10.7.19

Miedópolis


Nos vendieron el progreso, nos vendieron la modernidad, pero hay un problema. Tiene una falla, una contra que hace moco todo lo demás.
En la antigüedad, en las primitivas civilizaciones, había un temor. Un temor que regía las conductas de los hombres, algo que, interpretaciones mediante, les permitía saber si lo que estaban haciendo estaba bien o estaba mal.
Un único temor. Sí, claro, el temor a Dios. De eso estamos hablando.
A través de ese temor eran interpretados los terremotos y las tormentas eléctricas, las buenas cosechas, las picaduras de las víboras, la fertilidad de las mujeres.
Luego pasó el tiempo y nos sofisticamos todos. Llegaron los automóviles y las computadoras, el club med, twitter, las bicicletas fijas, la comida molecular.
La gente se dio cuenta que podía decidir qué hacer, tatuarse una jirafa lavándose los dientes sobre la nalga derecha, meterse un turrón en el culo y filmarse cantando ‘Beast of burden’, con el turrón en el culo, y subir el video a youtube. Dimos entonces paso a un temor cada vez más y más indefinido y nebuloso, algo en qué pensar cinco minutos como máximo, los domingos, antes que empiece algún partido de la copa uefa, la champions, la copa melba, la conmebol, la sobortnik cup.
Encarcelado el reverencial temor, vinieron los pequeños temores. Miles de pequeños temores que pelean el protagónico según la moda. Y ahora tenés miedo que se caigan los aviones, tenés miedo del colesterol, tenés miedo a la calvicie o a que las tetas te pasen la línea de la cintura según el caso, tenés miedo de no entender los capítulos de la serie ‘lost’, tenés miedo que tu teléfono celular no vibre bajo el agua o que no te haga efecto el último yogur inventado para poder cagar como un colibrí.
Cambiamos un temor por una catarata de temores, vamos por la vida como famélicos zombies asustados por cualquier cosa. Y yo te digo que era mejor cuando le temíamos a una sola cosa, cuando nos parecía que Dios eructaba su fastidio a través de un volcán, o nos indicaba, mediante un rayo y un trueno, a qué árbol debíamos subirnos para cazar.

6 Comments:

At 11:48 a.m., Blogger Nacho said...

«Miedo a no entender los capítulos de 'Lost'»... tan genial que duele, don Hundred. Y aplicable completamente a cualquier serie que ofrece precisamente la Miedópolis en que vivimos (léase a través de Netflix, HBO, Pepito-Go, etc.)

Lo aplaudo de pie y hago extensivo mi aplauso a las dos entradas previas a ésta, en las cuales no llegué a comentar a tiempo.

 
At 8:44 p.m., Anonymous Anónimo said...

Muy buena observación, muy bueno.
Como dicen casi todos los comentaristas por aca: "Todos los miedos, el miedo..."
Alberto Baru.

 
At 8:53 p.m., Blogger Dany said...

Además sin el temor referencial la gente se dispara para cualquier lado. Abrazo

 
At 8:42 a.m., Blogger J. Hundred said...

*nacho! somos espacios de conciencia. no sé, por decir algo. lo abrazo.

*anónimo alberto baru! una vez, un amigo mío que es psicólogo, me explicó el concepto de ‘miedo al miedo’. y después me pidió plata prestada para cambiar el auto. ahí entendí todo, y tuve mucho miedo, claro. lo abrazo.

*dany! entiendo que de eso habla el relato de mi autoría. le pido por favor que recapacite, que mejore. lo abrazo.

 
At 10:09 p.m., Blogger Frodo said...

Miedo que el sr JH te conteste agrio, sin sarcasmo, de mala manera

 
At 7:13 p.m., Blogger J. Hundred said...

*frodo! estimado, puede que, de tanto en tanto, le diga a alguien, a usted, que es un pelotudo. pero es mi manera de ayudarlo, justamente, a mejorar. lo abrazo.

 

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