de las cosas en la verdulería de mi casa. Creo que ya no quiero ir más. Espectacular vos, y espectacular Jorge con la crítica a Monsanto, por lo menos el pis lo puedo enjuagar de las remolachas.

 
At 8:11 a. m., Blogger J. Hundred said...

*camila! la idea del texto, en parte, supongo, era justamente esa. que usted entre a la verdulería de su barrio e imagine de inmediato que alguien, el sujeto que la atiende for example, se ha limpiado el culo con la lechuga que le vende. no me debe nada, soy así. 1saludo.

 

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