10.1.26

Illuminati


El hombre nos explica las ventajas del vegetarianismo. El hombre explica el nivel de stress supremo que experimenta el animal en el momento previo a ser asesinado, lo que describe está por encima del umbral de crueldad que cualquiera de nosotros sería capaz de soportar. Para reforzar los conceptos, para no dejar dudas respecto al mensaje que desea transmitir, el hombre exhibe un video en una pantalla donde se ve un matadero al momento de aplicar el procedimiento, la forma correcta de degollar al animal, o el martillo neumático, la sangre, los gritos, en fin. Aquel que coma carne es una bestia sin posibilidad de redención y nada más.
Entonces el hombre explica cómo se ha elaborado el alcohol desde el origen de los tiempos, sus propiedades intrínsecas y el papel que jugó desde las más antiguas civilizaciones. El hombre vuelve a usar su computadora y proyecta una secuencia de fotos, fotos de hígados, fotos de hígados en diversos estados de descomposición, qué les ha sucedido a los hígados y a sus respectivos portadores luego de haberse arrojado de indolente manera en los brazos de la bebida. El deterioro es difícil de explicar, de soportar con la mirada, contener el asco.
Luego el hombre explica que la nicotina es satán, que su nivel de asimilación a través del torrente sanguíneo es treinta y tres veces más poderoso que el de la cocaína misma. Ahora en la pantalla exhibe una suerte de nubes negras y explica que son pulmones arrasados por dos paquetes diarios de cigarrillos después de tres años, y así. El hombre explica cómo se van muriendo los alvéolos pulmonares, saca una bolsa de residuos tamaño consorcio y la arruga lentamente dentro de un puño para que entendamos la pérdida de capacidad pulmonar.
Y sigue. El hombre explica el daño cerebral que provocan las drogas, cómo el cerebro se transforma en un huevo frito achicharrado imposible no sólo de comer, sino de despegar de un sartén. Mueren las neuronas y no se regeneran, vas quedando tontorrón mal.
Explica también que si bien no es excesivamente dañino fornicar, eso hace que perdamos la energía maestra que, sublimada debidamente y hecha ascender por la columna vertebral mediante misteriosas técnicas hindúes, nos permitiría alcanzar la iluminación, el fin último, la verdadera paz.
Lo que no puede explicar el hombre es por qué está tan triste, por qué su expresión es la de alguien que no da más.

2 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

O bien ha renunciado a fornicar o no puede resistir a esas tentaciones, contradiciéndose.

Anónimo dijo...

Hay que ser muy pelotudo para elegir ser sólo un sobreviviente.