18.8.15

Policía Espiritual


Estaba en un bar, mirando por la ventana. Hace más o menos diez años que no se me ocurre absolutamente nada para hacer. Es triste, seguro, pero cuando ves a la gente que hace algo, que creen que hacen algo, es más triste todavía.
Me gusta desayunar, temprano, en algún bar de barrio. Abro mi cuaderno, me fijo si se me ocurre algo para escribir mientras tomo un café con leche. Está el cuaderno, está el café con leche con una medialuna, está la ventana. Lo demás pertenece al repugnante territorio de la realidad.
Entraron dos hombres. De unos treinta años, quizás un poco más, cabello muy corto. Uno con lentes rayban de vidrios verdes. El otro con campera de cuero. Algo rústicos quizás, enérgicos.
–Ahí está –dijo el que usaba lentes.
–Hundred –dijo el otro. Se sentaron los dos, enfrente mío, sin dudar ni preguntar.
–Creo que sí –contesté, es mi manera de contestar.
No me gusta hablar con gente que no conozco, conozco muy poca gente. Si desayunás conmigo es porque cogiste conmigo, sino ni lo sueñes.
–Ah, sos gracioso –El de lentes se subió los lentes, con un dedo. Los lentes quedaron enganchados en la frente.
–Policía –el otro me mostró una credencial donde estaba el escudo de la Nación Argentina. A la izquierda del escudo había un rinoceronte, al otro lado del escudo una nube, una nube como las que dibujan los chicos del colegio primario–. Policía Espiritual.
–¿Eh? –No me reí, la cara de los tipos no era para reírse.
–No tenemos tiempo para boludeces, Hundred –el de lentes se abrió apenas el saco, para que yo pudiera ver la culata del revólver–. Nos mandaron a avisarte que dejes de escribir.
–Pero, no –dije–. Por qué.
–Porque no parás de romper las pelotas, por eso –el otro, que no tenía lentes, tenía una cicatriz, al costado de la boca, como si le hubieran dado un cuchillazo, como si lo hubieran enganchado con un anzuelo y al tirar le hubieran arrancado un fino rectángulo de piel–. Todo lo que escribís es triste.
–No –dije.
–Sí –dijo el de lentes–. Todo lo que escribís es que la gente es una mierda, que el mundo es una mierda, que la vida no tiene sentido. No hay un solo mensaje positivo en tus palabras.
–No es tan así –dije. Lo mismo hubiera dicho si me hubieran encontrado con los pantalones bajos, cogiéndome a alguien, a una prima con un leve retardo o a una cebra en la jaula del zoológico. No es tan así es una excelente frase para un montón de cosas, para un epitafio, también.
–No vinimos a discutir con vos, flaco –el de la cicatriz sonrió y se le torció la cara de fea manera, era una sonrisa para tenerle miedo–. Cortala, no escribas más.
–Pero si no escribo me aburro –señalé el cuaderno sobre la mesa– ¿Qué quieren que haga?
–No sé –el de lentes se puso de pie–. Te vinimos a avisar que la termines. Lo que escribís molesta, aburre, y hace daño. No tiene el menor sentido. Además, escribís mal.
–Buscate algo para hacer, forro –el de la cicatriz también se paró. Se sonó los mocos, con dos dedos, como si estuviera en medio de un partido de fútbol. Se limpió los mocos, pasando los dedos por el cuaderno. Agarró la birome, y la metió dentro del café con leche–. Date por avisado, no jodas más.
Se fueron.
Pensándolo bien, no les faltaba razón. Yo era joven, todavía. Estaba a tiempo de casarme, tener hijos. Podía empezar a correr, si había maratones casi todos los domingos. Quizás cambiar el auto, hacerme socio de un gimnasio o no, mejor, empezar a ir a la cancha. Hacer algún curso, un curso de algo no sé, de pintura, de fotografía. Viajar, adelgazar.

7 Comments:

At 10:55 a. m., Blogger El Demiurgo de Hurlingham said...

El título me hizo acordar a Karma Police, de Radiohead.
Pero escribís bien, me gusta el tono de lo que escribís. Así que sería bueno que sigas con tu estilo.
Ambrose Bierce se caracterizó por el tono pesimista de sus cuentos.
Jonathan Swift ha tenido trascendencia con libro Los viajes de Gulliver es una sátira contra la humanidad, que es una feroz sátira contra la humanidad. Aunque erroneamente se suele creer que es para público infantil, tal vez una represalia de la Policía Espiritual.

 
At 10:56 p. m., Blogger NsNc said...

Que bueno que no les hiciste caso

 
At 8:32 a. m., Blogger J. Hundred said...

*el demiurgo de hurlingham! karma police, temazo.

*nsnc! una delicadeza de su parte.

 
At 10:50 p. m., Blogger WOLF said...

Estimado: Tal vez la consecuencia de seguir escribiendo así... sea seguir viviendo así.
Si es bueno o malo, lo decide cada uno. Pero en vista de las posibilidades que usted menciona.... Yo hubiera hecho lo mismo. Lo saludo con envidia, con sana envidia... pero envidia al fin.

 
At 8:15 a. m., Blogger J. Hundred said...

*wolf! quizás me hubiera gustado, le confieso, participar aunque sea de tangencial manera, de algo de aquello que fuera dado en llamar, de algún modo hay que llamarlo, ‘criterio de normalidad’. pero no sucedió y no insisto demasiado, vivo con la absurda alimaña del bosque en que me he convertido lo mejor que puedo.

 
At 2:14 p. m., Blogger Mr. Kint said...

No sé quién son esos forros de la policía espiritual pero por ante tamaño atentado a la literatura bien podrían tener que ver algo con "el combustible espiritual".

No haga caso; y citando aquel colegiado finisecular, de recordados bigotes: "siga, siga".

Lo abrazo por partida doble.

 
At 8:49 a. m., Blogger J. Hundred said...

*mr. kint! cómo es posible haber escrito un libro con un título así, y después bajar a la calle y parar un taxi, o entrar a un bar y pedir un café. de qué material está hecho ese rostro, es un enigma para mí. lo abrazo.

 

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