El muchacho ha sacado una pelotita de tenis de alguna parte y la hace rebotar sobre su cabeza. El muchacho mira hacia arriba, tiene ambas manos ocupadas por bolsas de supermercado.
Y algunos se ríen, otros murmuran ‘no lo puedo creer’ porque la pelotita va a caerse, tiene que caerse pero no se cae, rebota y vuelve a rebotar otra vez ante ínfimos ajustes del muchacho que acomoda su cabeza y mira hacia arriba, a un azulejo de cielo rayado de cables.
Nos quedamos así mirando, una multitud de voluntades que no podemos dejar de mirar esa pelotita recubierta de felpa entre amarillo y verde con bastante mugre, el muchacho agazapado que parece decir ‘sé hacer esto, puedo hacer esto hasta que se haga de noche’.
Finalmente el muchacho se aparta un poco, deja que la pelotita pique una vez sobre la vereda, para luego tomarla con una mano y exhibirla durante un instante, y hacerla entonces desaparecer en una de las bolsas.
El muchacho ha concluido su acto y sigue caminando. La gente sonríe una vez más, cruzamos algunas miradas como si hubiéramos visto al Papa o un eclipse, y cada cual sigue su camino.
Tener un don de escasa o nula utilidad es algo que me había atormentado desde que puedo recordar, desde siempre. Me siento mejor.
7 comentarios:
Imagina las horas de entrenamiento, el empeño, todo el esfuerzo, la incomprensión de tus padres, el abandono de tus parejas, y todo para lograr algo tan fútil e innecesario.. me parece maravilloso :)
*beauséant! a veces no nos sale nada. y a veces nos sale algo que no sirve para nada. es triste y es genial a la vez. saludos.
Hay cierto mérito en las habilidades inútiles.
En algunas ocasiones, tienen trascendencia.
*el demiurgo de hurlingham! y en otras ocasiones bueno, acá estamos. saludos.
Hacer comentarios pretendidamente filosóficos sobre un relato pedestre, es como intentar extraer agua de una piedra; con todo respeto se lo digo.
*anónimo! tiene usted no digo toda la razón, pero quizás gran parte. en cualquier caso le comento, era eso o tener que ver fútbol en la tele, algún partido de algo, o tener que hablar con gente sobre el precio de las naranjas o el clima. bioy dijo aquello de ‘vivir es distraerse’ y yo hice lo que pude, olvídelo, siga con cualquier cosa que esté haciendo. saludos.
Cuentan que lo primero que hizo Maradona al llegar a la casa de Nápoles fue ir al fondo, a un limonero. Arrancó un limón y se fue haciendo jueguitos hasta la mesada que estaba unos 30 metros ya dentro de la casa. En Florida y Lavalle uno es más anónimo, se lo aseguro.
Lo abrazo
Publicar un comentario