‘Unos dicen que el mundo terminará en fuego, otros dicen que en hielo’, decía Robert Frost en un poema muy hermoso que he leído alguna vez, un poema conocido por todos aquellos que escriben poesía, o leen poesía, que son más o menos las mismas personas. ‘Fire & ice’, se llamaba el poema, y recuerdo haberlo leído de un libro que traía una recopilación de poesía norteamericana, desde Ezra Pound hasta W. C. Williams. El libro estaba demasiado estropeado y con algunas hojas sueltas, y yo lo llevaba a los bares como un preciado tesoro y leía los poemas en el idioma original primero, y luego la traducción, para decir después genialidades como ‘la poesía hay que leerla en el idioma original’. El libro me lo había regalado un amigo de esa época, JC, que primero pensó en ser filósofo y después pensó en ser economista y después pensó en casarse y después pensó en matarse y después no pensó más.
En medio de la locura que implica una mudanza encuentro el libro de tapas todavía verdes, y sonrío. Porque pienso qué lejos nos ha llevado a todos esta tormenta, y porque pienso que el poema sigue siendo muy hermoso, pero el Señor Frost se equivocó, porque el mundo no terminará ni en fuego ni en hielo, sino en boludos, se llenará de boludos y eso será todo. Los fenómenos climáticos son anécdota.
*Como siempre, como de costumbre, el sarpullido de la soberbia hace que uno crea que tiene para decir algo importante. Como hacia una mujer por la que se experimenta algún cariño, uno insiste en ver belleza en las propias palabras, pero estamos en presencia de alguna forma de esfuerzo mucho más que de amor.
Ya que vinimos hasta acá, ya que estamos, leamos el poema de Frost.
Unos dicen que el mundo terminará en fuego,
otros dicen que en hielo.
Por lo que he gustado del deseo,
estoy con los partidarios del fuego.
Pero si tuviera que sucumbir dos veces,
creo saber bastante acerca del odio
como para decir que en la destrucción el hielo
también es poderoso
Y bastaría.
En medio de la locura que implica una mudanza encuentro el libro de tapas todavía verdes, y sonrío. Porque pienso qué lejos nos ha llevado a todos esta tormenta, y porque pienso que el poema sigue siendo muy hermoso, pero el Señor Frost se equivocó, porque el mundo no terminará ni en fuego ni en hielo, sino en boludos, se llenará de boludos y eso será todo. Los fenómenos climáticos son anécdota.
*Como siempre, como de costumbre, el sarpullido de la soberbia hace que uno crea que tiene para decir algo importante. Como hacia una mujer por la que se experimenta algún cariño, uno insiste en ver belleza en las propias palabras, pero estamos en presencia de alguna forma de esfuerzo mucho más que de amor.
Ya que vinimos hasta acá, ya que estamos, leamos el poema de Frost.
Unos dicen que el mundo terminará en fuego,
otros dicen que en hielo.
Por lo que he gustado del deseo,
estoy con los partidarios del fuego.
Pero si tuviera que sucumbir dos veces,
creo saber bastante acerca del odio
como para decir que en la destrucción el hielo
también es poderoso
Y bastaría.