30.12.25

Finales


Al hombre le dicen que va a morir. El hombre sabe entonces que va a morir. Le quedan, pongamos, treinta y siete días de vida. Digo ‘pongamos’ porque la milimétrica precisión en este caso no quita ni agrega nada. Podrán ser treinta y ocho días o treinta y nueve, podrían ser treinta y cinco, o treinta y seis. El núcleo de la historia se sostiene a pesar de esas ínfimas variaciones, lo mismo da.
Pero el hombre sabe que le quedan treinta y siete días de vida. Y el hombre, con una mucho mayor intensidad que cuando la hipótesis discurre precisamente en el plano teórico, tiene que enfrentar el trillado dilema de decidir cómo vivirá los últimos días de su vida, vivir cada día de su vida como si fuera el último día de su vida, cosa que ha pasado a tener rango de certeza además de tremendamente inquietante.
Y el hombre que debe vivir cada día de su vida como si fuera el último día de su vida decide lavarse los dientes y caminar un poco por el parque, decide tomar un café y mirar por la ventana de un bar cualquiera de un barrio cualquiera la ciudad por la que anduvo siempre, decide acariciar a un perro en la calle y recordar a esa mujer cuando sonreía o cuando se acomodaba un mechón de su fantástico cabello detrás de una oreja, decide leer un cuento y cenar con un par de amigos, decide tomar un whisky antes de medianoche cuando la ciudad se apaga. Decide vivir cada día como un día normal.

12 comentarios:

Beauséant dijo...

Sospecho que es la mejor manera de afrontarlo, una vida normal pide un final normal, ¿no?

J. Hundred dijo...

*beauséant! estimado, tengo la sospecha, la intuición, que usted no entendió absolutamente nada del texto. pero si me peleo con usted y con frodo, si les digo que son semi tontos y que sus comentarios tantas pero tantas veces me hacen doler la vista y me dan muchas ganas de llorar, bueno. quién queda? tengo que cerrar el boliche. saludos.

Anónimo dijo...

Yo creo, Juan, que en ocasiones hay que morir para vivir. O, también, que ya van quedando pocos cafés donde uno puede acomodarse.

Lo saludo con un antaño afecto. DiegoA.

Anónimo dijo...


La muerte, por paradójico que parezca, resulta un acontecimiento inesperado a pesar de su certeza. Y le digo algo más..no hay manera de prepararse. Lo saludo.

J. Hundred dijo...

*anónimo diego a! según recuerdo usted era diferente, una inteligencia superior. pero, no hace falta que se lo diga, cuidado con eso. porque uno puede tener una inteligencia superior y terminar de repositor en coto lo más bien. lo saludo con sana camaradería.

*anónimo! inesperado y cierto a la vez. y además, imposible prepararse. te deja girando como un trompo, fuerte como trompada de transformer escuché decir alguna vez, como la vida misma. saludos.

José A. García dijo...

Un día normal claramente puede ser el último día para muchos que no tienen la certeza de que lo será.

Saludos,
J.

J. Hundred dijo...

*josé a. garcía! está muy bien, quizás aplica aquello de ‘ignorance is bliss’. saludos.

Beauséant dijo...

pues le pido disculpas pues, prestaré más atención en el futuro...

Frodo dijo...

" Las gentes salen a morir sus vidas " cantaba Ivan Noble en Jodido Noviembre y luego se callaba y se iba a morir la propia

Anónimo dijo...

Mientras leía (por recomendación de mi hijo, que va rumbo a ser más antisocial que yo) THE CAPTAIN IS OUT TO LUNCH AND THE SAILORS HAVE TAKEN OVER
THE SHIP de C.Bukowski, recordé, "He leído cosas mejores que Bukowski, en un blog". Y decidí revisitarlo, y ahora que me crucé con estas oraciones y suyas, me confirma que su prosa es mejor. Yo también viviría los últimos días de mi vida como los anteriores. A lo sumo, si me da el muñeco, contrataria un par de putas de buen nivel y me pagaría ese trío que nunca pude alcanzar por mis propios medios. Aquí le dejo una versión de CB sobre tal vez "la no vida", notablemente inferior a lo escrito por ud.
There´s nothing to mourn about death any more than there
is to mourn about the growing of a flower. What is terrible is
not death but the lives people live or don´t live up until
their death. They don´t honor their own lives, they piss on
their lives. They shit them away. Dumb fuckers. They
concentrate too much on fucking, movies, money, family,
fucking. Their minds are full of cotton.
They swallow God
without thinking, they swallow country without thinking. Soon
they forget how to think, they let others think for them.
Their brains are stuffed with cotton. They look ugly, they
talk ugly, they walk ugly. Play them the great music of the
centuries and they can´t hear it. Most people´s deaths are a
sham. There´s nothing left to die.
Abrazo!

J. Hundred dijo...

*frodo! ivan noble tiene lo que se ha dado en llamar la ‘sonrisita rosemblat’, que quizás es el postpergolinismo. esos chicos que se ríen porque creen que son mil veces mejor que vos. no sé, suerte con eso. saludos.

*anónimo! seeee, punto para su hijo! usted me hizo recordar cuando conseguí que alguien me trajera de usa un libro de poemas de buk: the last night of the earth. y, déjeme seguir recordando, es una compilación de varios libros creo, y en algún separador de los mismos decía ‘my wrists are rivers, my fingers are words’. recuerdo esa frase, la potencia expresiva, lo que significó para mí. el poema que usted transcribe es precioso, yo no tuve la capacidad, quizás el talento, ni para lustrarle los zapatos al viejo buk poniéndome pomada en la nariz. hacemos lo que podemos, y nunca alcanza. gracias por pasar, y tardé en responder porque no estaba operativo. saludos.

Anónimo dijo...

Su humildad me enternece porque la intuyo genuina, pero tal vez exagerada. Ante la pregunta más o menos así; "¿Cómo se sabe cuándo un cuadro está bien hecho?" Renoir, respondió algo como: "Si ud.la encuentra digna de colgarla en su pared, está bien hecha." Lo mismo me sucede a mí, con sus breves historias, y no tanto con Buk. Gran parte obedece a que uno puede lograr una mayor identificación con la narrativa, al ser más bien argenta/porteña. Agradezco que nunca haya tenido la oportunidad de tener que lustrarle los zapatos a Buk. Y tal vez le interese ver una película, interpretada por Ben Gazzara y Ornella Muti, inspirada en Tales of Ordinary Madness is one of two collections of short stories by Charles Bukowski that City Lights Publishers culled from its 1972 paperback volume Erections, Ejaculations, Exhibitions, and General Tales of Ordinary Madness.
Creo que es una buena manera de entender a Charlie. Y ver a Ornella en pelotas, también suma. Abrazo! John Doe. (vendría a ser yo, así le respondo a la otra pregunta)