Hablo con una mujer; me dice que una de las pocas cosas en las que cree es en el esfuerzo. ‘Creo en el esfuerzo’, me dice.
Me cuenta que la hace feliz salir el fin de semana con un grupo de amigos. Pedalean sus bicicletas entre seis y ocho horas por día. Cruzan ríos peligrosos, desconozco el cómo. Duermen al aire libre, a merced de las serpientes y de los osos. Se alimentan de lo que pueda proveerles la naturaleza.
Suele volver, cansada y feliz, dispuesta a insistir, la próxima vez, con un esfuerzo mayor.
Extrapolar la lógica del esfuerzo a otros ámbitos, puede ser el afectivo, puede ser el arte, es una de las cosas más tristes que se me ocurren en este momento. En un mundo donde todo pudiera ser resuelto por la voluntad, ¿qué triste rincón quedaría para el talento?
27.5.06
La gota en la piedra
Giros copernicanos
Cuando suena mi teléfono celular, me maravillo ante el progreso tecnológico. No puedo menos que reverenciar el milagro de la comunicación. Alguien desea transmitir un mensaje a alguien, a una distancia inconcebible, y existe un adminículo que lo permite.
La inteligencia en estado puro, aplicada a resolver una necesidad. Y de pronto algo inesperado, algo que antes no podía hacerse, puede hacerse. Un giro copernicano.
Por lo general, los llamados que recibo son para comunicarme idioteces de diverso tenor. Esa situación poco feliz no debiera invalidar nada de lo expuesto.
24.5.06
No lo que usted pensaba
Existen, como todo en esta vida, algunas excepciones que sirven para confirmar la regla expuesta.
Meterse el dedo en la nariz, for example.
Publíquese, archívese
20.5.06
Dejá, yo te lo caliento
Cuando conozco a alguien que ingiere alimentos cocinados en un microondas, siento una honda pena.
Por los alimentos, no por la persona.
Los alimentos, sometidos a ese curioso proceso, quedan transformados en un extraño material, de compleja definición; en cualquier caso se trata de algo no apto para el consumo humano.
La persona en cuestión, la imbecilidad que exuda, viene de un pretérito difícil de precisar. No es justo asignarle toda la responsabilidad a un diabólico electrodoméstico.
Manchas
Busco trabajo. Consigo trabajo. Dentro de las formalidades previas, debo sacarme sangre, llevar una muestra de orina, pasar un examen psicológico.
Concentrémonos en el análisis psicológico. El análisis de orina parece un procedimiento mucho más específico, menos difuso.
Concurro al análisis psicológico. Me recibe una mujer. Hablamos de trivialidades. Me siento. Al revés, al revés: primero me siento, luego hablamos de trivialidades.
Me dice que me va a hacer un test de manchas. El test consiste en que me muestran cartones con manchas diversas. Yo debo decir qué veo en cada cartón. Libremente. Ante mis comentarios sobre cada mancha, ella hace algunas preguntas, y algunas anotaciones.
Pasadas algunas manchas, vuelve a mostrarme el primer cartón, con la primer mancha. Es la mancha donde he visto un monstruo, un insecto, un murciélago.
Reproduzco el diálogo que tuvo lugar:
Yo: Un monstruo.
Ella: ¿Qué más ve?
Yo: Un insecto, un murciélago, un bicho.
Ella: Ajá (anota algo, suspira, piensa). ¿Qué más?
Yo: Sí. Veo una hamburguesa con jamón, queso, tomate y huevo. También veo mayonesa. No; no es mayonesa. Es mostaza. Una generosa dosis de mostaza.
Ella: (No dice nada. En su rostro veo algo de estupor, de duda. Veo que lamenta estar tan lejos de la puerta. Veo que está calculando sus posibilidades de llegar a la puerta sin que yo la atrape. Está intentando recordar si hay gente en la sala contigua. Está pensando si alcanzará con gritar; si un buen grito será suficiente).
Yo: Es que es algo tarde, y no almorcé. Disculpe.
17.5.06
Módico homenaje a los Guns & Roses
Compro un ramo de flores. Rosas. Rojas. Y camino una buena media hora por el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, Capital de la República Argentina.
Soy observado, con mayor inquietud y resquemor que si caminara con una ametralladora.
No sé si se entiende lo que quiero decir.
Mejorando
Al acostarme sobre el pasto, soy picado por una hormiga. Reprimo mi instinto de zanjar la cuestión de la manera más inmediata posible. No la mato.
La coloco sobre la yema del índice de mi mano derecha, y me paso unos buenos quince minutos preguntándole el porqué de su accionar.
Conozco algunas chicas que me dirían que sí, que hice bien, que voy mejorando.
13.5.06
Frío, calor
En verano, por lo general, tengo calor. En invierno, la mayoría de las veces, tengo frío.
Existen un montón de situaciones en las cuales es menester patear y morder para modificar la realidad. Y otras donde lo único necesario es limitarse a un curioso ejercicio de aceptación.
Si uno se empeña en modificar lo que debiera aceptar, y en aceptar lo que debiera modificar, su vida será un completo desastre.
Si no se comete tan primitivo error, la vida será un desastre. También. Pero existen altas chances de estar un poco más cómodo, no me atrevería a utilizar el término ‘relajado’.
Un café
Cuando llega el calor, concurro a un parque, los domingos por la mañana, con el único objetivo de observar a las chicas que andan en bicicleta. Veo dientes apretados, empeño, dedicación, exigencia del propio cuerpo más allá de cualquier criterio de racionalidad, sudor.
Me gusta verlas; es la energía, la alegría, las ganas.
No puedo evitar pensar que si a cualquiera de estas amazonas se les solicitara, por ejemplo, que preparen un café, en el marco de una escena doméstica más o menos tradicional, se fastidiarían lo indecible.
La energía mal canalizada, la energía fuera de foco, es una de las cosas que pueden hacerme llorar.
10.5.06
Frutos secos
He estado comiendo frutos secos todas las mañanas, en el desayuno. Nueces, almendras, bellotas, avellanas, y hasta maníes. Me han dicho que los frutos secos tienen un alto contenido en fósforo. Y el fósforo es de vital importancia para la actividad cerebral.
Pasado un mes, mi actividad cerebral continúa con su embotamiento acostumbrado. No consigo percibir cambios sustantivos en mi caudal de ideas. Sin embargo, mis erecciones han mejorado de manera sensible, tanto en calidad como en cantidad. La potencia de mi eyaculación se ha vuelto inusitada.
No dejo que el estado actual de situación me sorprenda ni me intimide.
Uno se pasa la vida buscando algunas cosas. Y hallando otras.
Métodos no tradicionales para detener a un elefante adulto lanzado en velocidad
Bajo a correr al parque, con el objetivo de moverme. Cuando uno tiene dudas sobre su propia existencia, una de las cosas más recomendables es moverse.
En el parque hay puestos, donde algunos individuos se dedican a vender chucherías sin importancia, muñequitos de plástico, zapatos usados, ceniceros, candelabros, collares, esas cosas.
A mi paso, un sujeto se dedica a acomodar su puesto, bajo la atenta mirada de otro sujeto. De alguna forma, son socios. Uno acomoda y vuelve a acomodar artículos sin importancia, para lograr una mejor exhibición de los mismos, mientras el otro toma mate.
Es entonces cuando tiene lugar el diálogo que detallo a continuación.
El sujeto que acomoda las cosas, en adelante, es el sujeto 1. El sujeto que toma mate, es el sujeto 2.
Sujeto 1: Ya está. Listo. Terminé.
Sujeto 2: No. Todavía no terminaste.
Sujeto 1, algo desconcertado: ¿Cómo que no? ¿Qué falta?
Sujeto 2: Todavía no acomodaste tu dolor.
Quien esto escribe, en adelante ‘yo’, se detuvo. Dejó de correr.
7.5.06
La frase
En las películas de cowboys nunca ganan los indios.
No consigo recordar si la frase es de mi autoría, si la decía un personaje en una película, o si la escuché hace algunos años en medio de una conversación.
Sé que la frase me parece importante, aunque desconozco su utilidad específica.
6.5.06
Llorar
Dice la frase, tanto en lengua inglesa como castiza, que no se debe llorar sobre la leche derramada.
Pero yo me pregunto porqué no. Que limpie otro.
Deportes
El deporte denominado ‘fútbol’, consiste, para resumir y no extenderme en las explicaciones, en once jugadores por bando. Hay dos arcos, uno en cada extremo longitudinal del campo. Hay una pelota, un balón. El objetivo del juego consiste, para cada equipo, en introducir el balón en el arco contrario. La tarea, que exige importantes dosis de coordinación y energía, debe ser llevada a cabo, principalmente, con los pies. Dicho de otra forma, no se puede transportar la pelota con la mano. Se puede emplear los pies, principalmente como dije, y la cabeza. Pero no las manos.
Hay una función específica que cumple un jugador de cada equipo, denominado ‘arquero’, y que consiste más que el resto de sus compañeros en defender, custodiar, el arco propio. Ese jugador puede usar las manos, y los ya mencionados pies, con los citados fines de proteger su valla, su arco.
Cuando un equipo logra introducir la pelota en el arco contrario por el procedimiento descripto, tal evento se denomina ‘gol’, y es un punto, un tanto.
Cuando el juego termina, por lo general al cabo de noventa minutos divididos en dos tiempos de cuarenta y cinco, el equipo que ha marcado más tantos es el que resulta vencedor.
Comer un sándwich de mortadela requiere por lo general de una bocha de mortadela de cuatrocientos gramos, ésa es su unidad de medida. Deben cortarse rebanadas de mortadela más bien gruesas (un centímetro de espesor). Hacen falta dos rebanadas de pan negro por cada sándwich. El pan debe ser untado, en una de sus caras, con una generosa dosis de manteca. Se coloca entonces las rodajas de mortadela sobre la capa del pan untado con manteca. Se usa la otra rebanada de pan para cubrir la mortadela.
Para comer el sándwich, se deben utilizar ambas manos.
3.5.06
Arte de magia, o una clase de magia, o magia
Los turistas, en su amplia mayoría, suelen mostrarse, por decirlo de alguna forma, en un estado de ánimo ‘expansivo’. Se los oye gritar, se los oye reír. Usan gorros, usan prendas de vestir multicolores. Todo parece generar en ellos una sorpresa grata, una sana alegría.
Una vez devueltos a su lugar de origen, todas y cada una de las cualidades mencionadas desaparecen de inmediato, casi como por arte de magia.
El sujeto en cuestión vuelve a ser lo que es, recupera su acostumbrado, y porqué no anodino, gris.
‘Quedan las fotos’, dirá cualquiera de ellos, ‘quedan las fotos que prueban lo que vi, lo que hice’.
‘Quedan las fotos’, digo yo también. Y no diré nada más.
10%
Escribo un poema por año, durante diez años. Y creo, sin pecar de soberbio, que hay algo bueno en mí. Pongamos un diez por ciento. De esta forma, al cabo de diez años, podríamos estar casi seguros que habré escrito un poema digno.
Dichoso con lo creado, decido insistir, decido repetir el procedimiento, por otros diez años más. Y obtengo otro poema. Ahora son dos poemas.
Con la mezcla de lucidez y reflexividad que suele otorgar la edad adulta, y tal vez los prolegómenos de la vejez, vuelvo a practicar. Diez años más. Un poema más.
Mientras vos vivías tu vida, yo he escrito tres poemas. Son para vos; te los dejo arriba de la mesa.
29.4.06
Escrito en la naturaleza
En el canal de televisión de la National Geographic muestran un documental sobre hipopótamos. Esto capta mi atención de inmediato, ya que jamás, que yo recuerde, he tenido la oportunidad de conversar con un hipopótamo.
La parte que me sorprende es que los hipopótamos conviven con los cocodrilos en el mismo río. Desconozco los motivos específicos, pero los cocodrilos no se meten con los hipopótamos. Los cocodrilos lo saben; los hipopótamos lo saben. Está escrito en la naturaleza.
Tal es así que en determinado momento del documental, un hipopótamo se acerca a un cocodrilo por detrás, y lo mordisquea, lo empuja, para obligarlo a soltar una parte de la cebra que el cocodrilo está comiendo.
El cocodrilo, obligado por las circunstancias, se limita a compartir parte de su presa.
El documental sigue por horas; me duermo antes. Lo que me preocupa es que el documental ha generado en mí un mayor interés que las últimas cinco películas de W. Allen que fui a ver al cine.
Seminario sobre técnicas de negociación para ejecutivos de grandes empresas
Cuando se tiene una mascota, más precisamente un perro, la utilización de una correa para portar al animal me parece algo inapropiado, improcedente y de pésimo gusto.
Despojado del artilugio el animal se verá en ejercicio de la potestad de acompañar al humano en cuestión, o de abandonarlo si ésa es su voluntad.
Como arma de negociación, en lugar de correa, se le puede mencionar al animal que en caso de seguir su propio camino, se procederá a cancelarle la extensión de la tarjeta de crédito.
26.4.06
Yo creo
Creo que el aburrimiento mata más gente que los accidentes de tránsito, aunque me cueste dilucidar alguna utilidad en dicha afirmación.
Mientras vos salvás al mundo
Ella sufre lo indecible el hambre en Etiopía, pero no es capaz de ceder a un ínfimo requerimiento de naturaleza íntima. Algo que hace a una relación sexual entre dos adultos, y algo que, en tanto el requerimiento es de mi autoría, preferiría no mencionar.
Se me ocurre pensar que la gente que elige preocupaciones grandilocuentes lo hace para no tener que involucrarse en cosas que, bueno, en cosas que prefiero no detallar.
22.4.06
Ránking de tragedias
Cuando ocurre una catástrofe natural, cuando hay una tragedia, cuando hay un terremoto, cuando cae un avión, cuando chocan los trenes, la pregunta es siempre la misma. ¿Por qué?
Idéntico cuestionamiento me ha visitado con la caída del cabello, sepan disculpar.
La importancia de haber sufrido
Cada vez que puedo, no dejo pasar la oportunidad de mencionar todo el sufrimiento que experimenté siendo niño. La frase, invariable y utilizable en cualquier contexto es: ‘sabés lo que sufrí yo de pibe’.
A decir verdad, cuando pienso en el asunto, no consigo recordar peculiaridades ni detalles del sufrimiento mencionado. Esto me hace pensar, la ausencia de especificidades, que tal vez el sufrimiento no haya existido.
Pero invariablemente la frase en cuestión tiene un efecto beatificador en el interlocutor de turno. Particularmente, cuando el interlocutor es del sexo femenino.
Ante la mención de mi sufrimiento pretérito, el interlocutor, en adelante ‘la interlocutora’, se muestra más permeable a escuchar mis argumentaciones. Muestra una mejor predisposición hacia mi persona. Y hasta puede manifestar deseos de coger.
19.4.06
Cuando uno ingresa a un hospital
Cuando uno ingresa a un hospital descubre que todo aquello que suceda fuera del hospital, carece de importancia dentro del hospital.
Cuando uno ingresa a un hospital tiene la facultad de percibir que aquello que uno podría considerar su propia vida, no es más que una maquinaria defectuosa, no es más que mercancía de dudosa utilidad.
Cuando uno ingresa a un hospital tiene la espléndida oportunidad de entender lo que debe sentir una vaquillona antes de transformarse en media res, o una prostituta que viaja en subterráneo, rumbo a su jornada de trabajo.
Una reacción fisiológica
Me explican con claridad soberana, que el sentido del humor puede ser, ni más ni menos, una reacción fisiológica contra la frustración, una reacción fisiológica contra el miedo.
Comulgo con el argumento de inmediato. Es la primera vez que lo escucho. A decir verdad, lo desconocía, y jamás se me hubiera ocurrido.
Eso quiere decir, entonces, que cada vez que he apelado al sentido del humor en los últimos años, bueno. No sé de qué se ríen.
15.4.06
Magritte
Si uno se queda contemplando, pasados siete minutos, un humeante plato de ravioles con oliva, pimienta, y un vaso de vino rojo de calidad media, no se obtendrá la misma consideración y respeto que si uno se queda contemplando, pongamos siete minutos, un Magritte en el Museo Reina Sofía, en Madrid.
Tal vez mi módico talento consista en encontrar belleza donde puedo. Disculpáme.
Otro game
Observo durante cinco horas un partido de tenis. Cuando la mujer que me acompaña se despierta y me pregunta cómo van, respondo que no sé. Desconozco el tenis, los rudimentos de su reglamento y más aún, en qué consiste el juego. Jamás he tocado una raqueta en mi vida.
La mujer me mira, entre risueña y sorprendida. Le explico que, sin la peculiaridad de portar gorritas y shorts, me es dado ver gente que deja sus mejores esfuerzos en cosas que desconozco, cosas irrelevantes o que no me interesan, casi todos los días.
Sin Ilíada, sin Odisea
En lo personal, lamento lo indecible no tener gestas heroicas para contar. Pero toda gesta heroica requiere, en primera instancia, de un héroe.
12.4.06
Para encontrar a la mujer de tu vida, lección # 579PQ22/N
Después de la práctica sexual, la mujer sugerirá la conveniencia de pedir helado, pedido al que Ud. accederá de inmediato.
Se pedirán dos cuartos de helado. Es importante que se pidan porciones separadas; lo que comerá ella por un lado, lo que comerá usted por otro.
Ella elegirá, por ejemplo, granizado de dulce de leche y chocolate, como los sabores para su porción. Los gustos que usted elija para su propio cuarto no son de relevancia alguna.
Aquí viene la parte interesante: usted irá a pedir el helado por teléfono a otra habitación. A la cocina, tal vez.
Usted cometerá un error. El error consistirá en pedir dulce de leche en lugar de dulce de leche granizado. O chocolate en lugar de chocolate con almendras. Un error, que no altere la esencia del pedido, pero un error. Uno solo.
Vendrá el helado. Usted cumplirá con el sagrado rito de pagar.
Usted le llevará entonces, el cuarto de helado correspondiente a ella, con su correspondiente cuchara, a la cama.
Ella, desnuda, en la cama, probará el helado. En la primer cucharada, es evidente, notará el error.
¡Ahora es el momento! Olvide la capacidad amatoria y/o intelectual de la mujer en cuestión. Olvide el tamaño de los pechos, o si posee conocimientos de violín. Olvide el poder adquisitivo, la bondad, las várices.
La mujer tiene en su mano el cuarto de helado, y ha percibido el error.
Ahora es el momento. Preste atención.
Para encontrar a la mujer de tu vida, lección # 579PQ22
En el bar, la mujer me jura que me ama, que debemos seguir juntos, que haría cualquier cosa por mí.
Así que llamo al mozo y le pido que traiga un plato, un cuchillo, un tenedor.
Le pido, también, el trapo rejilla.
Pongo el trapo sobre el plato.
–Cométe el trapo –le digo.
Ella me mira, sonríe, me dice que no sea tonto.
Si tan sólo hubiera comido un bocado. Si hubiera hecho el intento de cortar, como si de una milanesa se tratara. Pero no lo hizo. Se quedó mirándome; se arregló el escote; encendió un cigarrillo.
Pero no tocó el plato ni los cubiertos ni el trapo. No lo hizo.
8.4.06
Es una sensación
Me da un beso y se retira con una sonrisa, sin que el resto de la gente que trabaja conmigo haya podido percibir la maniobra.
Mientras levanto la taza y me dispongo a beber un sorbo, me pregunto cómo poder discernir entre la locura y el amor.
Tic tac
Se me acerca una vendedora.
–Buenas tardes, señor, ¿lo puedo ayudar en algo? ¿Qué desea?
–Sí –digo–. Que los pare.
5.4.06
Misión
Peluquería
Vaya entonces este fragmento para todas esas chicas dispuestas a arruinarte una noche con ese ‘no me siento realizada, ¿entendés?’.
1.4.06
Introspección
La experiencia ha sido tan gratificante como aleccionadora. Perfectamente comparable con viajar a Paris o hacer esquí acuático.
Perdonen la franqueza
Responde que no puede contestar con exactitud, puesto que no lo sabe.
Le pregunto entonces si alguna mujer que vaya a concurrir al evento, le ha manifestado el deseo taxativo de mantener alguna suerte de contacto carnal conmigo.
Responde que no, que nadie le ha dicho nada al respecto.
Le consulto sobre cuánto tenían pensado abonarme por mi presencia.
Responde, algo confundido, que nada. Se trata de una fiesta.
–Mi estimado –le digo–; por alguna complejidad semántica que se me escapa en este momento, lo que usted considera una fiesta, a mí se me antoja un trabajo.
29.3.06
El termómetro
Vivir sin mí
Me cuenta que una madrugada encontró un maniquí abandonado junto a un árbol. Me cuenta que se llevó la mano, del maniquí. Me cuenta que cuando tiene apetito carnal, utiliza la mano, del maniquí, para tocarse el clítoris. Me cuenta que nunca había alcanzado semejante grado de satisfacción sexual.
Me cuenta, también, que pegó un imán en la puerta de su heladera. El imán tiene el teléfono de una casa de comidas naturista. Me cuenta que es feliz. Me cuenta que es muy feliz, sin mí.
Me pregunta qué pienso.
Le digo que ya lo intenté, que yo también lo intenté hace mucho tiempo. Puse un imán sobre la puerta de mi heladera. El imán tenía el teléfono de una pizzería. Y encontré un maniquí, también, junto a un árbol. Y me llevé el maniquí a casa. Jamás se me hubiese ocurrido cortarle una mano. Intenté fornicar con el maniquí, en dos o tres oportunidades, pero los resultados no fueron satisfactorios.
Los hombres y las mujeres somos especies diferentes, le digo mientras pido la cuenta.
25.3.06
Corrientes del pensamiento paleontológico
Yo imagino un puchero grande, enorme.
Iceberg
Dicho de otra forma: lo que atormenta al sujeto es, casi sin excepción, mucho más imaginario que real. Lo real no suele ser tan grave; lo grave es lo que el sujeto imagina. Lo que el sujeto cree que le sucede se impone sin dificultad por sobre lo que sucede. Complicado.
En mi libro ‘Ayúdame a vivir 2, el regreso’, explico un tratamiento al que hemos recurrido con singulares resultados.
Se lleva a los sujetos bajo tratamiento al mar. La costa argentina brinda innumerables variantes al respecto.
Se aguarda hasta las diecinueve horas, o incluso, en algunos casos, hasta que sea noche cerrada. Se procede entonces a introducir al paciente al mar, desnudo. Estar en el mar en medio de la noche, hace milagros en la mente del paciente. Estar subsumido en una fuerza superior, le permite tomar conciencia de su profunda insignificancia, y de la nimiedad de los problemas que lo atormentan.
El tratamiento, pongamos quince minutos, obra milagros en las mentes más torturadas. Tengo copiosa documentación que sustenta mis palabras.
Además, si el paciente es picado por un aguaviva, en los testículos o en los senos, según el caso, entonces la claridad que emerge en torno a las diferencias entre lo real y lo imaginario roza la desmesura.
22.3.06
Mover montañas
El acto de fe más importante, y tal vez el más tremendo que me ha tocado presenciar, es alguien, dentro de un taxi, en un día de lluvia, desempañando una ventana con el dorso de una mano.
La fe, la más pura fe de creer que del otro lado del cristal, pasados unos pocos minutos, pueda ser todo diferente.
Manual de espontaneidad
18.3.06
Espejos retrovisores: usos y alcances
Lamento ser yo portador de tan malas noticias, pero la única forma de escapar es hacia delante. Repito: hacia delante.
Consejos médicos
Tiempo después, el portador descubre la futilidad de su esfuerzo, y está dispuesto a conformarse. Que la enfermedad haga lo suyo, pero que, por cortesía, se limite a molestar lo mínimo indispensable.
Como si de un matrimonio se tratara.
15.3.06
Guía práctica para cultores del silogismo
Yo he probado caminar por mi barrio luciendo una corbata de más de veinte pesos, y fui observado con resquemor, con recelo, casi con odio en estado puro, por los habituales transeúntes.
No soy Evita.
Felices los felices, dijo J. L. B.
Mi estado expansivo y predispuesto carece de sustento específico. Sé que a la gente le molestan los felices, y con eso me basta.
11.3.06
Porque yo te amo
A los estudiantes de ciencias políticas les recomiendo e instruyo abordar este hallazgo en apariencia menor. Sospecho que en estos detalles subyace el fracaso de la República Argentina.
Tengo un problema
Por mi salud mental, debo frecuentar sitios con baja densidad de gente. Ahora bien, supongamos que se trata de un restaurante. Si el sitio cuenta con la baja cantidad de comensales deseada, esto puede deberse a dos, y tan solo dos, motivos. O bien el lugar constituye un verdadero hallazgo de mi parte, o bien el lugar es pésimo.
Si estamos en presencia de un hallazgo, entonces me entristece saber que la verdad saldrá a la luz, más o menos de inmediato, y el lugar estará lleno la próxima vez que yo concurra.
Si el lugar es pésimo, entonces permanecerá sin gente, pero yo no deseo volver a ingerir tan repulsivos platos.
En cualquiera de los dos casos, se apodera de mí una inquietud, una angustia, una tristeza.
Y en cualquiera de los dos casos, además, el mozo trae la cuenta.
5.3.06
Aproximaciones filosóficas a la obra de Paul Maker
Lo que intento por lo general, es que pase el tiempo hasta la hora del almuerzo. O de la cena.
2.3.06
Introducción al hedonismo
1)Identifique lo que más le gusta, actividad o sustancia. O una de las cosas que más le gusta. Algo que le da placer.
2)Una vez identificado lo que le da placer, proceda a privarse de lo que le da placer, la cosa o actividad en cuestión. Prívese una semana.
3)Mientras transcurren los días en los cuales se priva, obsérvese, estúdiese, piénsese.
4)En tanto lo que da placer suele ser nocivo de alguna u otra forma (no deseo explayarme al respecto), usted verá que al privarse, su cuerpo experimenta mejoría. Su cuerpo parece alegrarse con la novedad del cambio.
5)Al mismo tiempo que la alegría física sucede, usted descubrirá que una honda tristeza se apodera de su mente. Para ser más exactos: su cuerpo está mejor, casi puede sentirlo, pero usted está triste.
Una vez concluido el experimento, pasada la semana, puede usted retomar su vida habitual. También puede usted matarse, una vez descubierto que sin las ínfimas cosas que le proporcionan placer, su vida carece de sentido.
Te deseo lo mejor
Pienso por un instante. Cuento la cantidad de porciones que hemos ingerido cada uno, y cuántas quedan aún sobre el plato de madera. Si las matemáticas no me traicionan, comeré más de la exquisita pizza de fugazzetta que ella. Sí, estoy seguro.
El futuro promisorio es, en lo que a mí respecta, un magma tan frágil como inasible, construido de un extraño material que consiste en pequeños logros en tiempo presente.
Poderes
1.3.06
Ah, el deporte
Lo que quiero decir es que si se trata de ver qué tan rápido puede correr un ser humano, por mí pueden ponerse un matafuegos en el culo.
Ego inflamado
Por lo general, creo que el guiño fue puesto porque le gusto, porque le agrada mi forma de ser. El guiño fue puesto para seducirme.
25.2.06
Fiesta de egresados
La chica exuda entusiasmo. Habla, se atolondra, dice que será un acontecimiento muy divertido.
Le digo que no, que de ninguna manera, que no existe la más mínima posibilidad que yo concurra.
Escapar hacia delante es una tarea viciada de la futilidad más extrema. Pero escapar hacia atrás, bueno, eso es imbecilidad. Y punto.
Aplausos
Es todo lo que a mí me hubiera gustado escribir al respecto, así que escribo: es todo lo que a mí me hubiera gustado escribir al respecto.
Diplomacia
–No se preocupe, Doctor. Lo único que me inquieta es que, si vuelvo a cambiar de opinión, quedaré en la curiosa posición de haber retornado al lugar de partida, más tendré la cabeza apuntando hacia un lado, y los pies hacia el otro.
24.2.06
(ea)³pp
Gracias.
22.2.06
Artistas
Entiendo, creo que entiendo.
En lo personal, he contratado en alguna oportunidad prostitutas y les solicité que se frotaran los pechos y las nalgas con mis fragmentos. También he utilizado algunos de mis poemas para envolver dos, o miento, eran tres, porciones de pizza.
Tales experiencias me han dado una particular satisfacción. Me he sentido útil, gratificado, comprendido.
Pero no sé, cada uno tiene su propio método. ¿No?
Matemáticas aplicadas
*El autor se disculpa. La fotografía es, en su opinión, un arte. La fotografía le gusta. La fotografía le interesa. El autor se refería a las fotografías tomadas en San Clemente, esas cosas.
Lo que no dice el kamasutra
Apago el televisor y me acuesto a dormir. Cuando uno busca algo de sexo en cualquiera de sus formas no suele estar con la predisposición adecuada para recibir lecciones de vida.
18.2.06
De mingitorio a mingitorio
Después volvimos al salón donde se desarrollaba la fiesta, y se dedicó con especial concentración a la ingesta de canapés.
Como si nada.
Nao tem fim
Puede usted de hecho verme a mí, licenciado, degustando este malbec, insistiendo con estos canapés de caviar, contemplando estos cuadros y sí, la jovencita de vestido dorado y espalda desnuda es quien me acompaña. Y sin embargo estoy triste, licenciado, muy triste. Exquisitamente triste, me atrevería a decir.
El herramental teórico de la ciencia económica
Intento incluso explicar su aplicabilidad a la más amplia gama de conductas y actividades. Sin embargo, la mujer que me acompaña en ese momento no me presta la más mínima atención, y continúa reclamando proezas de índole sexual más allá de mis capacidades.
15.2.06
To triumph or not to triumph, that is the question
No veo entonces cómo el artista que ha logrado cierto nivel de prosperidad económica, continuará realizando todo aquello que lo condujo hasta el lugar donde se encuentra.
Dinámica de los fluidos para no-ingenieros
Me atrevería a decir que la lubricación no ha recibido la atención que se merece; a la altura por ejemplo del atractivo físico que pueden sentir, una por otra, las partes involucradas en el asunto.
Lo que deseo afirmar, escribano, es que con la lubricación adecuada podría cogerme un pato de madera, llegado el caso.
11.2.06
No me muestres tus fotos
15
Aunque te cueste creerlo
8.2.06
En el taller literario
–A ver, lea, muchacho.
–Los primeros versos dicen así: ‘mi corazón es una albóndiga que chorrea lágrimas de grasa’.
–Ajá, entiendo. Imágenes potentes, con reminiscencias de olores y sabores. Alto contenido onírico. Tal vez no sea tarde, tal vez todavía esté a tiempo. Si tiene usted el secundario completo, tal vez pueda hacer una carrera corta y adquirir un oficio. Plomería, o electricidad. Dicen que los electricistas ganan buen dinero.
Lecciones de vida, volumen 11
El resto de la vida consiste en una sucesión de aspectos decorativos. Lo que se ha dado en llamar, siguiendo la terminología cinematográfica, ‘efectos especiales’.
4.2.06
Redivivo
Lo que quiero decir es que quien sabe cómo ganar a la ruleta, no escribe el libro.
Terapias alternativas
Para no estar triste un domingo es menester abrazar algo. Si es una persona, mucho mejor. Un ser humano. Pero puede ser también un animal; un perro o un caballo, y allí me detengo en el rubro animales, porque no creo que existan muchas personas con la capacidad fáctica de llevar adelante un abrazo a una jirafa o a una cebra, cosa que también serviría. También se puede abrazar un árbol, o una planta. Aquí hago la aclaración: tengan cuidado aquellos que opten por abrazar un cactus. Por último, quedan los objetos. Si no se tiene una persona a mano, se puede abrazar una heladera, una silla o un auto.
Pero créanme, porque no tengo dudas al respecto, que los domingos fueron hechos para abrazar algo.
1.2.06
Motor
Lo cierto es que nada de lo dicho me sucede, en absoluto, ni me ha sucedido jamás. De hecho, me va cada vez mejor. Unto la rebanada de pan con mermelada importada. Hace poco cambié el auto.
La única forma de ir a trabajar consiste en estar desesperado. Lo siento, pero es la única forma que funciona para mí.
A mi manera
‘... el ángel vigía
descubre al ladrón
le corta las manos
le quita la voz
la gente se esconde
o apenas existe.
Se olvida del hombre
Se olvida de Dios...’
Quedo por un instante perplejo, en estado de profunda emoción. Como si alcanzara a comprender, con absoluta claridad, todo lo que me pierdo por no ser un artista. Duele de verdad.
Así que lo intento, a mi manera:
‘... el ángel vigía, descubre al melón
lo corta en pedazos, le quita el carozo
la gente es deforme, se nota en el subte
se olvida del hombre, empieza Tinelli...’
*Sé perfectamente que el melón no tiene carozo. Pero estamos en presencia de lo que podríamos denominar una ‘licencia poética’.
28.1.06
Rigor científico
Reivindicación de la premisa falsa
Afirmar entonces que tengo el pito de metal, es revolcarse en el pantano del silogismo sin objetivo claro ni motivo alguno.
25.1.06
Recursos humanos
Lo principal, la prueba más relevante, la que define si el aspirante puede conseguir el puesto de trabajo o no, consiste en pedir al aspirante que abra la boca, que abra la boca al máximo, que abra su boca tanto como se lo permitan sus maxilares y sus labios. Y aguante así, con la boca abierta, por todo lo que dura un minuto.
Finalizada esa prueba, estoy en condiciones de determinar si el postulante es apto y merecedor del trabajo.
No hace falta leer sus antecedentes laborales. No hace falta que el postulante se esfuerce en mentir, en agradar, en parecer humano.
Lo importante es ver si en su cavidad bucal entra un sapo adulto, vivo, sin sal, sin ningún otro tipo de aderezo. Un sapo vivo, listo para ser tragado.
Osado
¿Qué pienso hacer al respecto? Nada, también nada. En absoluto. Son estas cosas que pienso las que dan un sabor particular a mi café con leche con medialunas.
La inversión de la carga de la prueba
24.1.06
Actores de reparto
Si yo fuera el sujeto arriba del escenario me señalaría con un dedo y diría: ‘¡Eh, vos. Sí, vos. Andáte. No te interesa el espectáculo, no te sirve. Te hace mal’.
Pero ninguno de esos sujetos parece tener la caballerosidad y cortesía necesarias para devolverme el protagonismo de mi minúscula vida.
21.1.06
Génesis
y me dieron Zucoa
todo este fracaso está
justificado.
porque de chico quise Nesquik
y me dieron Nescao
todo este resentimiento, este rencor,
este deseo de revancha que me mastica
la sangre
es admisible.
porque de chico quise Nesquik
y me dieron Vascolet
son estas ganas de escupir, de morder,
de apretar, de patear,
de meter los dedos.
de hacer daño.
porque de chico quise Nesquik.
¡Nesquik!
y me dijeron que era igual,
que era lo mismo.
pero me dieron otra cosa.
*El autor siente que en términos poéticos ha alcanzado su punto más alto. El autor se asusta. El autor se sorprende. El autor sonríe.
20.1.06
En el cine
Ah, sí, la frase.
‘Si no puedes cambiar el mundo, cambia tu mundo’.
O no.
‘Si no puedes cambiar el mundo, trata de cambiar tu mundo’.
Por más que estuve pensando toda la tarde del domingo al respecto, no conseguí recordar cuál de las dos frases era la que el psiquiatra le decía a su paciente. En la película.
Tampoco conseguí decidir, por más que lo pensé, cuál de las dos frases me hubiera gustado escuchar a mí, en caso de ser el paciente.
Tampoco conseguí decidir, por más que lo pensé, cuál de las dos frases me hubiera gustado decir a mí, en caso de ser el psiquiatra.
Pero la película no era buena. Era mala. De eso estoy seguro.
18.1.06
Gastronomía moderna
El restaurante tenía de todo, menos comida.
Cómo seducir con nada
En lo personal, y aunque pueda resultar algo revulsivo, pongo lo peor de mí en la primera cita. Si la sujeta en cuestión logra superar la repugnancia inicial, puede huir con la certeza que las cosas no harán más que mejorar.
14.1.06
Volturno
El cuerpo humano, si bien complejo, puede ser entendido como una máquina, como la cafetera Volturno que me regalaron hace tantos años. El cuerpo humano, como la cafetera, sin las debidas válvulas de escape, estallaría en mil pedazos.
Lo demás es la fatiga de materiales, la decadencia y caída. Lo demás ni merece ser contado.
Cómo ser feliz en 3 lecciones
Dificultades
Aquí es donde las dificultades continúan. ¿Qué es esto? ¿Una extraña máquina del tiempo hecha con una birome? ¿La cepa de un virus que, por no haber sido leído y agotado en su momento, ha mutado en algo de una potencia desconocida? ¿Una suerte de polinización aleatoria, como un espermatozoide díscolo fuera de su órbita?
¿Qué es esto? ¿Literatura?
11.1.06
Rousseau, Hobbes, y el taxista
Me cuenta que iba a vender a un tren alejado de su barrio, porque sabía que en el tren más cercano se podía cruzar con gente que lo conocía.
Teniendo once años, fue golpeado por un muchacho de veinte años, que también era vendedor. El muchacho le robó los chocolates. El muchacho lo tiró del tren.
Sin embargo, al día siguiente, el niño volvió a vender chocolates al mismo lugar. Al mismo tren.
Me explica: entre que me volvieran a pegar, y la vergüenza que me viera algún conocido, preferí que me volvieran a pegar.
Esta historia tal vez pueda explicar sobre el género humano casi todo lo que yo quería saber.
Acto seguido, el niño que vendía chocolates –ahora taxista-, sacó un arma y me asaltó. Me robó todo lo que tenía.
Antes de bajarme del auto nos dimos la mano con sana, y me atrevería a decir genuina camaradería.
Palabras
La gente de bien, cuando no tiene nada que decir, calla.
La gente algo peculiar, cuando no tiene nada que decir, escribe.
8.1.06
Si no tenés un cubo mágico
1) La frase dice 'no le pidas peras al olmo'. La frase correcta es, de manera inobjetable: 'no le pidas peras a Pérez'.
2) La frase dice 'a papá mono con bananas verdes'. La frase correcta es, sin posibilidad de duda: 'a papá mono con bananas de Chernobyl'
3) La frase dice 'al que madruga Dios lo ayuda'. La frase correcta es, elemental: 'al que madruga Dios lo arruga'.
Y se me terminó el domingo, que si no...
pd: el Sr. Olmo, las bananas verdes, y la ayuda divina serán tratados en posteriores acápites. Hay allí una combinatoria que aún no consigo descifrar.
7.1.06
La piedra
Sigo el procedimiento al pie de la letra.
A partir de entonces, de manera misteriosa, todo sale mal. Piso baldosas flojas y me salpico mis zapatos. Mi novia me dice que después de hablarlo durante mucho tiempo con su analista, ha descubierto que me odia. Las empanadas que pido para cenar llegan frías. Se rompe la cadena del baño. Alguien parece haberse pasado la noche martillando la parte delantera de mi automóvil.
Pienso qué debe sentir alguien que ha ido a misa, pongamos durante unos diez años, mientras un circunspecto médico lee unos análisis y le anuncia, por ejemplo, un cáncer.
Pienso que no existe un ranking de tragedias, así como no existe un ranking de imposibles. Pienso que para mí está igual de lejos el mar Egeo que Marte.
Pienso qué hacer con la piedra que me regalaron.
Relaciones humanas
Tal vez convenga entonces, por el bien de los involucrados, retirarse, partir, sin tristeza excesiva, antes que la pasión se transforme en abulia, el genuino resplandor en opacidad sin remedio, la alegría en pena.
Conocerse entonces, mientras dura el brillo de lo mágico, y partir después, antes de verlo marchitarse.
Eso te da unos cuarenta y cinco minutos bárbaros, más o menos.
4.1.06
Devoluciones
Parábola de los talentos
Ahora, respecto a porqué no asistí a tu cumpleaños, no es preciso tal vez bucear en lo insondable de la conducta humana.
No tenía ganas, che. Disculpame.
1.1.06
Felices los felices, dijo J. L. B.
Aquí es donde comienzan las dificultades desde el más puro empirismo. La mayor parte de la gente que observo a diario, está triste. Esto me obliga a pensar que los felices, menos en número, son muy felices; utilizan, sin poder precisar si de manera indebida o merecida, la felicidad de muchos.
Los felices parecen incapacitados para utilizar una sola felicidad, y optan por varias. La felicidad, concluyo, es adictiva, y genera las mismas patologías que en el portador de cualquier otro vicio. Aún a riesgo de ser poco original diría que el problema con la felicidad, como con el dinero, con el whisky o con el chocolate en rama, es siempre la vieja y querida paradoja: demasiado poco, o demasiado.