Cuando alguien te habla de las virtudes del matrimonio, cuando alguien te dice que la vida resulta un territorio yermo y vacío si no te despertás setecientas treinta y nueve domingos al lado de la misma insostenible persona, cuando te dicen que la vida es absurda hasta que no viste emerger a tu quinto hijo del interior de la vagina misma, bueno, eso no está bien.
Cuando alguien te dice que si no tenés el póster de Sai Baba en la puerta de tu cuarto entonces sos como un lobo extraviado y babeante, cuando te dicen que si no peregrinaste a la India para tocarle los pies a ese hombre que no ha usado zapatos jamás en su vida y sonríe como un beato o como cuando yo era chiquitito y tenía tremendos deseos de hacer pis, entonces sos una bestia sin alma con el intelecto de un scottish terrier, cuando te dicen que si no prendés incienso de lapacho y dulce de batata el tercer día del equinoccio del dragón tu vida, para resumir, no tiene sentido, bueno, eso no está bien.
Cuando alguien te dice que no viviste nada hasta que no corriste cuarenta y un kilómetros y te falta un solo kilómetro para terminar la maratón, cuando te dicen que no hay nada tan intenso como sentir después de seis horas que te cagás, que si estornudás te cagás, y aún así seguís corriendo porque sabés que es en el correr donde está el secreto de todas las cosas, cuanto te dicen que no hay nada en el mundo, ni la heroína, ni coger, comparable al momento en que te sacás las zapatillas después de tres horas de correr como un energúmeno, bueno, eso no está bien.
Y podríamos seguir. Con el teatro, el psicoanálisis, la dieta vegetariana, la pesca con o sin mosca, la fotografía, y así. Podríamos seguir.
Si sos feliz yo me voy a dar cuenta. Vos no digas nada.
Cuando alguien te dice que si no tenés el póster de Sai Baba en la puerta de tu cuarto entonces sos como un lobo extraviado y babeante, cuando te dicen que si no peregrinaste a la India para tocarle los pies a ese hombre que no ha usado zapatos jamás en su vida y sonríe como un beato o como cuando yo era chiquitito y tenía tremendos deseos de hacer pis, entonces sos una bestia sin alma con el intelecto de un scottish terrier, cuando te dicen que si no prendés incienso de lapacho y dulce de batata el tercer día del equinoccio del dragón tu vida, para resumir, no tiene sentido, bueno, eso no está bien.
Cuando alguien te dice que no viviste nada hasta que no corriste cuarenta y un kilómetros y te falta un solo kilómetro para terminar la maratón, cuando te dicen que no hay nada tan intenso como sentir después de seis horas que te cagás, que si estornudás te cagás, y aún así seguís corriendo porque sabés que es en el correr donde está el secreto de todas las cosas, cuanto te dicen que no hay nada en el mundo, ni la heroína, ni coger, comparable al momento en que te sacás las zapatillas después de tres horas de correr como un energúmeno, bueno, eso no está bien.
Y podríamos seguir. Con el teatro, el psicoanálisis, la dieta vegetariana, la pesca con o sin mosca, la fotografía, y así. Podríamos seguir.
Si sos feliz yo me voy a dar cuenta. Vos no digas nada.