10.9.26

No insistas


A ver si nos entendemos.
Cuando vos te quejás de tu trabajo en la oficina, lo que estás diciendo, lo que transmitís es que querrías otro trabajo, en otra oficina.
Cuando vos manifestás que no soportás más, que no podés soportar más, que es imposible soportar un día más tu patético matrimonio, lo que estás diciendo es que te hubiera gustado otro matrimonio, un matrimonio diferente, con otra persona desde ya, de eso estamos hablando.
Cuando vos explicás lo pelotudos que son tus vecinos, lo malas personas, lo ratas de quincho, lo verdaderas larvas humanas que son, lo que estás diciendo es que en otro edificio o quizás en una casa en un barrio privado, con otros vecinos, todo mejoraría.
Yo te digo que no. Que vos serías el mismo mamífero mediano con otro trabajo, otra esposa, otros vecinos. Lo que necesitás es ser otro, vos, ser una persona diferente. Y eso no sabrías ni por dónde empezar, eso no te sale.

4 comentarios:

Alberto Arenas dijo...

La cuestión al parecer, si he podido desglosar adecuadamente su idea Hundred, es que en vano sería reemplazar trabajos, vecinos o la pareja cuando el pelotudo en realidad, es uno mismo.
Eso trae a mi mente el recuerdo de una certera declaración de Confucio que rezaba algo así como:
- "Si uno pone el arroz en agua, se agranda. Pero sigue siendo arroz. Con los pelotudos pasa lo mismo"
Le envío como es costumbre un gran abrazo

J. Hundred dijo...

*alberto arenas! es mi modesta experiencia que si uno pone a un pelotudo en agua, bueno, no pasa gran cosa. ahora, si uno pone a los pelotudos/as en vino o whisky o gin tonic o cualquier otra bebida con alcohol, ahí quizás la cosa se suaviza un poco. algo cambia, saludos.

Anónimo dijo...

Ayer se conmemoró el Dia Mundial para la Prevención del Suicidio...Hay un día para todo parece. Hoy es el día del Maestro en la Argentina, pero la única Escuela de la Vida, es la vida misma, y no hay pruebas PISA que alcancen. Algunos dirán: ¿Y que tiene que ver todo esto con la publicación? Que los quejosos crónicos se ponen a prueba todos los días. Podría ser el último porque se pican el boleto ellos, o lo dejan en nuestras manos. Acabo de ver Barreda, tal vez influya un poco la vida de Conchita en mi comentario. Saludos y buen fin de semana.

J. Hundred dijo...

*anónimo! el tema de barreda fue muy interesante la verdad. desde ya que tuvo detractores/as con toda la lógica del mundo, y defensores tan entusiastas como ridículos. no me voy a meter acá en consideraciones excesivamente profundas, argumentos filosóficos de los cuales carezco. pero el tipo tocó una tecla por demás jodida y que no había sido tocada o estaba oculta en medio de la cotidianeidad. y la tecla es ‘ojo con romper demasiado las pelotas’. me parece que ahí estuvo la magia, lo que provocó en la sociedad. todavía recuerdo haberlo visto sentado en el juicio con esa cara de nada pero casi a punto de una especie de sonrisa que hacía pensar que el tipo estaba chocho con lo hecho y con su situación vital. el juez, alguien, le dice ‘usted se arrepiente del hecho? quiere decir algo?’. y era el momento para que el tipo se lavara un poco aunque resultara imposible, diera alguna muestra de humanidad. y no va que el tipo, misma cara, peinado, camisa a cuadros, responde: en la cárcel me tratan mejor que en mi casa. no me arrepiento de nada señor juez. no sé, es trágico pero a mí me parece que de algún modo interpela, deja pensando. saludos.