Se cae un avión. Es el medio de transporte más seguro, eso ya lo sabemos, es infinitamente más peligroso viajar en automóvil, sólo hay que leer las estadísticas. Pero se cae un avión. Y era un avión que vos debías tomar, un vuelo para el que vos tenías un ticket.
Estabas en el aeropuerto, y decidiste no viajar, no subirte, al avión. Algo sucedió, algo que no podés precisar con claridad. Fuiste a hacer pis y te miraste al espejo, o hiciste un llamado por teléfono que no fue atendido, o en el viaje al aeropuerto viste una lluvia que te remontó a la niñez y te pusiste triste.
No subiste, al avión, no viajaste. Y el avión se cayó.
Estás sentado en un bar cualquiera, tomando una cerveza ya tibia, y en el televisor, el televisor del bar, mencionan la noticia, la noticia del avión, que cayó. Ves el número de vuelo, ves el nombre de la línea aérea.
Estás vivo, tenés que decidir si lo que ocurrió fue suerte o destino, casualidad o alguna señal de religiosa índole, tenés que decidir si sos un tipo afortunado o si fuiste puesto sobre la faz de la tierra con algún propósito en particular.
También tenés que decidir qué vas a cenar.
Estabas en el aeropuerto, y decidiste no viajar, no subirte, al avión. Algo sucedió, algo que no podés precisar con claridad. Fuiste a hacer pis y te miraste al espejo, o hiciste un llamado por teléfono que no fue atendido, o en el viaje al aeropuerto viste una lluvia que te remontó a la niñez y te pusiste triste.
No subiste, al avión, no viajaste. Y el avión se cayó.
Estás sentado en un bar cualquiera, tomando una cerveza ya tibia, y en el televisor, el televisor del bar, mencionan la noticia, la noticia del avión, que cayó. Ves el número de vuelo, ves el nombre de la línea aérea.
Estás vivo, tenés que decidir si lo que ocurrió fue suerte o destino, casualidad o alguna señal de religiosa índole, tenés que decidir si sos un tipo afortunado o si fuiste puesto sobre la faz de la tierra con algún propósito en particular.
También tenés que decidir qué vas a cenar.