El experimento no requiere demasiada inversión en tecnología. Lo podés hacer en tu domicilio, o en un bar. Debe ser hecho de mañana, temprano, antes de comenzar, por decirlo de alguna forma, el día. Digamos que no más allá de las nueve de la mañana, pero si es antes de las ocho, mejor, mucho mejor.
El experimento precisa, requiere, como elemento basal e insustituible, una tostada. La tostada puede ser de pan blanco, o de pan negro. Si es en un domicilio, la tostada será, preferentemente, una de esas rodajas de pan, cuadradas, más o menos un cuadrado de pan, de pan tostado. Si se procede con el experimento en un bar, pues entonces la tostada será la tostada que te traigan en el bar, seguramente algo parecido a un redondel de pan francés, de pan francés del día de ayer, de pan francés del día de ayer tostado, lo que equivale a decir que se tratará de una tostadita, no importa.
Y hace falta mermelada. Una generosa dosis de mermelada, no importa el sabor, el gusto. Sí, puede ser mermelada de ciruela, y sí también, puede ser mermelada de naranja. Puede ser mermelada dietética, aunque preferiría que no lo fuera, como tampoco preferiría que en los bares la mermelada viniera en esos tristes cuadraditos que son envases tipo muestra gratis en lugar de servirte mermelada casera. Hay tantas cosas que no prefiero.
Se debe untar la tostada, como dije, con generosidad.
Se pone uno de pie. Respire hondo, dos o tres veces. Piernas algo separadas.
Coloque la tostada sobre su mano hábil. Si es usted derecho, sobre su mano derecha, si es usted zurdo, sobre su mano izquierda. Si no sabe cuál es su mano hábil, también es muy sencillo. Es la mano con la cual se masturba.
Pero no se coloca la tostada de cualquier manera, no. Debe colocarla sobre el dedo índice, el dedo índice que está en posición horizontal, y semiflexionado. Debajo del índice, vertical, en contacto con el índice y flexionado también, agazapado, está el pulgar. La posición, difícil de detallar pero fácil de entender, es la posición que se utilizar para lanzar, a fuerza de utilizar el pulgar como catapulta, para lanzar, decía, una moneda al aire.
Cierre los ojos.
Y eso es, justamente, lo que hay que hacer. Gatillar, el pulgar, y lanzar, con fuerza, la tostada al aire. Para que la tostada, como si fuera una moneda, de algunas vueltas en el aire, antes de caer. Y caiga, la tostada, finalmente, al piso.
Fin del experimento. Puede abrir los ojos.
En el 95% / 97% de los casos, la tostada caerá con la cara cubierta de mermelada sobre el piso. La tostada quedará pegada al piso. Esto le permitirá a usted corroborar que no tiene suerte, que nunca tuvo ni tendrá suerte, que todo es un desastre, su día será más o menos tan malo como el día de ayer, como el día de anteayer, como todos los demás.
También podría usted haber comido la tostada, la tostada con mermelada, haberle dado un buen mordiscón o dos, no lanzarla al aire, no proceder con experimento ninguno. Usted, en tal caso, se hubiera comido una rica tostada rebosante de mermelada. Usted bien sabe que su vida es un rotundo fracaso, no debiera precisar mayores confirmaciones.
El experimento precisa, requiere, como elemento basal e insustituible, una tostada. La tostada puede ser de pan blanco, o de pan negro. Si es en un domicilio, la tostada será, preferentemente, una de esas rodajas de pan, cuadradas, más o menos un cuadrado de pan, de pan tostado. Si se procede con el experimento en un bar, pues entonces la tostada será la tostada que te traigan en el bar, seguramente algo parecido a un redondel de pan francés, de pan francés del día de ayer, de pan francés del día de ayer tostado, lo que equivale a decir que se tratará de una tostadita, no importa.
Y hace falta mermelada. Una generosa dosis de mermelada, no importa el sabor, el gusto. Sí, puede ser mermelada de ciruela, y sí también, puede ser mermelada de naranja. Puede ser mermelada dietética, aunque preferiría que no lo fuera, como tampoco preferiría que en los bares la mermelada viniera en esos tristes cuadraditos que son envases tipo muestra gratis en lugar de servirte mermelada casera. Hay tantas cosas que no prefiero.
Se debe untar la tostada, como dije, con generosidad.
Se pone uno de pie. Respire hondo, dos o tres veces. Piernas algo separadas.
Coloque la tostada sobre su mano hábil. Si es usted derecho, sobre su mano derecha, si es usted zurdo, sobre su mano izquierda. Si no sabe cuál es su mano hábil, también es muy sencillo. Es la mano con la cual se masturba.
Pero no se coloca la tostada de cualquier manera, no. Debe colocarla sobre el dedo índice, el dedo índice que está en posición horizontal, y semiflexionado. Debajo del índice, vertical, en contacto con el índice y flexionado también, agazapado, está el pulgar. La posición, difícil de detallar pero fácil de entender, es la posición que se utilizar para lanzar, a fuerza de utilizar el pulgar como catapulta, para lanzar, decía, una moneda al aire.
Cierre los ojos.
Y eso es, justamente, lo que hay que hacer. Gatillar, el pulgar, y lanzar, con fuerza, la tostada al aire. Para que la tostada, como si fuera una moneda, de algunas vueltas en el aire, antes de caer. Y caiga, la tostada, finalmente, al piso.
Fin del experimento. Puede abrir los ojos.
En el 95% / 97% de los casos, la tostada caerá con la cara cubierta de mermelada sobre el piso. La tostada quedará pegada al piso. Esto le permitirá a usted corroborar que no tiene suerte, que nunca tuvo ni tendrá suerte, que todo es un desastre, su día será más o menos tan malo como el día de ayer, como el día de anteayer, como todos los demás.
También podría usted haber comido la tostada, la tostada con mermelada, haberle dado un buen mordiscón o dos, no lanzarla al aire, no proceder con experimento ninguno. Usted, en tal caso, se hubiera comido una rica tostada rebosante de mermelada. Usted bien sabe que su vida es un rotundo fracaso, no debiera precisar mayores confirmaciones.